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Mensajería instantánea: el sueño de los hackers

Pensada y nacida como medio de comunicación para chatear entre amigos, la mensajería instantánea se abre paso rápidamente como eficaz herramienta de comunicación en el entorno laboral, lo que puede entrañar no pocos riesgos para las empresas. Habida cuenta de que los messengers gratuitos (como el de AOL, Microsoft y Yahoo!) no fueron concebidos para redes corporativas, carecen de lo más básico en seguridad.

El año pasado, al menos 18 millones de personas utilizaron sistemas de mensajería instantánea (IM) para comunicarse en el trabajo, este año serán 54 millones y en 2005 nada menos que 229 millones, según IDC. La mitad de las empresas de EEUU tiene al menos una computadora con IM instalado, y para 2005 el tráfico de los programas de mensajería será superior al volumen de correos electrónicos, según Gartner Group. La gran ventaja del IM sobre el email es que sabemos que el mensaje será recibido (sabemos si el receptor está online). Además, el envío de fotos o documentos (e incluso el vídeo) ya no son un secreto para los mensajeros electrónicos.

Su uso se ha extendido y las empresas empiecen a preocuparse por las múltiples vulnerabilidades que afectan a éstos programas. Famosos son los agujeros de del AOL IM, y recientemente Yahoo! también tenido que parchear su mensajero. Muchas compañías han comenzado a tomar medidas para que sus empleados no dejen una puerta abierta por donde se les cuelen hackers maliciosos o por donde alguien escuche lo que no debe (la mayoría IM no encripta los mensajes cuando viajan por Internet).

El peligro es real: el año pasado unos intrusos robaron cientos de mensajes comprometedores que el CEO de startup eFront envió a través de ICQ a sus directivos, y los publicaron en Internet. Al poco tiempo dimitieron cinco ejecutivos y la empresa se fue al garete.

Tanto AOL como Microsoft afirman que sus sistemas no fueron ideados para transportar información sensible. De hecho, AOL está preparando un IM seguro para las empresas y Microsoft y otros ya venden productos similares por unos 35 dólares por usuario. El analista de IDC Robert Mahowald espera cierto declive en el uso del IM gratuitos a medida que las empresas se percaten del riesgo que corren, aunque actualmente más de la mitad utiliza sistemas gratuitos en vez de otros más seguros, que cuestan dinero.

Además de medio de comunicación para los empleados, muchas empresas están empezando a valorar el IM para el servicio de atención al cliente. No es ninguna tontería: diversos estudios han demostrado que el cliente de una tienda abandona muchas veces por el camino porque no puede resolver algún problema o necesita más información sobre un producto. Eso, junto a la desesperación que suele producir quejarse o solicitar ayuda vía email, convierten a un técnico o un comercial al otro lado del IM en una solución eficaz.


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