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Madster emula a Napster

El efecto Napster comienza a funcionar. 24 horas después de que el programa decidiera liquidar sus bienes, otra famosa plataforma de intercambio de ficheros, Madster (conocido antiguamente como Aimster), ha sido instada por un tribunal federal de Illinois a cancelar su actividad.

El juez Marvin Aspen apuntó en sus conclusiones que Aimster ha contribuido a que los usuarios descarguen canciones gratis de la Red \”de forma masiva\” sin pagar un solo euro. Atenta, con ello, a los derechos de autor, motivo suficiente como para exigir su cierre.

La trascendencia de la sentencia no es ni mucho la misma que la que ha llevado a Napster a liquidar sus activos. Madster nunca registró el mismo número de usuarios que el programa creado por el joven Shawn Fanning y su calidad era infinitamente menor. Además, Madster pertenece al empresario John Deep, y cuanta con el respaldo de numerosas compañías. Todas se declararon en bancarrota el pasado mes de marzo.

Sin embargo, es cierto que el cierre representa una nueva victoria para la RIAA –asociación que representa a las principales discográficas del mundo– que, como no podía ser de otra forma, ha aplaudido la decisión del magistrado. A su juicio, la \”inequívoca\” sentencia refleja que las compañías y personas no podrán construir un negocio de música por su cuenta y serán responsables de sus actuaciones\”, apuntó la CEO de la RIAA, Hilary Rosen, en un comunicado. \”Esta decisión contribuye a apoyar el desarrollo del mercado de la música legal online\”, añadió.

En las conclusiones finales, el juez Aspen desmontó buena parte de los argumentos que emplean los programas que permiten el intercambio libre de canciones para defenderse. Así, señaló que la copia masiva de discos saltándose los derechos de autor a través de programas como Aimster no puede englobarse dentro del uso personal, actividad protegida por ley en EEUU. Añade el magistrado que no es relevante que Aimster desconociera los temas exactos que se pasaban los internautas, ya que lo importante es que la compañía haya construido la infraestructura necesaria para llevarla a cabo sabiendo que fomentaba la violación de los derechos de autor.

Aspen concedió cinco días a los abogados de las discográficas para que sugirieran el lenguaje que debía aparecer en el mandato preliminar de cierre y recomendó que observaran detalladamente el que se empleó para cerrar Napster. Madster dispondrá de dos días para preparar la réplica.


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