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Media Unspun sucumbe al huracán

El último editorial de Media Unspun, un newsletter creado por el equipo que producía Media Grok para The Industry Standard (R.I.P.), es el anuncio de su muerte: a la publicación le quedan once días (ahora diez) de vida.

\”Nuestra suerte acaba el 13 de diciembre\”, dice el equipo de Media Unspun, reagrupado el pasado mes de enero tras el entierro del afamado Media Grok. A pesar de que se sostenía, además de con publicidad, mediante una suscripción anual (50 dólares), y a pesar de su contrastada calidad, el boletín electrónico sobre tecnología en tiempos de crisis —una crisis \”con un efecto particularmente violento en la industria editorial, publicitaria y tecnológica\”— no ve ninguna salida: \”no podemos luchar contra un huracán\”.

Los activos de The Industry Standard están en manos de IDC, por lo que el newsletter no pudo reaparecer con el nombre de Media Grok. Tampoco se quedaron con la base de datos de 100.000 suscriptores: el primer Media Unspun se envió a los 8.000 lectores que escribieron para mostrar su condolencia por el cierre de Media Grok. Eso es exactamente lo que están haciendo ahora los lectores de Media Unspun a través del weblog instalado en sus páginas.

Con más humor que esperanza, los editores del boletín invitan a angel investors, potenciales benefactores o a empresas interesadas en patrocinar su producto a contactar con ellos lo antes posible. Media Unspun confiaba en aprender de los excesos del pasado para construir un producto barato y sostenible: \”Tenemos expectativas razonables. No estamos comprando caros sistemas Oracle o sillas Aeron. Queremos que nuestros fondos duren el mayor tiempo posible, por lo que estamos siendo… baratos. Queremos construir un modesto y sólido negocio\”. Pues no, ni recortando costes lo más posible como afirman en su declaración de intenciones, han conseguido capear el temporal.

Media Unspun \”es el equivalente informativo de la ducha matutina: algo imprescindible para saber cómo los diferentes medios enfocan el mismo asunto, y que también es refrescante por sus dosis de ironía\”, asegura José Miguel Guardia, analista de tecnología y medios de comunicación.

Un producto de calidad que cobra sin renunciar a la publicidad y que se ve obligado a echar el cierre parece que aleja toda posibilidad de éxito de los medios de la Red. Guardia lo explica así: \”Es una gran idea, pero que sólo parece viable en el seno de otra publicación, como una sección más o menos independiente. Mi impresión es que se lanzaron tras cerrar The Industry Standard para intentarlo, pero sobre todo para que alguien les cazara —como Rafe Needelham, que saltó de Red Herring, lanzó un producto independiente que era más o menos lo que hacia en la revista y ahora lo ha fichado Business 2.0—. Creo que era algo demasiado focalizado, un \”one-trick pony\”, pero eso difícilmente se aguanta solo, a menos que la publicidad vaya de maravilla o que la gente responda muy bien a las suscripciones, y ya sabemos que eso no es así en ninguno de los dos casos\”.


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