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Las sospechas vuelven a volar sobre Orbitz

Lejos de haberse apagado el furor de las voces contrarias a Orbitz, dos influyentes congresistas estadounidenses acaban de retomar la batalla para aclarar el papel de Orbitz, mostrando su preocupación sobre las posibles violaciones de las leyes antimonopolio de la agencia online puesta en marcha por las mayores aerolíneas de EEUU.

El \”caso Orbitz\” colea desde hace tiempo. La llegada al terreno de las agencias de viajes virtuales de un coloso impulsado por las cinco mayores compañías aéreas de EEUU (Continental, Delta, American, United y Northwest Airlines) despertó suspicacias desde el principio. Aunque Orbitz lo ha negado reiteradamente, ha recibido acusaciones desde varios frentes relacionadas con el privilegio de contar en su site con las ofertas más jugosas, en exclusiva, de las aerolíneas que lo lanzaron.

El profesor y los adversarios

Jerry Hausman, profesor de economía del Massachussets Institute of Technology (MIT), estimó hace ahora un año que Orbitz causaría a los usuarios un perjuicio valorado en 183 millones de dólares. Orbitz significaría el fin de dos elementos que han contribuido a la bajada de las tarifas aéreas: los nodos independientes de venta de billetes y las compañías aéreas de bajo precio.

Detrás de las estimaciones de Hausman estaba un estudio de la Interactive Travel Service Association (ITSA), que ya instado en varias ocasiones al Departamento de Transportes a investigar a un negocio que puede perjudicar al turismo online. El Departamento de Transportes no encontró en su día ninguna razón para evitar el nacimiento de Orbitz o modificar su plan de negocio, aunque advirtió que vigilaría sus pasos por si resultaba que las compañías aéreas que lo forman dejaban de ofrecer sus tarifas más bajas al resto de agencias online.

Recientemente, la ITSA ha renovado sus esfuerzos para no dejar respirar tranquilo al gigante, solicitando que se emprenda una profunda investigación sobre si el nodo de viajes está asfixiando a sus competidores. Orbitz piensa que las acusaciones son partidistas y constituyen una mera estratagema publicitaria con la que frenar la entrada de nueva competencia, ya que su portal opera independientemente de las compañías que lo mantienen y sólo aporta al sector un nuevo jugador en un mercado dominado por Travelocity y Expedia.

Las críticas renacen

Pero dos senadores de Virginia, el republicano Bob Goodlatte y el demócrata Rick Boucher, han unido sus esfuerzos para cortar las alas a Orbitz, enviando un comunicado al Departamento de Justicia de EEUU, similar al firmado recientemente por otros políticos, pero que aporta nuevos datos que tachan a Orbitz de \”elemento dañino para la competencia\” en el sector de los viajes online, un negocios que mueve 31.000 millones de dólares.

\”Las grandes aerolíneas propietarias de Orbitz parece que están utilizando la joint venture para restringir el flujo de información sobre viajes y así alterar los precios de la venta de billetes online a los consumidores y restar tráfico a las compañías pequeñas. Sus actividades constituyen una evidencia del perjuicio que están causando al usuario, que empeorará si nadie lo remedia\”, según los congresistas.

La iniciativa de los congresistas no tiene por qué caer, como otras, en saco roto, ya que son dos pesos pesados en la política de Washington respecto a Internet.

\’Travelocity Terminator\’

Junto a un creciente número de políticos, la competencia, encabezada por Expedia y Travelocity, estima que el fenomenal crecimiento de Orbitz se debe a su comportamiento anticompetitivo. De junio a febrero de este año, Orbitz ingresó 1.000 millones de dólares, cifra que a Expedia (lanzada en Octubre de 1996) le costó alcanzar (como facturación anual) más de cuatro años.

Los rivales de Orbitz miran con recelo el status de \”most-favored nation\”, que garantiza al portal obtener las tarifas más baratas del mercado, y exigen al Gobierno que esa cláusula sea suprimida. Las aerolíneas invirtieron 145 millones a lo lago del año 2000 para lanzar Orbitz, una iniciativa conocida entonces como \”T2\”, que para algunos escondía el verdadero nombre el proyecto: Travelocity Terminator.

Orbitz no se encuentra delante la lógica oposición de las agencias; al resto de aerolíneas tampoco les hace ni pizca de gracia quedarse fuera de juego. Southwest, la aerolínea con más éxito en Internet, acusó al portal de proporcionar a sus clientes información \”falsa y engañosa\” respecto a sus propios vuelos. Detalles como horarios, tasas y precios se habían modificado de forma interesada, según Southwest, que decidió aparcar indefinidamente su decisión de formar parte de Orbitz.

Guerra total; cada uno por su lado

Alejarse de Orbitz no significa que Southwest se ponga del lado de las agencias; todo lo contrario. Ha decido pasar también de ellas y vender billetes por su cuenta: \”Nunca hemos creído que sea una medida inteligente depositar el control de nuestro destino en manos ajenas\”.

Southwest no se ha tirado un farol. Su nodo es el más visitado entre las aerolíneas y hace sombra a las mayores agencias online. En 2001 despachó el 40% de sus billetes online, facturando 2.100 millones de dólares por ese canal, un 15% por encima de lo registrado el año anterior.

La explicación es bien sencilla, mientras que a una agencia le puede costar entre 5 y 10 dólares cerrar una operación, Southwest se gasta alrededor de un dólar.

El pan de las agencias online

La raíz del embrollo en que están envueltas las agencia de viajes virtuales viene provocado por el irremediable proceso de desintermediación que resulta de la llegada de Internet. Aliadas naturales de las aerolíneas (vendiendo más del 80% del billetaje), las agencias virtuales están viendo como las compañías áreas se están convirtiendo en un enemigo a batir.

¿Por qué pagar comisiones para que alguien venda billetes en la Red si nosotros lo podemos hacer igual? Una a una, las aerolíneas han empezado a convertir sus sites en un importante canal de ventas, saltándose el proceso habitual de acudir a una agencia, real o virtual, para contratar los viajes.

La tercera aerolínea de más importante de EEUU, Delta Air Lines, fue la penúltima en unirse al grupo de compañías que han decido que las agencias de Internet no merecen comisiones, o si las merecen han de ser inferiores. Continental Airlines, y antes Northwest Airlines y KLM Royal Dutch Airlines, también decidieron ahorrarse las comisiones pagadas a las agencias.

Afectadas por una grave crisis, agudizada por los atentados del 11 de septiembre, las aerolíneas han visto en las comisiones, el 8% de sus gastos totales, uno de los vehículos para reducir costes.

Obviamente, las agencias de viajes pioneras de la Red, convertidas en auténticos monstruos del comercio electrónico, han reaccionado a la medida cargando sobre los usuarios el dinero que les quitan. Salvo pactos puntuales que llegan con las aerolíneas (que tienen que ver con el monto de billetes vendidos), las agencia virtuales están trasladando al consumidor las comisiones que \’les roban\’. Así, inmediatamente después de recibir notificación de que dejaría cobrar comisiones por parte de ciertas aerolíneas, Travelocity subía 10 dólares el precio de los billetes de esas compañías.

En ese contexto se sitúa Orbitz, que no es recibida como una nueva agencia virtual, sino como el lobby de las aerolíneas para acabar coc la competencia.

Además de pegarse con las aerolíneas sobre la venta de billetes, las agencias están haciendo valer su experiencia en la Red y el valor añadido que aportan a la contratación de un viaje. Ya no se trata solo de comparar precios de manera independiente, sino de ofrecer paquetes turísticos completos que ofrecen desde el billete de avión hasta precios rebajados en los hoteles o en el alquiler de coches.

Lejos de ser un problema de Estados Unidos, Orbitz tiene un espejo en Europa llamado Opodo, y la guerra de las comisiones es un episodio latente entre las agencias españolas e Iberia.

El Orbitz europeo

Mirando de reojo el terremoto estadounidense, la UE ha instado al clon de euro de Orbitz (Opodo), a que comparta la información sobre sus ofertas con las agencias online so pena de lanzarse sobre él. La Comisión Europea asegura que se encargará de que Opodo no obtenga de sus componentes (Iberia, British Airways, Air France, Alitalia, KLM, Lufthansa, Finnair, Aer Lingus y Austrian Airlines) las mejores ofertas en exclusiva.

En el portal de Opodo se pueden contratar vuelos de 480 líneas aéreas, reservar habitación en 55.000 hoteles del mundo y alquilar coches en 23.500 puntos del planeta. Para la vender billetes cuenta con Amadeus, el sistema de distribución de reservas de vuelos que aporta su potente motor de búsqueda.

Opodo ya opera en Reino Unido, Alemania y acaba de lanzar su nodo francés.

Un pastel con siete pisos de nata

La dimensión de la batalla aérea se encuentra en el peso de los viajes online en el comercio electrónico. El turismo ha mantenido la cabeza alta en medio de la crisis de Internet, saltando rápidamente el bache provocado por el 11-S. No hay más que echar un vistazo a los resultados de Travelocity, que acaba de aceptar la OPA de Sabre Holdings, o Expedia para comprobar que su guerra no tiene que ver con alcanzar la rentabilidad, caballo de batalla de la mayoría de puntocom.

Según un informe de PhoCusWright, las mayores líneas aéreas de Estados Unidos facturaron 6.800 millones de dólares con la venta de billetes en Internet durante el año pasado (1.000 millones más que el año anterior), que se repartieron al 50% entre aerolíneas y agencias de viaje.

Esta cantidad empieza a ser significativa respecto al montante total: las ventas on y offline sumadas alcanzaron los 86.000 millones de dólares en EEUU en 2001, por lo que Internet contribuyó con casi un 8% (está alrededor del 1% en el total del comercio electrónico). Las agencias de viajes fueron responsables del 70% de las ventas.

PhoCusWright predice que el mercado turístico online moverá 34.000 millones de dólares en 2003, aunque eMarketer reduce la cifra hasta los 31.900 millones de dólares y Gómez Advisors a 25.600 millones.

Ese porvenir brillante está más que justificado habida cuenta de la invasión continua de los sitios de viajes online. A finales del año pasado, 21 millones de estadounidenses compraban habitualmente billetes online —los que han comprado alguna vez suman 27 millones—, un 75% más que el año anterior. Según datos de Nielsen/NetRatings, más 52 millones de internautas, el 43% de todos los conectados en EEUU, visitaron algún sitio de viajes en el mes de marzo.

La conversión de visitas en compras es más alta en los sitios de viajes que en el resto de \’tiendas\’, por lo que no es extraño que la afluencia de internautas lleve al e-commerce a batir récords. Durante el primer trimestre de este año, los nodos de viajes estadounidenses facturaron 6.900 millones de dólares, según ComScore Network, contribuyendo determinantemente al monto total que movió el comercio electrónico de EEUU en los primeros tres meses de 2001 –17.000 millones de dólares–, la mayor cantidad registrada hasta la fecha.


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