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Los diez peores productos de la década

CNET ha elaborado el ránking de los diez peores productos de los últimos diez años, y Microsoft Bob tiene el dudoso honor de figurar en el primer puesto (vía Barrapunto). Según se puede leer en Wikipedia, se trata del último proyecto de la mujer de Bill Gates -entonces sólo era su novia- para sustituir al administrador de programas del Windows 3.1.

Luego viene CueCat. Con este producto, un código de barras impreso en una publicación podía dirigir el navegador de Internet a una página dentro de un sitio, con el consiguiente ahorro de clics de ratón, para encontrar una información específica.

El tercero de la lista es DigiScent iSmell, relacionado con la transmisión de olores por Internet. DigiScent desarrolló un producto, iSmell, basado en estimular eléctricamente más de cien aceites, logrando una gran gama de olores. Ingenuamente, los responsables de la compañía decían que gracias a los olores llegaría la cuarta dimensión de los juegos. Sin embargo, la mayoría de los usuarios se mostró reacia a equipar sus PC con el invento.

PocketMail era un pequeño aparato capaz de recibir y enviar correos electrónicos desde cualquier lugar que todavía hoy cuenta con algunos adeptos. Se usaba acercándolo a un micrófono de un teléfono o un portátil y pulsando un botón para que se transmitieran o recibieran los mensajes.

Del Furby y su resurrección hemos escrito recientemente en estas páginas. De hecho, CNET reconoce que mientras preparaban su trabajo apareció una nueva versión, que no pueden evaluar porque no ha llegado a sus manos. Pero destaca que fue prohibido por algunas agencias de inteligencia y que, en realidad, era sólo una diversión para hackers.

Windows Me, un sistema operativo gráfico lanzado hace cinco años por Microsoft, fue rápidamente tachado de mera actualización de Windows 98 por los más escépticos y entendidos. Para otros era el peor Windows desde 3.0 (Microsoft nunca lanzó una segunda edición).

Xenote y Sony E-marker fueron dos auténticos fiascos. Consistían en proyectos para escuchar música en la radio que hacían absolutamente imposible conocer de qué canción se trataba. Flexplay y los DVD que se autodestruyen. La máquina de navegación por web de Audrey, enfocada hacia el acceso a Internet y que fue un absoluto fracaso comercial.

Por último tenemos el teclado láser VKB Bluetooth Virtual Keyboard, un aparatito del tamaño de un mechero que proyecta un teclado intangible sobre cualquier superficie, usando una novedosísima tecnología de infrarrojos.


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