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Los grandes buscadores lucharán juntos contra el fraude en los clics

El fraude en los clics es un problema que amenaza seriamente el modelo publicitario de los grandes buscadores, además de poner en entredicho la eficacia de esta forma de anunciarse. Que se lo pregunten a Google, que acaba de soltar 90 millones de dólares para zanjar extrajudicialmente una demanda por fraude publicitario.

Los tres grandes buscadores, Yahoo, Google y Microsoft (entre los tres acaparan el 86% del sector de los buscadores en los Estados Unidos), van a formar una alianza junto con el Internet Advertising Bureau (IAB) con el objetivo de establecer métodos más eficaces de identificación y medición de este tipo de engaño. También se unirán a la iniciativa Ask.com y LookSmart.

Que tres enconados rivales como los mencionados se pongan de acuerdo para trabajar juntos en algo, ya resulta bastante notorio. Que lo hagan para combatir este problema demuestra lo mucho que les preocupa. No es para menos: de los 4.700 millones de dólares que Google ha ingresado en los primeros seis meses de este año, 1.300 provinieron de ese concepto.

El revuelo que se está generando últimamente en torno a este asunto ha llevado a afirmar a diferentes despachos de abogados y estudios de mercado que en los últimos cuatro años se han facturado 1.000 millones de dólares extra a los anunciantes. Tanto Google como Yahoo niegan la veracidad de esta cifra, y afirman que no es más que una exageración con la que algunos tratan de pescar en río revuelto.

Lo que sí está claro es que no será fácil hallar una fórmula para combatir este fraude. Entre otras cosas, porque no existe una definición única. El método más común es el de hacer clic (manualmente o mediante un programa diseñado al efecto) sobre el enlace de una empresa de la competencia, generando falsas visitas por las que el anunciante deberá pagar al buscador, que cobra por cada clic. Aunque también puede tratarse de internautas que pinchan por error y luego salen de la página. En cualquier caso, el resultado final siempre es el mismo: la empresa paga por unas visitas que no le reportan ningún beneficio.

Algunos han propuesto adoptar el modelo CPA (Cost Per Action), por el que el anunciante sólo pagaría si la visita se traduce en una acción provechosa (una compra, un registro, etc.), aunque en este caso la dificultad estriba en controlar todo el proceso.


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