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Los ejecutivos de AOL, investigados por manipular la cotización

La Comisión del Mercado de Valores (SEC) estadounidense ya estaba investigando decenas de operaciones irregulares llevadas a acabo por la división de Internet de AOL Time Warner, America Online, que ahora se van a extender a las actividades de la cúpula de AOL, bajo sospecha de exagerar las previsiones de beneficios para hinchar la cotización de las acciones y así sacarse una buena tajada con su venta.

Quince ejecutivos de AOL Time Warner, entre los que están el presidente Steve Case y el CEO Dick Parsons, obtuvieron un beneficio de casi 500 millones de dólares vendiendo sus participaciones en la compañía entre febrero y junio del año pasado, mientras que repetían que AOL-TW no iba a tener ningún problema en alcanzar los ambiciosos objetivos previstos un año antes, tras la adquisición de Time Warner.

Los reguladores del mercado estadounidense han aplicado el microscopio electrónico sobre la actuación de los ejecutivos después de que AOL reconociese, la semana pasada, que había hinchado sus ingresos en 49 millones de dólares entre septiembre de 200 y marzo de 2002 y que revisaría otras operaciones. Sin embargo, no hay ninguna prueba de que los directivos de AOL no creyesen en sus propias predicciones o de que estén implicados en contabilidad fraudulenta.

La mayoría de las ganancias bajo sospecha fueron a manos de directivos que ejercitaron inmediatamente sus stock options. Entre febrero y marzo del año pasado, Steve Case se embolsó cerca de 100 millones de dólares al vender sus títulos, mientras que Parsons se hizo con 21 millones de dólares y Bob Pitman, que abandonó el puesto de CEO el mes pasado, 66 millones. La venta de acciones, que han perdido un 70% de su valor el último año, ya es objeto de una demanda colectiva interpuesta el pasado 19 de julio, en la que se acusa a los objetivos de utilizar en su beneficio información privilegiada,.

La cúpula de AOL se deshizo de sus acciones en un momento en que reiteraba a la SEC su confianza en cumplir el objetivo de ingresar un 12% más y aumentar sus beneficios brutos un 33% en el año, a pesar de que la sequía publicitaria ya amenazaba seriamente los ingresos de las empresas de medios. Tras el 11-S, los objetivos se abandonaron.

  • En FT.com y El País


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