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Martí Manent, fundador de Derecho.com’Los paraísos fiscales de la Red acabarán desapareciendo’

Este abogado barcelonés de 27 años y Master por el Instituto de Empresa de Madrid se ha propuesto convertir la Red en una herramienta de primera mano para los profesionales del derecho. Su amor por Internet le viene de muy atrás. Martí Manent fundó en 1997 Jurisweb, que dos años más tarde se transformó en la actual Derecho.com, de la que es director general. Posteriormente -entre los años 1998 y el 2000- trabajó en el bufete Garrigues Andersen donde se especializó en derecho de las telecomunicaciones e Internet. Se siente orgulloso de haber fichado para su nodo jurídico a la creme de la creme de los despachos de bufetes internacionales y de las escuelas de negocio. Se define a sí mismo como \”un fanático de todos los aspectos jurídicos relacionados con la Nueva Economía\”, por lo que no le asusta la competencia que pueda traer en el futuro el aluvión de portales jurídicos que han visto la luz en los últimos meses. En su opinión, la Red está suficientemente regulada \”y la única razón por la que los gobiernos siguen legislando es por su miedo a no poder controlar este medio\”.

¿Es cierto que Internet ha puesto patas arriba en menos de tres años el marco jurídico mundial?

Internet es una gran revolución que también ha afectado al mundo del derecho. En unos casos esta revolución ha servido para poner en evidencia las múltiples lagunas jurídicas existentes en la normativa de los distintos países y también en el ámbito mundial, en otros para que se generen normativas y más normativas, innecesarias en muchos casos.

¿A qué te refieres cuando hablas de que existen lagunas jurídicas?

Para que Internet funcione correctamente y para que la gente confíe en ella hace falta poner al día ciertas regulaciones. Por ejemplo, la Red ha demostrado que es necesario crear un nuevo marco tributario consensuado mundialmente, ya que de lo contrario no funcionaría. Es decir, que se impone una política tributaria que se aplique por igual en España, en EE.UU. o en Japón. En el caso de Europa, los países están tratando de dar respuesta a este nuevo desafío que supone la Red, hasta el punto que es uno de los pocos terrenos en el que se está viendo una política de convergencia real.

\’Napster y MP3 deben existir pero de forma legal\’

¿Se han logrado muchos avances en los últimos años?

Sí, poco a poco se consiguen avances. Por ejemplo, la Unión Europea, en materia de comercio electrónico, aprobó en junio una directiva que despeja muchas dudas al respecto en asuntos como el spamming (correo comercial no solicitado). Si yo quiero rechazar un correo no solicitado tengo el derecho a hacerlo incluso a través de acciones judiciales. Este asunto está muy ligado con la normativa de protección de datos que se aplica ya en Internet y que también ya está regulado. También se ha evolucionado mucho en materia de contenidos. De hecho, ya hay directivas europeas que regulan aspectos como la responsabilidad por contenidos.

Si ya hay tanta normativa, ¿por qué muchos gobiernos se empeñan en aprobar nuevas leyes?

Creo que responde a un intento de fiscalizar una situación que no tienen controlada. Actualmente ya existe en la mayoría de los países legislación para hacer frente a los distintos problemas que surgen en la Red, lo que pasa que ante lo desconocido se trata de regular más para controlar mejor. Por citar algunos delitos muy comunes en Internet, la pedofilia y los delitos informáticos, tanto en España como en el resto del mundo ya están recogidos en los respectivos códigos penales. Estoy en desacuerdo con algunas normativas, como el proyecto de ley de comercio electrónico español. ¿Por qué?, pues porque se han sacado de la manga un registro de prestadores de servicios de la sociedad de la información que va a generar problemas.

¿Piensas, como algunos expertos, que ciertas normativas están redactadas por gente que desconoce el medio online?

En el Real Decreto que desarrolla la Ley de condiciones generales de la contratación española, que regula los contratos estándar como el que firmamos para el suministro del agua, la luz, etc vimos como se incluían artículos que te hacían llevarte las manos a la cabeza en materia de comercio electrónico. Luego la patronal se dio cuenta que había sido redactada por una persona que no conocía Internet. En esta normativa se dicen cosas tan fuera de lugar como que en las transacciones de comercio a través de la Red el vendedor tiene que poner en conocimiento del comprador tres días antes de la compra las condiciones del contrato, cuando en los medios electrónicos todo el mundo sabe que la compra es por impulso. El control de la Red está en manos de organismos cuya legitimidad es más que cuestionable.

¿Qué campos están todavía desprotegidos jurídicamente en Internet?

Hay muchos aspectos que retocar. Destacaría aquellos relacionados con el derecho administrativo, especialmente en lo concerniente a consumidores y usuarios. La mejora de la seguridad de los usuarios también beneficia a las empresas que operan en este campo, ya que les da garantías de que están actuando legalmente.

\’En Internet no hace falta más regulación\’

Y en cuanto a nuevos organismos como el ICANN ¿dónde reside su legitimidad?

Para entender el marco actual en el que se mueve Internet lo primero que tenemos que saber es el origen del que procede. Internet viene de una mundo que era autogestionado o autoregulado, es decir, que la gente que utilizaba Internet era la misma que gestionaba el medio. A partir de ahí empezaron los movimientos. Cuando esa gente se dio cuenta de que no podía gestionar la Red es cuando interviene el gobierno americano, que hace una concesión a la empresa Network Solutions para que gestione la base de datos desde la que operaba los entonces todavía escasos participantes. Y así es como nació el ICANN, (Institute for Assigned Names and Numbers). Su estructura actual está muy condicionada por esos comienzos. Vulgarmente, podría decirse que Icann es una asociación que tiene sus propios estatutos y que si cumples los requisitos puedes entrar a ser miembro del Icann.

Otro de los conflictos legales que ha traído consigo Internet afecta a la propiedad de los dominios ¿Qué solución ves a este problema?

El problema de los dominios se debe a que hay pocos. Además su funcionamiento debería regirse, como ocurre con las marcas comerciales, por un sistema de nomenclator. Esto significa que, por ejemplo, la marca Lotus puede ser de coches, de relojes o de zapatos, pero cada producto, según del sector que sea, tiene su propio nomenclator. Por tanto, cada uno de esos productos estaría agrupado en la categoría de relojes, zapatos, etc. En cambio, los dominios de Internet tienen un solo registro, lo que genera múltiples problemas. Y lo que ha funcionado hasta ahora es que el primero que llega se lo queda. Esta práctica genera guerras y problemas. La tendencia es ir hacia dominios más por sectores, de forma que para poder tener un dominio, con el sufijo que sea, tendré que cumplir unos requisitos de ese sector, no exactamente como el de las marcas comerciales, pero sí hacia un mecanismo similar.

¿No acabarán aprovechando los gobiernos este caos legal para controlar la Red utilizando la figura de la concesión administrativa?

El problema aquí es saber quién regulará el ámbito mundial. Si un dominio es de ámbito mundial tiene que haber un gobierno mundial . Inicialmente el poder ha estado en manos de firmas estadounidenses porque es allí donde surgió Internet. La idea es que aparezcan nuevos dominios, que no van a estar centralizados ya en EE.UU sino que van a estar controlados a través del ICANN, ayudado por las firmas registradoras. En España las más conocidas son Nominalia e Interdomain. Yo dudo que acabe en manos de los gobiernos. Creo que va a acabar en manos de organizaciones internacionales tipo OMPI. Serán organismos con autonomía propia independientes de los gobiernos.

Otra carencia que ha puesto de manifiesto el comercio electrónico es la necesidad de crear un nuevo marco fiscal. ¿Cómo se pagarán los impuestos en el futuro?

Estoy convencido que si hay un campo normativo donde van a tardar poco en ponerse de acuerdo todos los países, ése es el de la fiscalidad. Hemos visto que donde la Unión Europea siempre ha tenido una convergencia real no ha sido en temas políticos, sino en asuntos fiscales. Y con Internet va a pasar lo mismo: por un tema de impuestos se van a someter a unas regulaciones. Es el típico ejemplo del IVA. Iremos hacia un marco regulatorio europeo que cada vez va a tener más en cuenta a los operadores que están fuera de Europa pero que prestan servicios a los europeos. En este ámbito ya existe mucha experiencia, sobre todo en el segmento de las telecomunicaciones y en la prestación de servicios de telecomunicaciones. Hubo una iniciativa muy interesante del Gobierno de Andorra consistente en un impuesto de sociedades especial con el fin de atraer a sociedades puntocom a Andorra. Si entendemos que Andorra es muy pequeño y que por lo tanto no puede tener grandes parques empresariales lo que sí puede tener son grandes servidores operando desde allí. Pero rápidamente se vio que eso entraba en claro conflicto con la idea fiscal y regulatoria de la UE.

\’Hay gente regulando la Red sin conocerla\’

¿Qué ocurrirá con los paraísos fiscales que utilizan actualmente muchas tiendas virtuales?

Hay que tener clara una cosa, que el servidor puede estar fuera de un país, por ejemplo en nuestro caso fuera de España, pero si vende al mercado español, el gobierno español va a querer gravar esa transacción. La normativa ya existe lo que pasa es que ahora hay que aplicarla. Nos tenemos que olvidar es que existen paraísos fiscales o paraísos cibernéticos. Eso de \”voy a poner mi servidor en tal sitio para no pagar impuestos\” puede existir ahora, pero acabará desapareciendo. La Comunidad Europea está cubriendo las lagunas jurídicas para que dejen de existir. No obstante, en algunos casos va a ver problemas con la directiva del IVA, ya que no especifica claramente la separación entre producto y servicio.

Pasando a otro campo salpicado por la polémica, el de los servicios gratuitos de intercambio de música e imagen, tipo Napster y Scour, ¿Crees que acabarán fuera de la ley o acabarán negociando con las productoras?

En cualquier revolución siempre se gana en unas cosas y se retrocede en otras. Napster y MP3 han sido parte de una revolución que ayudará a crecer a la música como arte. Lo que también nos han enseñado estos servicios desde el punto de vista jurídico es que hay muchas figuras que no están reguladas. Pero tampoco tenemos que olvidar que ya hay muchas leyes que se aplican a esa actividad en Internet. No se puede decir que porque sea Internet ya no hay ley que lo regula. Aquí en España existe la Ley de Propiedad Intelectual, que se aplica completamente a empresas de Internet. El verdadero problema es qué cifra tiene que pagar y en base a qué criterio una empresa de Internet, da igual que sea una discográfica, un productor o una asociación de derechos de autor. Yo conozco a muchas compañías que me preguntan …\”¿yo que criterio utilizo para pagar a las discográficas, según el número de banners, según los MP3 bajados?\”. Ahí está el problema, porque las discográficas tratan de sacar el máximo porcentaje sobre esas ventas y a lo mejor el dueño de la página web va a decir \”¿porque tengo que pagar tanto si no facturo tanto?\”. Yo creo que las páginas de música seguirán existiendo, pero lo tienen que hacer bien, sin vulnerar derechos de autor. Porque lo que está generando MP3 es una reducción de costes a la industria discográfica para poder distribuir su música. Por tanto, es una herramienta útil. La industria discográfica no quiere que desaparezca sino aprovecharla de la mejor manera. A la industria le encanta, incluso se rasgan las vestiduras por no haberlo descubierto ellos; lo que pasa es que luchan porque no lo tienen. Al final ambas partes tendrán que llegar a un acuerdo.

¿Y en el caso de las editoriales?

Insisto en que muchas de estas industrias, y entre ellas me refiero claramente a los grupos editoriales, no han entendido el nuevo medio. Les fastidia no estar ahí, da igual que sea la música o el campo editorial. Como no lo tienen quieren cargárselo. Y las editoriales, como en el caso de la música, tienen que entender que es un nuevo soporte, que está regulado tanto en España como en el ámbito europeo.

Centrándonos en Derecho.com, la empresa que fundaste y de la que eres director general, ¿podrías explicarnos la razón de su nacimiento y los objetivos que persigue?

Es un sitio web de contenidos legales lanzado a principios del verano. Ofrecemos acceso de forma gratuita a una base de datos de legislación; también se pueden adquirir más de 800 contratos y más de 500 modelos de formularios jurídicos. Hay que aclarar que éstos son los documentos que más utilizan los abogados en su trabajo diario. También en Derecho.com se puede acceder a consultas y preguntas cortas, faq´s jurídicos y, en general, a toda aquella documentación que se utiliza en el terreno jurídico. De hecho, ya movemos más de 25.0000 documentos. En cuanto al equipo, somos 20, lo que nos permite tener un abogado experto en cada área. Por lo que respecta al accionariado de la compañía, lo componen personalidades relacionadas con el derecho y las finanzas españolas.


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