BAQUIA

Los blogs restan productividad… Pero algunos se convierten en best-sellers

Un estudio realizado en EEUU dice que muchos empleados cada vez roban más tiempo a sus tareas cotidianas para invertirlo en la lectura de blogs. En lo que va de año, los trabajadores estadounidenses perdieron el equivalente a 551.000 años (necesita registro) -se dice pronto- leyendo blogs. Unos 35 millones de empleados, el 25% de la población activa de aquel país, pasa tres horas y media semanales -el equivalente al 9% de su jornada- leyendo bitácoras, según AdAge.com.

El poder adictivo de los blogs es tan grande que sus usuarios aprovechan el descanso para el almuerzo esencialmente para dedicarlo a ellos. Por cada dos horas diarias que pasa un trabajador estadounidense en la Red, sus empresas pierden 759.000 millones de dólares al año, decía hace unos meses un informe de AOL y Salary.com.

Pero algunos expertos argumentan que el hecho de leer un blog no significa necesariamente perder el tiempo. \”Si no estuviesen leyendo uno podrían estar haciendo otras cosas no necesariamente productivas\”, indicó el director de marketing de una empresa especializada en Internet.

Por otra parte, el blog de un ejecutivo desengañado se ha convertido en un auténtico éxito editorial. Al principio, el diario de Max no era más que un desahogo, la crónica online de un directivo francés desesperado por el universo cuadriculado de la gran empresa. Pero miles de internautas lo leyeron y el caso ha derivado en un libro coronado por el éxito, informa la agencia AFP.

Max es un treintañero con un alto cargo en una multinacional. Su pluma denuncia un mundo deshumanizado en el que \”el control social está tan interiorizado que el programa de lavado de cerebro es automático\”. Animado por su amigo Gégé, Max abrió un blog de \”descompresión para uso terapéutico\” en septiembre de 2004. Rápidamente empieza a calar entre los usuarios, y la editorial francesa Robert Laffont publica El blog de Max en Francia, Bélgica, Suiza y Canadá, donde se han vendido más de 12.000 ejemplares.

Max describe en el libro los \”clones\” que lo rodean, con \”camisa blanca, traje negro, reloj suizo\”, \”una jauría de jóvenes tiburones, todos perdidos definitivamente\”. \”Día tras día veo como sientan cabeza mis colegas y van puliendo sus existencias, empeñados en podar los imprevistos más ínfimos\”, escribe. \”El jefe admira tanta abnegación\”. Max dice que trabaja en un \”manicomio\”, en una \”máquina de generar dinero\”, y aboga por la \”dimisión mental\”.

\”La empresa es una herramienta económica que funciona muy bien pero ha invertido de manera indebida en el campo de los valores, y yo me niego a ser corporate\”, concluye este padre de familia, que reclama un espacio \”donde aún exista el riesgo\”.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios