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Los antipáticos ganan más

Si generalmente las mujeres se quejan de que sus salarios son inferiores a los de sus compañeros varones por idéntico trabajo, ahora tienen un motivo más para apuntalar este sentimiento. Las empleadas simpáticas, solidarias con sus compañeros y amables, ganan aún menos, según un estudio de la Universidad de Valencia que analiza la relación entre la personalidad y los sueldos. Sin embargo, entre los hombres simpáticos y los antipáticos no se producen diferencias salariales.

Las mujeres mejor valoradas en la empresa serían entonces aquellas que son antipáticas, egoístas, independientes y que apenas tienen relación con sus compañeros de oficina. Cobran más dinero que las empáticas, \”que están penalizadas salarialmente\”, afirma Empar Pons, investigadora de la Universidad de Valencia.

La empatía está considerada como una cualidad típicamente femenina, mientras que la autonomía es masculina. Por eso, en el caso de los hombres la empatía o antipatía no es relevante en materia de ganancias económicas, explica el informe. En cambio, una situación que se produce por igual en ambos sexos es que la diligencia laboral sólo se valora por las empresas al principio. La característica de la personalidad de los trabajadores más valorada, tanto para hombres como para mujeres, es la estabilidad emocional.

Pons aclara que una persona antipática en el trabajo, con poca empatía, es aquella que \”va a lo suyo, que no tiene en cuenta los intereses del grupo en el que está inmerso o los intereses de la empresa\”. Por el contrario, la empatía se caracteriza en los entornos laborales por \”tener en cuenta a los demás. La definición completa sería identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro\”.

Según la especialista, los programas de formación deberían tener en cuenta todos estos factores, aunque precisa que con esta afirmación no quiere decir \”que haya que promocionar a los antipáticos o a aquellas personas con menor nivel de empatía; no sería una característica que promocionaría en mis hijos, aunque luego veamos que tiene una retribución en los salarios. Pero sí creo que tendrían que tenerse en cuenta aspectos psicológicos y emocionales a la hora de plantear programas de formación\”.

En cualquier caso, Pons matiza que las conclusiones extraídas de su estudio compartido \”no quieren decir que casos particulares de personas con un nivel de estabilidad emocional muy bajo, inestables, consigan unos salarios altísimos, o que personas muy, muy agradables, interesadas en los demás, consigan unos salarios altos. Estamos recogiendo tendencias en la población”.

Los efectos de la personalidad en los salarios es el título del trabajo, realizado con datos de 828 holandeses y que relaciona las cinco grandes variables de la personalidad: empatía, extroversión, estabilidad emocional, diligencia y autonomía, con los factores tradicionales (formación, edad, etc) para explicar las diferencias de sueldos.


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