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Linguaserve, tecnología contra la torre de Babel

Existen una serie de empresas que intentan servir de enlace entre las investigaciones en el campo de la industria de la lengua y las aplicaciones que pueden facilitar la vida de usuarios y empresas. Detrás de traductores, automáticos, herramientas de edición, correctores, etc., hay profesionales del lenguaje que analizan los vericuetos del idioma e informáticos que crean las aplicaciones que llegan a nuestras computadoras

Con la llegada de la Red y el auge del comercio electrónico la necesidad de contar con sistemas que facilitasen la comunicación universal se hizo cada vez más perentoria. La oportunidad que ofrecía Internet para que las empresas olvidasen su tamaño a la hora de asaltar nuevos mercados seguía topando con barreras linguísticas.

Pero la tecnología ha creado instrumentos para acabar con celeridad y eficacia con los problemas de comunicación derivados de la diversidad de idiomas y culturas. Para que una empresa se adentre sin riesgos en terrenos desconocidos, existen empresas como Linguaserve, que la acompañan de la mano durante todo el recorrido. Desde diseñar el sitio web y ocuparse de las comunicaciones internacionales, hasta crear una plataforma tecnológica completa para gestionar contenidos multilingües de actualización diaria.

Tender puentes desde la investigación

Durante décadas, los avances en las investigaciones sobre el tratamiento automático del lenguaje raramente se traducían a aplicaciones de las que se pudieran aprovechar empresas e individuos. Tras más de diez años trabajando en I+D, tanto en la industria como desde la universidad e instituciones europeas, Pedro Luis Díez Orzas, fundador y presidente de Linguaserve, observó que el estado de la investigación en industrias de la lengua —los trabajos de ciertas empresas internacionales, universidades o centros de investigación— no alcanzaban al gran público. Solamente llegaban pequeñas puntas de iceberg, productos muy generales (traductores automáticos de uso masivo y de mala calidad, sistemas de transformación de voz a texto poco desarrollados, etc.) y, a través de sistemas operativos y de editores de texto, herramientas de escritura integradas (correctores, tesauros, etc.). Pero no existían servicios que apoyaran una actividad industrial/empresarial de forma generalizada.

Así, el esfuerzo conceptual de Linguaserve consistió en encontrar el camino para aproximar los resultados de muchos años de trabajo en el campo de la lingüística computacional al mundo empresarial. El problema no se ceñía al tratamiento del lenguaje, había que manejar al mismo tiempo el lenguaje y la tecnología que le sirve de soporte.

\”A finales de los años 90, me di cuenta de que el desarrollo de Internet, del comercio electrónico, de la economía global no se reflejaba en un esfuerzo paralelo de la industria de la lengua para aportar soluciones de internacionalización\”, cuenta Díez Orzas. No había suficientes empresas con aplicaciones o servicios prácticos que reutilizaran la investigación lingüística para poner a disposición del empresario medio de cualquier sector servicios que apoyaran sus comunicaciones internacionales: que le permitieran que Internet fuera realmente global y contase con un apoyo tanto humano como tecnológico a la hora de superar obstáculos lingüísticos. \”A partir de esa idea nos pusimos a pensar cuáles eran los servicios y qué herramientas de tecnología lingüística (y de Internet) eran necesarias; cómo se podían combinar para obtener un paquete de servicios o de soluciones que fomentaran la globalidad de Internet y ayudasen a las empresas a poder salir a otros sitios de forma efectiva\”, añade.

Los inicios de Linguaserve

El embrión de la empresa surgió tras los años de trabajo de Díez Orzas en industrias de la lengua en el sector privado, en compañías norteamericanas como Wordperfect o Novell, en la universidad y en I+D tanto en España como en Europa. \”Esa triple experiencia me permitió conectar la investigación con la necesidad industrial\”, explica.

En 1998, en un proyecto europeo (Interlex), que pretendía elaborar diccionarios multilingües en la Red, coincidieron un grupo de profesionales de distintos ámbitos: expertos en comercio electrónico e Internet, ingenieros informáticos (con la visión de integrar contenidos y plataforma tecnológica), traductores (que necesitaban nuevas herramientas para dar abasto con la avalancha de trabajo que provocaba Internet), etc. \”Nos dimos cuenta de que entre todos podíamos aportar soluciones a una serie de problemas de las empresas; podíamos configurar una solución completa para todo lo que es la subcontratación de la internacionalización web y las comunicaciones electrónicas internacionales\”, dice Díez Orzas.

Se trataba de que una empresa que quisiese entrar en la Red o renovar su sitio web pudiera contar con un solo proveedor capaz de aportar soluciones durante todos los estadios del proceso:

  • Desarrollar una web funcionalmente y desde el punto de vista de diseño del más alto nivel.
  • Preparar su nodo para alojar múltiples lenguas —con la garantía de un mantenimiento regular—, y contar con asistencia continua en sus comunicaciones electrónicas.
  • El proveedor debe tener conocimientos de diseño gráfico, de consultoría Internet (creación y desarrollo de sitios web), de funcionalidad (usability), de adaptación del interfaz a un entorno multilingüe (interfaces que puedan entenderse con distintas culturas, algo que no es obvio).
  • La plataforma tecnológica cumple la doble función del desarrollo y el mantenimiento del sitio web y de gestión de contenidos multilingües.
  • Integración B2B con la empresa, de tal manera que la gestión de todas las actualizaciones de contenidos sea totalmente automática: el proveedor es el que se encarga de traducir y adaptar esos contenidos y devolverlos a la web para que el cliente tenga todos sus materiales en varios idiomas en tiempos razonablemente cortos.
  • Proporcionar a las empresas la capacidad de reaccionar ante los continuos cambios del mercado.

Es decir, si una empresa ve una oportunidad de negocio en un país en el que todavía no ha entrado, tiene que ser capaz de incluir — en un tiempo muy reducido —, no solamente la información en esa otra lengua, sino toda la funcionalidad que ofrece su web. Para que todo esto sea posible hay que desarrollar una plataforma tecnológica completa, \”por eso nosotros siempre decimos que no somos una empresa de traducción, sino una empresa de tecnología que además cuenta con una alta competencia en industrias de la lengua y mucha experiencia en traducción\”, afirma Díez Orzas.

Linguaserve es un proyecto multidisciplinar, porque se enfrenta a problemas que atañen a muy diversas especialidades que abarcan desde el diseño primigenio de un sitio web, hasta la internacionalización de catálogos.

Una \’startup\’ ortodoxa

Linguaserve fue una startup según los cánones de la ortodoxia estadounidense, algo poco habitual en España. \”Nos juntamos un grupo de personas, esbozamos un proyecto de empresa y presentamos la documentación en papel a una serie de personas que tenían intención de invertir en Internet\”, cuenta Díez Orzas. \”Esta gente se dio cuenta\” —continúa— \”de que se les ponía sobre la mesa un negocio que ofrecía servicios totalmente reales, que daban respuesta a una necesidad que Internet estaba creando y que se iba a incrementar\”. La confianza en la idea se tradujo en que varios inversores privados, de forma colectiva, reunieron la cantidad necesaria (100 millones de pesetas) para lanzar el proyecto.

Los inversores captaron enseguida la finalidad de la iniciativa porque \”las telecomunicaciones permiten superar barreras de tiempo y espacio, pero el problema de poder hablar con un chino sigue intacto; ellos eran conscientes de que cualquier solución real a ese problema era un negocio\”.

Aunque no costó gran esfuerzo que apostasen por la idea, pasaron varios meses (la empresa vio la luz con el año 2000) hasta que todos los detalles quedaron claros y los accionistas supieron cómo se iban a hacer las cosas. La fe inicial de los inversores en el equipo se vio reforzada de inmediato, ya que la compañía empezó a facturar desde el primer día, por lo que, incluso en los momentos de crisis, siguen arrimando el hombro, \”y eso para nosotros es una fuerza muy grande\”.

Linguaserve no vive de los inversores, y la dinámica del proyecto no pasa necesariamente por una nueva ronda de financiación. Es una empresa que ya cuanta con ingresos, y son y serán los clientes los que la financien. Pero como quiera que la intención de la compañía no es plantarse con dobles parejas, necesitan un empujón para llevar a cabo mejoras en el menor tiempo posible, como explica Díez Orzas: \”Estamos hablando de desarrollos de plataformas para enlazar con varias tecnologías además de la nuestra, de unos desarrollos de industrias de la lengua que son, desde el punto de vista de I+D, muy pesados y grandes quemadores de recursos; estamos hablando también de aprovechar una oportunidad de mercado (hace dos años nadie hablaba de internacionalización web, el año pasado empezaron a verse más páginas en varias lenguas y ahora ya es una necesidad que en un par de años se multiplicará) para la que tenemos que estar preparados… Lo que ocurre es que con nuestra propia financiación todo ese camino llevaría mucho más tiempo, sería perfectamente posible pero tardaríamos demasiado\”.

La única manera de acelerar todo el desarrollo de la compañía, de consolidarse y completar la preparación interna (\”primero hay que ser fuertes dentro para poder dar un buen servicio fuera\”), es mediante una nueva ronda de inversión. Pedro insiste en que ese dinero no tiene que ver con la viabilidad, sino con la velocidad: \”Nuestra vocación es de multinacional, porque ya tenemos redes de proveedores y adaptadores lingüísticos —e incluso programadores y diseñadores— en otros países, con lo cual nuestra tendencia natural es poder vender en varios países, para aprovechar los contactos\”. Sin financiación externa, llegar a ese posicionamiento internacional donde competir con los líderes mundiales del sector sería como escalar el Everest sin oxígeno.

En Linguaserve se sienten con fuerza para desarrollar una tecnología tan buena o mejor que las empresas alemanas, americanas, japonesas o inglesas que lideran el sector. Además, en el mundo hispano no hay una empresa de referencia en el campo de la internacionalización. Hay un hueco que se tiene que cubrir, alguien debe abanderar la internacionalización desde y hacia el español en sus distintas variedades.

Adaptación cultural

Cuando se habla de transformar un sitio web para adentrarse en nuevos mercados, se está hablando de algo que va mucho más allá de la traducción. La adaptación cultural tiene dos niveles: el lingüístico, es decir la adaptación al lenguaje de un lugar determinado, y el iconográfico (semiótico, de símbolos). Linguaserve, que actualmente trabaja en más de 20 idiomas, está continuamente desarrollando una red de expertos, traductores y lingüistas, para realizar este trabajo. Esta red de personas —o de empresas o de grupos de personas— está ubicada en los países de origen: \”Trabajamos directamente con gente en cada uno de los países, de tal manera que la contextualización cultural está siempre viva\”.

Primero hay que identificar las variedades lingüísticas que tienen entidad en cada país: \”Dentro de Argentina no adaptamos un texto de la provincia de Córdoba, Internet no ha llegado a ese nivel de localidad; eso es una evolución que quizá en el futuro se dé y en la que Linguaserve quiere estar presente. Pero en cada país o en cada zona lingüística hay una variedad que aunque no constituya una lengua distinta, desde el punto de vista léxico (y de las frases hechas) cuenta con diferencias importantes\”.

Estos grupos de trabajo —en Latinoamérica Linguaserve cuenta con equipos en Argentina, Chile, Venezuela, Perú y México— adaptan los textos españoles al uso local, tanto léxico como fraseológico. De tal manera que cuando una empresa española de construcción publica un catálogo en México, no describe un producto como bañera, porque en México nadie lo va a encontrar; debería poner tina, que es como se dice por allá.

Al mismo tiempo, como el traductor o adaptador lingüístico tiene \”contextualizado el material\”, puede identificar la parte iconográfica: \”le pedimos que nos dé su impresión, qué le llega a él de esa parte gráfica… y como el cliente ya nos ha contado qué es lo que quiere transmitir, comprobamos si coincide con lo que nuestros traductores en cada país perciben; si no es así, avisamos a nuestro cliente de que a lo mejor sería interesante hacer algún cambio\”.

Todo esto es válido tanto para el español como para el portugués (Brasil y Portugal), inglés (Gran Bretaña, EEUU y Australia) o francés (Francia y Canadá). También ocurre con otras lenguas, pero son estos idiomas mayoritarios los que más demanda de adaptación cultural generan.

Adaptación tecnológica

Cuando se convierte una página monolingüe en otra que además de estar presentada en varios idiomas, cuenta con un gestor de contenidos capaz de escupir automáticamente las modificaciones en todas los idiomas, detrás del trabajo de los lingüistas hay un ronroneo de máquinas: una plataforma tecnológica que automatiza los procesos. Con el punto de mira en facilitar la vida a las empresas y no complicársela más, Linguaserve concentra su oferta en dos productos principales.

  • Creación de un sitio web multilingüe. Se ofrece a la empresa diseñar su nodo desde cero: realizar un proyecto funcional y de diseño, con la ventaja de que al ser un desarrollo completamente nuevo y personalizado, nace preparado para que la empresa pueda cambiar los contenidos viendo los resultados directamente en todos los idiomas que haya solicitado.
  • Adaptación a un desarrollo previo. Hay empresas que ya han avanzado en el desarrollo de su nodo y no están dispuestas a empezar de nuevo, a hacer una nueva inversión para un nuevo proyecto.

Obviamente, como explica Díez Orzas, lo más efectivo, e incluso más barato para el cliente, es realizar el proyecto completo, porque así se aprovechan al máximo todas las posibilidades que ofrece Linguaserve. Pero en el caso de que la empresa ya haya dado los primeros pasos por su cuenta, que tenga parte de su desarrollo en marcha con su propio gestor de contenidos, \”tenemos que ser capaces de \’enganchar\’ con esa tecnología existente: hacer una adaptación tecnológica del cliente —la internacionalización exige cambios estructurales y lógicos para alojar información en varias lenguas sin perder funcionalidad, para dar acceso al usuario en varios idiomas o para hacer cambios más automáticos, como los formatos de fechas y números— y una propia, para poder enlazar con distintos sistemas ofreciendo los mismos servicios\”.

Esto obliga Linguaserve a tener un conocimiento de la tecnología actual de Internet muy amplio, por lo que cuenta con mucha fuerza de ingeniería. \”Hay que detectar las tecnologías más utilizadas para abordarlas y tenerlas controladas. Todas no las podemos manejar, a no ser que un cliente concreto proponga toda una línea de investigación y desarrollo para poder gestionar de forma multilingüe mediante una tecnología que a priori no tratamos\”.

A pesar de que la tecnología de Internet evoluciona muy rápido, hay una serie de referentes que representan el 90% del mercado, que es donde se concentra la empresa. La adaptación tecnológica significa, en definitiva, la modificación de las herramientas del cliente para conectar con los desarrollos de Linguaserve.

Equipo multicolor

Para realizar todas las actividades necesarias para abordar un proyecto complejo, Linguaserve necesita contar con unos perfiles profesionales muy determinados y variados. Lo difícil es hacer que expertos de ámbitos tan distintos trabajen en la misma dirección. Antes de montar Linguaserve , Pedro L. Díez ya había formado muchos equipos de trabajo: \”En la universidad en que impartía clases hasta el 99, el mío era el único curso en toda España que enseñaba lingüística computacional a ingenieros y traductores en el mismo aula\”. Así que no tuvo mayor problema en hacer trabajar juntos a ingenieros e informáticos, lingüistas o traductores y gente de marketing.

Ese esfuerzo pedagógico que tuvo que realizar para poder comunicarse con todos —\”que los informáticos comprendieran el \’lenguaje lingüístico\’ y los traductores comprendieran el lenguaje informático\”— le ha permitido montar equipos multidisciplinares. \”Como los objetivos estaban claros, y las necesidades del mercado las habíamos detectado de forma muy concreta, sabíamos exactamente el tipo de profesionales que necesitábamos y de qué manera tenían que contribuir a conseguir ese objetivo común\”. Lograr que se entiendan y encaminen sus esfuerzos hacia la misma dirección no es tarea fácil y, de hecho, es una barrera de entrada en este sector, por lo que hay muy pocas empresas como Linguaserve: \”En la misma sala hay ingenieros de sistemas y de telecomunicaciones, diseñadores gráficos, gestores de proyectos, traductores y toda la gente de marketing, comercio electrónico… todos trabajando en una misma línea y encima se llevan bien\”.

Pero cuando una empresa decide dar el salto hacia un mercado desconocido, necesita todo tipo de ayuda, además de la adaptación de su web, que Linguaserve también proporciona a través de terceros. Para asesoría y consultoría echan mano de una empresa asociada, GIC Networks, que hace las funciones de un agente de comercio tradicional —que amplia el mercado distribuyendo en otras zonas los productos de una compañía— añadiendo toda la sofisticación tecnológica necesaria propia del comercio electrónico. Cuando un cliente ha internacionalizado su material y quiere entrar en nuevos mercados, GIC ayuda al cliente a ubicar sus productos en aquellos puntos de venta en la Red en los que efectivamente hay operaciones todos los días.

Con lo cual no solamente se ofrece a una empresa la posibilidad de montar una tienda virtual propia o participar en varios portales que hacen de intermediarios, sino que puede situar sus catálogos en diversos países después de contar con un estudio sobre su sector.

Ante la crisis, chicuelinas

Ayudar a salir al extranjero a las empresas en estos tiempos en los que los negocios que no cierran al menos dan pasos hacia atrás, no es tarea fácil. Más que recibir cancelaciones de proyectos en marcha, Linguaserve ha tenido que oír a varios clientes decir que posponen sus planes. \”Mucho proyecto en standby, en la rebotica, a la espera de una recuperación de la Nueva Economía; eso está ahí y nos está afectando\”.

Sin embargo, explica Pedro, hay que tener en cuenta un par de cuestiones importantes: \”Nosotros trabajamos con todas las lenguas, incluidas las peninsulares (catalán, gallego y euskera), y hay ciertas necesidades de las empresas españolas que tienen un impacto en estas lenguas; por lo que nuestro servicio sigue siendo necesario independientemente de los planes de expansión. Por otro lado, a pesar de la crisis, la actividad continúa, y hay muy pocas empresas que den soluciones de internacionalización web: las pocas que existen siguen estando activas\”.

En Estados Unidos, donde también trabaja la empresa, ya están acostumbrados a estos ciclos de crisis y no les asustan tanto. Además, el número de internautas crece si parar, sobretodo lejos de EEUU, y cada vez hay más compañías yanquis interesadas en entrar en otros mercados. \”En momentos de recesión estamos preparados para ofrecer subproductos de todas nuestras capacidades, porque hay muchas empresas que saben que aunque no lo pueden hacer ahora, van a tener que abordar el problema tarde o temprano\”. También hay empresas —de dentro o fuera de Internet— que necesitan que alguien con capacidad para traducir y tratar formatos electrónicos le aporte soluciones, lo que permite a Linguaserve seguir facturando.

\”Si juntamos todo esto tenemos que, aunque la situación actual nos afecta y mucho, no es como para que nuestro nivel de facturación descienda; sigue aumentando. Quizá a una velocidad menor de la que teníamos previsto el año pasado, pero lo suficiente como para permitirnos continuar nuestro plan\”.

La gran oportunidad…

Linguaserve trata de cubrir un enorme hueco: pretende convertirse en la empresa de referencia en internacionalización del mundo hispano. Su actividad conlleva la defensa del español en la Red, lo que conecta sus objetivos con los intereses de instituciones como el Cervantes.

Estados Unidos marca la pauta en tecnología de Internet, pero como con el inglés se va a todas partes, las innovaciones en tecnología multilingüe corren a cargo de empresas europeas. \”Lo que nosotros nos proponemos es enganchar con tecnologías existentes o en vías de implantación, con lo cual tenemos que ser buenos conocedores de lo que ellos hacen y avanzar o superarles en aquellas cosas que no se plantean, como el multilingüismo de una plataforma de Internet: tratamiento de textos, gráficos, vídeos, etc.\”, explica Pedro.

Hay bastante competencia en España y otros países, \”pero el mercado es tan grande que todas las empresas que hay ahora en el sector que Linguaserve está abordando no son suficientes para dar abasto\”. Además, comenta Pedro, \”la mayoría de esa competencia son agencias de traducción recicladas, que antes manejaban Word y ahora son capaces de traducir en formato HTML; nosotros vamos un paso más allá\”.

Esas agencias traductoras \’advenedizas\’ suponen cerca de un 75% de la competencia de Linguaserve. El otro 25% sí son empresas que ofrecen un tratamiento tecnológico y de adaptación lingüística más complejo, pero para encontrarlas ya hay que salir fuera de España: \”son líderes mundiales que cuentan ya con una larga trayectoria porque están en mercados evolucionados; algunas cotizan en bolsa, tienen beneficios… lo que nos confirma que nuestra posición es correcta\”.

Para Pedro, incluso estas empresas no están posicionadas como Linguaserve porque, por ejemplo, no asisten a las comunicaciones electrónicas. \”Nosotros no solamente hacemos adaptación de sitios web, sino que montamos sistemas de traducción de correo electrónico, de atención al cliente multilingüe, mensajes a móviles en varios idiomas… No conocemos ninguna empresa que abarque todo eso incluyendo además el diseño y desarrollo web de alta calidad\”.

… de una empresa vocacional

El objetivo de Linguaserve son empresas muy activas en Internet, que tienen una necesidad de renovación continua. En España los sectores receptivos a los servicios Linguaserve son grandes empresas tradicionales que ya tienen intereses en otros países y que su salida a Internet pasa también por dar respuesta a sus apuestas en el extranjero, que \”necesitan internacionalización ya\”. En otros mercados como EEUU o Europa bucea en sectores más amplios, ya que sus necesidades y estrategias de marketing internacionales son más activas por su mayor evolución en Internet.

Cuando se hacen cargo de una de esas empresas, Linguaserve se convierte en su sombra. \”Cada vez que conseguimos un cliente nuestra vocación es acompañarle hasta el final. Ir de la mano a lo largo del camino: solucionar toda su logística, sus necesidades de comunicación y de internacionalización web; no le abandonamos después de hacerle un desarrollo\”, afirma Pedro.

Al encargarse de acompañar a las empresas españolas en su camino por el mundo, los intereses comerciales de Linguaserve caminan paralelos a aspectos sociales importantes relacionados con las industrias de la lengua: su esfuerzo puede contribuir a lanzar el español en la Red, a tratar de tapar el tremendo agujero que separa el inglés del resto de las lenguas del planeta. \”Las dos misiones sociales de Linguaserve\” —explica Pedro—, \”son, por un lado, fomentar el acceso a la particularidad lingüística y la individualidad cultural, sobre todo defendiendo al español en la Red ; y, por otro, contribuir a que las personas que no hablan inglés tengan más oportunidades para acceder a contenidos que no estén en la lengua de Shakespeare. Eso es un beneficio social que Linguaserve da por defecto con su trabajo\”.

El hecho de que esta empresa tenga una vocación tecnológica pero también una vocación lingüística, hace que haya una sensibilidad especial, un respeto por la variedad lingüística y por las oportunidades de todos. \”Es muy gratificante comprobar que tu actividad profesional ayuda a la comunicación entre la gente y al desarrollo de las economías débiles\”, concluye Pedro.


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