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Linux versus Windows: Próximo campo de batalla, tu videocámara

Los gigantes de la electrónica de consumo Sony y Matsushita (este último más conocido por la marca Panasonic) comenzarán a desarrollar una versión de Linux para sistemas incrustados en dispositivos de electrónica de consumo, según anunciaron hoy. Al parecer, están en marcha acuerdos con otros fabricantes para apoyar esta iniciativa.

Se trata de desarrollar una versión del sistema operativo del pingüino que supere sus actuales limitaciones para su uso en sistemas incrustados, entre las que citan el tiempo de arranque y el rendimiento en tiempo real. El nuevo desarrollo será completo, empezando por el propio núcleo del sistema, y sacará provecho del fuerte ahorro de costes que supone trabajar según la filosofía de código abierto.

El sector de la electrónica de consumo no está exento de experiencia en este campo. El grabador digital de vídeo Cocoon, de Sony, está basado en el Sistema Operativo Montavista Linux, desarrollado por la compañía californiana del mismo nombre. Y Sharp, que se encuentra entre las varias compañías que han expresado su apoyo a la iniciativa, tiene ya en el mercado la línea de PDAs Zaurus, que también corre una versión del sistema operativo del finlandés Linus Torvalds. Por otra parte, ya llevan meses en marcha una variedad de organizaciones y empresas que trabajan por la implantación de Linux en toda clase de sistemas incrustados, desde navegadores para automóviles hasta impresoras.

Mientras tanto, Microsoft no se duerme. Su iniciativa Windows Embedded persigue también la presencia del Sistema Operativo de Redmond en esta clase de dispositivos. Su plataforma Smart Phone, recientemente lanzada al mercado, es el ejemplo más reciente. Al menos de momento, Microsoft no puede alardear de apoyos industriales tan notorios como la lista de adhesiones que exhibe la aventura de Sony y Matsushita: Hitachi, IBM, NEC, Sharp o Samsung. Y es que a los capos de estas compañías les debe de hacer poca gracia la noción de pagar una licencia a Redmond por cada videocámara, descodificador, radiocassette de coche, o frigorífico inteligente que salga de sus fábricas.

Puede ser fácil demostrar simpatías, pero es difícil prever resultados. Éste no sería el primer campo de batalla donde Microsoft entra con retraso para, unos años más tarde, dejar cautivo y desarmado al ejército contrario. Aunque, si nos dejan soñar, soñaremos por un futuro de paz mundial en que el que el león yacerá con la cebra y Microsoft abrazará el código abierto. ¿Quién dice que no? El software libre es un arma cargada de futuro…


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