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Los cibercrímenes son un secreto para el FBI

El FBI y el Computer Security Institute (CSI) han presentado su séptimo informe anual sobre el estado del cibercrimen y la seguridad informática (Computer Crime and Security Survey). El primero tras los atentados del 11 de septiembre y el estallido del interés ante la seguridad. En este estudio afirman que este tipo de delitos están incrementándose notablemente en Estados Unidos, y que el gobierno no es informado de la mayor parte de esos ataques.

El 90% de los 503 responsables de seguridad anónimos que han sido encuestados, reconocen haber tenido algún problema de seguridad, desde ciberagresiones hasta pintadas, pasando por ataques de denegación de servicio, en el último año. Pero apenas un 34% advirtieron de estos incidentes a las autoridades (el año anterior fueron el 36%, y hace dos el 25%).

Una de las principales razones esgrimidas por las compañías para defender su silencio es la mala publicidad que les ocasionaría, otra es que no desean que los investigadores accedan a información privada. Esta diferencia entre el número de ataques reales y de denuncias, es un problema que viene de largo y que ahora preocupa más que nunca a las autoridades federales. Reducirlo ha sido desde hace tiempo una meta para el gobierno, que nunca ha llegado a lograr.

Patrice Rapalus, director del CSI, ha declarado que “hay mucha más actividad ilegal en el ciberespacio que la que las corporaciones admiten a sus clientes, accionistas y socios”, añadiendo que “ahora más que nunca el gobierno y el sector privado tienen que trabajar juntos compartiendo información para que las infraestructuras críticas de nuestra nación estén protegidas de los ciberterroristas”.

El informe también aporta algunos números interesantes, como que el cibercrimen costó a los participantes unos 455,8 millones, frente a los 378 y los 265 millones de los dos años anteriores. Las pérdidas financieras más serias corresponden al robo de información privilegiada y a fraudes financieros con 170 y 115 millones respectivamente. Aunque la mitad de los encuestados no especificaron el monto de sus pérdidas.

Este año el 78% han detectado que sus propios trabajadores abusan de la Red como u recurso laboral, ya sea descargando música o software pirata, viendo pornografía o usando inapropiadamente el correo electrónico. El pasado año esta cifra rondaba el 91%. Lo que si se ha incrementado es las pérdidas económicas causadas por esta práctica, que pasan de 35 a 50 millones.


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