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Más de 200.000 personas llevan una segunda vida virtual

Atrás quedaron las historias de ciencia ficción que imaginaban la realidad virtual, pues en la actualidad más de 200.000 personas de todo el mundo llevan una segunda vida en una sociedad que opera en Internet y que tiene hasta su propia moneda, informa la agencia Efe.

Second Life es el nombre de este mundo virtual construido con una avanzada tecnología tridimensional y habitado por residentes de toda estirpe, o figuras que pueden cobrar forma humana, animal o quimérica, y comunicarse del mismo modo que en el mundo real.

La plataforma tecnológica de este mundo paralelo fue desarrollada en 2003 por la empresa estadounidense Linden Lab, pero la pequeña ciudad virtual -sus calles y plazas, tiendas y lugares de esparcimiento- son configurados por sus residentes.

Los ambientes de Second Life son espacios virtuales en tres dimensiones que pueden ser realistas o fantasiosos dependiendo del grado de creatividad e imaginación de las figuras, quienes también pueden modelar a gusto sus propias fisonomías.

Según sus creadores, el 60% de los usuarios de Second Life son hombres y el 40% mujeres, tienen edades comprendidas entre los 18 y los 85 años y ocupaciones en casi todos los campos, desde el tecnológico hasta el político.

Second Life tiene su propio periódico, el Second Life Herald, casinos, una economía que genera un promedio de 500.000 dólares a la semana y una moneda, el dólar Linden, que puede ser convertida a dólares estadounidenses en las casas de cambio.

Pero el aspecto más extremo de Second Life es que con los dólares Linden se pueden comprar tierras, propiedades inmobiliarias, productos y servicios virtuales que luego pueden generar ingresos reales.

El avatar con el nombre chino de Anshe Chung, por ejemplo, hace dinero real con sus propiedades virtuales, que alquila a otros residentes para vivir o trabajar. A una tasa de cambio de 300 Linden por dólar, Chung ha ganado en la vida real unos 250.000 dólares, según un reportaje publicado en Business Week.

La tarifa para participar en Second Life es de 9,95 dólares (7,75 euros) al mes por una cuenta premium, que da derecho a comprar y poseer terrenos y objetos por 1.250 dólares Linden y otros 500 adicionales cada semana.

Entre los propietarios de terrenos está el empresario e inversor en tecnología Joi Ito, cuya isla virtual en Second Life es, en la vida real, una sala de conferencias y exposiciones con la que ahorra tiempo y dinero.

De hecho, el espacio virtual de Second Life está siendo utilizado por residentes y empresas de renombre con fines serios o reales.

El banco Wells Fargo ya ha abierto una oficina en una de sus islas y un consorcio de 200 empresas, entre ellas Wal-Mart, American Express e Intel, está explorando posibilidades de intercambio de información virtual.

Para los expertos en tecnología, se debe tomar muy en serio a Second Life como fuente y plataforma de negocios y como uno de los primeros ejemplos de realidad virtual para consumidores.

Con todo, señalan que las limitaciones del mundo virtual de Second Life todavía están en la tecnología disponible, ya que los residentes sólo pueden comunicarse a través de foros de texto y no de voz.

Los especialistas también creen que es poco probable que los usuarios de la realidad virtual se olviden del mundo real, y que lo que sucederá, más bien, será la combinación de ambos universos.


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