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Los emprendedores suelen perder el control de sus empresas

Un estudio que acaba de ver la luz, da a entender que, en ocasiones, los emprendedores deberían tener más miedo de tener éxito que de fracasar. Para llevar a cabo este informe, el profesor de la University of Washington Business School Warren Boeker siguió la pista entre 1994 y 1999 (época dorada de la Red, en la que convertía en oro cuanto tocaba) de 434 emprendedores que tuvieron la suerte de encontrar inversores que les respaldaran. El resultado es que el 35% de estos fundadores de exitosas start-ups perdieron las riendas de sus empresas a lo largo de los cinco primeros años, debido a que sus socios capitalistas pensaron que otra directiva seleccionada por ellos lo podría hacer mejor.

“Es una espada de doble filo. Se eres un emprendedor con una gran idea, vas a ser capaz de atraer dinero fácilmente, pero probablemente tengas que ceder tu control y posición”, asegura Boeker, que añade que estos inversores “prefieren contar con CEOs profesionales que “tengan experiencia en manejar grandes empresas, entiendan bien conceptos como ‘marketing’ y ‘canal de distribución’ y sepan como tratar con la comunidad financiera”.

Aunque normalmente abandonan su cargo siendo bastante más ricos, muchos quedan descontentos por haber sido forzados a abandonar su creación, con sus sueños hechos añicos. Pero como dicen desde Brown Venture Associates, es algo que en numerosas ocasiones no puede ser evitado si es que la start-up quiere sobrevivir.

Uno de los ejemplos más mentados de esta serie de sucesos, se puede encontrar en eBay, probablemente la puntocom más exitosa junto con Amazon. Este sitio de subastas online fue fundado por Pierre Omidyar, que tuvo que ceder su puesto al frente de la compañía en 1998 a Meg Whitman, que venía de ocupar importantes cargos ejecutivos en Hasbro y Walt Disney.

Aunque a estas alturas de la película quede un poco desfasado, porque ya pasó hace mucho tiempo la moda de las empresas de capital riesgo buscando buenas ideas en las que meter millones de dólares a espuertas, aún puede ser de alguna utilidad para los pocos que siguen empeñados en hacer realidad su gran idea. Y parece ser que hoy día, que las cosas ya no pintan tan bonitas, esto puede suceder antes y con más frecuencia. Boeker lo justifica asegurando que ahora “son mucho más vigilantes, mucho más cuidadosos, y mucho más preocupados por el futuro”.


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