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Los nuevos propietarios de Kazaa también pasarán por el juzgado

El programa de intercambio de archivos Kazaa lleva camino de correr la misma suerte que su padrino Napster. Ya a finales del año pasado se amenazó a su propietario (la empresa holandesa Kazaa BV) con una fuerte multa si seguía facilitando el intercambio de canciones protegidas por derechos de autor. Poco después retiró el programa de la Red y terminó por vender sus restos a la compañía australiana Sharman Networks, que se quedó con el sitio web, la marca, el logo, la licencia de la tecnología (FastTrack)… y todos sus problemas.

Estaba cantado que las discográficas no se quedarían de brazos cruzados ante el cambio de dueño de Kazaa, que junto con KazaaLite (una versión sin los programas añadidos que cuela Kazaa en el PC) y tras el degüello de AudioGalaxy se ha convertido en el nuevo rey del P2P. Kazaa no es un sistema limitado a mp3; permite intercambiar todo tipo de archivos (vídeos, software, juegos, etc.). El software ha sido descargado de la Red cerca de 70 millones de veces, y cada día se conectan a él unos 2 millones de usuarios para trapichear.

El pasado Octubre, la Recording Industry Association of America (RIAA) y la Motion Picture Association of America (MPAA) demandaron a tres de los más populares sistemas P2P, StreamCast Networks (que está detrás de Morpheus), Grokster y Kazaa BV. Como Kazaa cambió de manos, en junio las discográficas y los estudio de cine solicitaron incluir en la querella a Sharman, una empresa fantasma que resultó estar radicada en una Isla del Pacífico.

Un tribunal federal ha dado su visto bueno para que la industria del cine y la música extiendan su batalla legal contra Sharman, que asegura que todavía no ha visto ningún requerimiento judicial y confía en que su tecnología sobreviva a las demandas: \”Creemos que la distribución de Kazaa Media Desktop no sólo es legal, sino que muy importante para el futuro de la tecnología peer to peer. Confiamos en que nuestra situación legal sea reconocida por el tribunal\”.

La RIAA y la MPAA no las tienen todas consigo. Napster no era un sistema P2P puro, ya que mantenía servidores centrales, por lo que fue fácilmente abatido en los juzgados. Sin embargo, StreamCast, Grokster y Sharman simplemente distribuyen el software, sin mantener servidores que vinculen a los usuarios. La cuestión es si las empresas son o no responsables de lo que los internautas hagan con sus programas, sin prestar atención a que los archivos que se pasan de PC a PC estén protegidos por copyright. En manos del juez está el futuro de la tecnología P2P.

Pero la industria juega con otra baza a su favor: el dinero. Un largo proceso judicial podría acabar con los fondos de estas compañías, como ya ocurriera con Kazaa BV.


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