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Los millonarios ex-Microsoft vuelven al ruedo político/económico

Muchos empleados que se hicieron ricos gracias a Microsoft y dejaron la compañía están volviendo al mundo de los deportes, la política, los negocios o la filantropía. Es el caso de Chris Peters, que compró la Professional Bowlers Association con el dinero que ganó gracias a las stock options.

O de Stephanie DeVaan, que abandonó la empresa hace una década y que, hace tres años, decidió volver al ruedo. En este caso de la filantropía, ya que se apuntó a una organización de ayuda a los derechos de las defensoras del aborto.

Ambos forman parte de una de las generaciones de trabajadores más notables de la historia del capitalismo americano. Empleados que estuvieron en el lugar oportuno, en el momento justo: desde 1986 hasta 1996, y a medida que Windows y Office dominaban a placer la industria del PC, las acciones de Microsoft tuvieron subidas estratosféricas que hicieron millonarios a muchos trabajadores que habían aceptado que una parte sustancial de su remuneración consistiese en opciones sobre acciones a cambio de sesenta horas de trabajo semanales y una dieta formada por pizzas y Coca-Cola.

Pese a que no se sabe con certeza, se estima que, en 2000, Microsoft había creado unos 10.000 millonarios. Muchos gastaron el dinero inmediatamente; los hogares de los empleados empezaron a llenarse de piscinas, los garajes de coches deportivos y sus familias pudieron disfrutar de vacaciones en hoteles de cinco estrellas. Algunos dejaron la compañía para emprender nuevos proyectos por sí mismos, pero muchos otros, que todavía están por los 40/48 años, están regresando a diversos sectores de actividad en Seattle y en más lugares.

Como por ejemplo Rich Tong, que después de salir de la empresa dedicó su cuerpo y alma -y su capital- a Ignition Partners, una firma de capital aventurero que fundó con otros cinco jóvenes jubilados de Microsoft y McCaw Cellular. No tenían ninguna experiencia en el asunto pero, con unos 750 millones de dólares para operar, ha atraído a inversores de primera magnitud, entre ellos Harvard y General Motors.

Las stock options permitieron crear nuevas empresas a estos antiguos empleados de Microsoft. Pero todos coinciden en que lo que aprendieron durante los años que pasaron en la compañía de Redmond ha contribuido notablemente a su éxito. \”Un poco de Bill Gates se vino con nosotros cuando nos fuimos\”, concluye uno de ellos.


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