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Los proveedores deben estar locos

El acceso a Internet comenzó a ser gratis en Inglaterra en marzo de este año de la mano de Freeserve del grupo Dixons, una cadena de tiendas de electrodomésticos. La aparición de un proveedor que ofrecía gratis lo que otros cobraban armó cierto revuelo. Por un lado los usuarios de Internet no acababan de creérselo, desconfiaban de la calidad del servicio a la par que se preguntaban ¿y cómo van a sobrevivir estas empresas?. Por otra parte, los proveedores de la competencia amenazaron con demandas por competencia desleal o, como en el caso de Compuserve (proveedor inglés propiedad de AOL), difundiendo en el diario “The Independent” que los servicios de Freeserve eran temporales y sus usuarios pronto tendrían que pagar. Todo se arregló, en privado y entre ellos.

El resultado de esta política aparentemente incomprensible fue que en los dos primeros meses Freeserve captó un millón de usuarios, disparó el valor de sus acciones, y convirtió al hasta entonces reinante AOL en su segundón. Y además creó escuela: pronto otros proveedores británicos como Virgin, X-Stream o el mismo AOL se apuntaron al carro de regalar Internet.

En España Euskaltel fue el primero

En nuestro país el fenómeno no fue muy distinto. En este caso el aguerrido pionero de la Internet gratuita fue Euskaltel, socio en el País Vasco de Retevisión.
La operadora vasca decidió la pasada primavera (concretamente el 15 de mayo) ofrecer acceso gratuito, e inmediatamente se encontró con en el mismo fenómeno que su predecesora británica: desconfianza por parte de los usuarios en cuanto a la calidad y realidad del servicio, y numerosos ataques por parte de la competencia, a la que dejó bastante desconcertada al principio.

Los proveedores adscritos a la Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de Electrónica (ASIMELEC), fueron los primeros en reaccionar, y no lo hicieron dando saltos de alegría precisamente: Sarenet, Jet Internet, Facilnet e Ibercom planearon demandar en masa a Euskaltel ante el tribunal de la competencia.

ASIMELEC manifestó: \”La operadora vasca que desde el pasado 15 de mayo ofrece a sus abonados acceso a Internet de forma gratuita, podría estar vulnerando los derechos de sus competidores rompiendo el mercado con este tipo de dudosas estrategias comerciales. La única pretensión de este proveedor vasco es incrementar su lista de abonados aunque ello implique prestar un servicio de menor calidad. En la existencia de dos tipos de conexión, una gratis y otra de pago, está la aceptación de que la primera no es un servicio de calidad\”.

Al igual que en Inglaterra al final todo quedó en nada. En la actualidad Euskaltel lleva cinco meses ofreciendo simultáneamente servicios de Internet gratuitos y de pago, y cuenta con 48.000 clientes, un 35% de la cuota de mercado del País Vasco.

Aquí hay gato encerradoa

Esta política de regalar Internet desconcierta a cualquiera: siguiendo un razonamiento lógico, estas empresas tan generosas han de perder dinero con esta iniciativa ya que un servicio gratuito no genera ingresos.

Esto no es del todo cierto, hay otros razonamientos, también lógicos aunque menos evidentes, que explican el método por el que los proveedores que regalan Internet no pierden dinero e incluso consiguen beneficios. Existen tres sistemas que pueden coexistir.

Una opción es el ingreso por comercio electrónico. Freeserve por ejemplo, que vende los productos de su propietaria Dixons.

Otro método consiste en introducir publicidad durante la navegación; X-Stream, también en Inglaterra, ofrece Internet gratis de esta manera, pero es un sistema intrusista y poco atractivo para el usuario.

Barra libre, Telefónica invita

La tercera opción es la más extendida y la más rentable: los Proveedores de Acceso a Internet (ISPs ;Internet Service Providers) ofrecen Internet gratis pero a cambio ingresan de Telefónica una cantidad conocida como cuota de interconexión o settlement. Es decir, la compañía de Villalonga está obligada a financiar un servicio de sus competidores a costa de lo que ingresa por las llamadas locales, un servicio que consideran deficitario. No está nada mal, aunque puede que los accionistas de Telefónica no estén de acuerdo.

¿Cómo funciona la cuota de interconexión?

Los internautas que han contratado su acceso a Internet con un proveedor gratuito no son los únicos que están involucrados con las polémicas cuotas de interconexión.

Aquellos que suelen realizar llamadas internacionales también las sufren involuntariamente. De hecho las llamadas internacionales fueron el origen de la creación de los settlements, hace muchos años en una galaxia muy lejana en la que reinaban las operadoras estatales y monopolísticas y todo era más sencillo.

Por poner un ejemplo, en una llamada internacional de Madrid a Londres, aunque la factura la cobre Telefónica, parte de ese dinero tiene que remitírselo a British Telecom por el uso de sus infraestructuras.

Cuando un internauta navega mediante una conexión gratuita está participando en la misma operación. En este caso la llamada no es a un terminal en Londres, es a un ordenador de Jazztel, o de Euskaltel, o de cualquiera que sea el proveedor de acceso gratuito. Telefónica pasará al operador una parte del importe en concepto de cuota de interconexión por terminación de llamada, exactamente igual que pagará a BT por una llamada a Londres.

Es importante tener en cuenta que hay tres tipos de cuotas de interconexión: de acceso, de terminación y de tránsito. En este caso las cuotas son de terminación (aquellas en las que Telefónica finaliza en su propia red una llamada que le ha sido entregada).

El Ministerio de Fomento, previo informe de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), estableció los settlements actuales en octubre de 1998. Todo está dispuesto en la Oferta de Interconexión de Referencia (OIR) para los operadores que dispongan de una licencia de tipo B.

Hay tres tipos de licencias: A, B y C. Una licencia de tipo B habilita para la prestación de servicio telefónico disponible al público, mediante el establecimiento o la explotación, por su titular, de una red pública de telecomunicaciones. Las licencias de tipo B pueden ser: Licencias de tipo B1 para la prestación del servicio telefónico fijo, que incluye el derecho a prestar el servicio de líneas susceptibles de arrendamiento. Licencias de tipo B2 que habilita para la prestación de un servicio telefónico móvil mediante una red pública que podrá ser terrenal o basada en satélites de órbita media o baja.

La próxima revisión de este documento está previsto que sea aplicada el uno de enero del 2000. Aunque si los apocalípticos del año 2000 tienen razón no habrá posibilidad de aplicar nada.

Unos cuantos números

El precio de la cuota de interconexión de terminación es de 1,65 pesetas por minuto (algo más de medio dólar americano) en horario normal y de 1,05 (algo menos de medio dólar) en horario reducido. Parece muy poco dinero, y efectivamente lo es pero, teniendo en cuenta que el internauta español navega una media de 20 minutos diarios, o lo que es igual, 7.300 minutos al año, la cantidad que se embolsa anualmente el proveedor es aproximadamente de unas 65 dólares por usuario. Estas cifras explican la escasa diferencia de calidad entre los servicios de pago más baratos y los gratuitos.

Al final pagan los mismos

Y efectivamente la cuota de interconexión la paga finalmente el usuario. No es mucho más dinero, apenas peseta y media por minuto, pero es innegable que a los usuarios de un servicio gratuito les resulta algo más caro moverse por la red. Por este motivo a los proveedores gratuitos de Internet no les gusta demasiado hablar de las cuotas de interconexión.

Efectivamente, había gato encerrado.

Ande o no ande, a caballo regalado…

En España somos desconfiados por naturaleza, nadie compraría una moto sospechosamente barata a menos que se la vendiera un amigo de la infancia, y aún así muchos se lo pensarían dos veces.

Sabiendo que el precio medio de conexión a Internet (haciendo una media aritmética entre todos los proveedores) es de145 dólares al año, la desconfianza en la calidad de un servicio gratuito es comprensible.

Evidentemente estos incrédulos tienen parte de razón, la calidad no es comparable con la de otros servicios de pago de los mismos proveedores. Si fuera igual de buena nadie pagaría. Aunque también es cierto que no difiere demasiado de los servicios de pago más baratos. En teoría la conexión tiene una velocidad de 56 Kbps pero la velocidad real es aproximadamente la mitad.

Es evidente que esta oferta de Internet no es la más indicada para profesionales de Internet o teletrabajadores, pero si puede ser muy aconsejable para los particulares que tengan curiosidad, que empleen Internet como una forma de ocio, que necesiten correo electrónico y que no vayan a navegar de forma intensiva Y sobre todo para esa enorme masa de adolescentes y jóvenes españoles locos por conectarse a Internet y que son incapaces de convencer a sus padres de contratar el servicio.


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