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Los peligros del éxito

Linux se ha convertido en un fenómeno de grandes proporciones en muy poco tiempo. Hace menos de dos años casi nadie concebía una alternativa razonable al software de Microsoft para las computadoras personales, y ahora son millones los usuarios de sistemas operativos GNU/Linux diseminados por todo el mundo.

Pero lo que para una empresa de software comercial habría sido sencillamente alcanzar el éxito soñado, para los integrantes de la comunidad de software libre es motivo de preocupación y fuente de opiniones divergentes.

Por una parte preocupa la pérdida del espíritu que subyace bajo las líneas de código; tras el software libre (que no necesariamente gratis) se esconde una filosofía libertaria, para muchos la última utopía y la primera que ha tenido éxito. Como bien dice Adriano Galano: \”apostar por el software libre no es sólo producir código, realizar labores de traducción, de formación… sobre todo es promover la filosofía linux\”. Galano fue profesor universitario en Cuba, dónde fundó Linux-STGO en 1998, el primer grupo de Linux de la isla. Actualmente es miembro de Hispalinux y trabaja en el desarrollo de Linux dentro del grupo SATEC, en su tarjeta de visita pone ‘hacker’.

Por otra parte hay cierta alarma ante la comercialización del open source, ante el lícito empeño de empresas y programadores de ganar dinero gracias a la fiebre por el pingüino. Y sobre todo frente a la irrupción de gigantes de toda la vida como Sun o IBM.

E indiscutiblemente, con el crecimiento de la comunidad también se incrementan los problemas internos: un elitismo tecnológico poco recomendable, un sector cerrado al cambio y al mestizaje, enfrentamientos visibles entre los seguidores de distintos proyectos que en vez de avanzar hacia un fin común se dedican a tirarse los trastos a la cabeza y a alimentar la impresión de que hay unas tremendas luchas internas.

Lo cierto es que lo que abunda es la gente inteligente y entregada a sacar adelante una filosofía en la que creen. Que haya un núcleo duro, que existan disensiones, que los proyectos diverjan… no tiene que ser necesariamente negativo, pero, innegablemente, podría serlo. La comunidad del software libre es actualmente un vigoroso adolescente, alegre, ruidoso y con los rasgos de rebeldía propios de su edad, que tiene que aprender a ser mayor.

Dentro del mundo Linux, un mundo con unas fronteras geográficas más que borrosas, la comunidad hispana destaca por su vigorosa salud y su apasionamiento. Resulta interesante ahondar en cómo ven algunos de sus principales protagonistas la situación hoy en día, unas percepciones extrapolables perfectamente a la comunidad internacional..

Llegar al usuario final

Pese al notable incremento de usuarios, una de las principales asignaturas pendientes es convencer a la gente de baja calificación técnica a que se animen a probar los sistemas operativos basados en Linux. El mismo Linus Torvalds ha reconocido la necesidad imperiosa de acercar los sistemas operativos open source a las masas; que el kernel sigue siendo mejorable, por supuesto, pero que ya es suficientemente sólido y que es más necesario, por ejemplo, desarrollar una interfaz gráfica suficientemente amigable e intuitiva.

Juan José Amor, coordinador desde 1996 hasta finales de 2000 del proyecto LuCAS, centrado en la producción y publicación en línea de documentación técnica para GNU/Linux en castellano, está seguro de que las cosas ya no son tan duras para los principiantes, que hay distribuciones como Mandrake, por ejemplo, que son un paseo primaveral comparadas con otras como Debian, o con cualquier cosa que se pudiera encontrar hace unos 2 años. \”Ya no es tan difícil comparado con Windows, lo que pasa es que la gente está acomodada y tiene miedo al cambio\” afirma.

Juantomás García coincide en que Linux es sólo un poco más complicado que los sistemas operativos de Microsoft, pero no mucho más. Juantomás es un histórico dentro la comunidad: miembro fundador y presidente técnico de ATEL (Asociación Española de Técnicos de Linux), que pretende acercar GNU/Linux a las empresas y la administración pública, participó en la creación de la GNOME Foundation y actualmente se gana la vida como consultor sistemas de GNU/Linux.

Pero lo cierto es que GNU/Linux sigue siendo duro de pelar para los no iniciados. Los programadores más brillantes dan lugar a sólidas y seguras aplicaciones, pero por regla general, y con honrosas excepciones, no se preocupan demasiado por adaptarlo a las necesidades de aquellos que cuentan con la capacidad justa para defenderse en Windows, pero quieren dar el salto open source por el motivo que sea. Hay otros retos mucho más divertidos.

Adriano Galano lo reconoce así: \”Nuestra asignatura pendiente ahora es llegar al usuario final, hay que ganar ‘usabilidad’, pero la forma en que crece la comunidad no ayuda a conseguir esto, porque el desarrollador de Linux está muy desligado de este tipo de usuario poco cualificado\”.

Quiero ser grande, pero no sé si tanto

Pero llegar a tanta gente conlleva el riesgo de que se desvirtúe el espíritu del software libre. Según Adriano, hay un alto porcentaje de usuarios, quizás en torno al 75 u 80% que no conoce la filosofía. Las causas son muchas, pero este hacker recuerda la actitud extremadamente dañina de algunos medios de comunicación de Linux, que generan confusión mezclando en los CDs que ofertan software que se acoge a la licencia GPL con software propietario.

José Eugenio Marchesi, máximo representante en España de la Free Software Foundation, coincide con el problema pero aporta otra posible causa: \”se ha perdido el norte, y la causa es el auge precipitado del kernel de Linus. Aunque la expansión de la comunidad es buena, porque que a esa gente será más fácil informarles que a los que no se han interesado en absoluto por el software libre, lo cierto es que se ha desbandado todo y, hoy por hoy, la filosofía está distorsionada\”.

Llegados a este punto se plantea una cuestión: dedicar esfuerzos a conseguir cantidad o calidad entre los nuevos adeptos al software libre.

Marchesi defiende: \”La gente piensa que el software nace por generación espontánea y no es así. Es importante hacerse con más usuarios, pero es más importante aún que el software libre se extienda entre los profesionales, los desarrolladores, que son los que lo alimentan. Y yo prefiero captar un usuario de software libre concienciado, que sabe lo que tiene entre las manos, antes que 100 que sólo lo usan por que es más rápido o más seguro\”.

Juantomás, en cambio, es de los que no se preocupa demasiado por esa pérdida de espíritu \”prefiero contar con un mayor número de usuarios, ya se irán enterando. Antes o después la gente comprenderá el concepto. A lo que me opongo frontalmente es a que Linux sea sólo de una elite, de una casta cerrada. No se debe hacer una selección de los usuarios. El espíritu de este tipo de software es precisamente que sea para todo el mundo\” concluye.

El pingüino de mil cabezas

Tux es un pingüino con cientos de cabezas. Una vez el novato ha acumulado el valor suficiente, que no es cosa baladí, para hacer frente a vocablos como Kernel, compilar o ensamblador, se encuentra enfrentado a centenares de posibles distribuciones. La existencia de este gran número de versiones también ha sido una de las principales armas empleadas por Microsoft para argumentar en contra de los sistemas GNU/Linux. ¿Pero realmente la dispersión es un problema o una bendición?

Adriano Galano: \”Es difícil de cuantificar, creo que hay más de 150 distribuciones diferentes que merezca la pena considerar. La dispersión es el precio que hay que pagar por la libertad, y yo creo que es incluso favorable\”.

Juantomás va más allá: \”Que haya muchas distribuciones es bueno, lo que pasa es que la gente esta acostumbrada a no pensar por culpa del ‘monopolio’ de Microsoft. Cuando uno va a comprar un coche, también se encuentra con muchas marcas entre las que elegir y tiene que informarse\”.


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