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Mercados secundarios de ‘private equity’, una buena noticia

Es prácticamente indiscutible que los mercados bursátiles oscilan como un péndulo que va desde la sobrevaloración más aberrante de activos (véase la burbuja de Internet) hasta valoraciones excesivamente bajas y difíciles de justificar (gangas). Muchos observadores creen que tras el loco final de la década de los noventa y el desplome posterior, ahora estamos atravesando una etapa en la que la mayoría de los inversores hacen evaluaciones excesivamente pesimistas del futuro de muchas empresas. Los tipos de inversión más afectados por este fenómeno son el capital riesgo y el capital inversión (private equity), actividad financiera consistente en la creación de una cartera de acciones de empresas no cotizadas en los mercados oficiales, aportando valor añadido en la gestión, pretendiendo, en principio, una estancia temporal en las participadas.

La falta de liquidez…

Estas inversiones tienen características especiales que no comparten con la inversión en acciones que cotizan en bolsa. Los activos que forman parte de este tipo de inversión tienen la enorme desventaja de adolecer de liquidez. Es decir, los inversores en fondos de capital riesgo y private equity tienen que mantener sus inversiones durante plazos muy largos (frecuentemente superiores a los 10 años).

…y poca transparencia del ‘private equity’…

A esto se añade el problema de que muchas jóvenes compañías se encuentran actualmente atravesando problemas de financiación. Una nueva financiación conlleva una nueva valoración, que generalmente está muy por debajo de las obtuvieron estas empresas en años recientes. La falta de un mercado transparente dificulta ese proceso de valoración y financiación.

…puede ser limitada por el establecimiento de mercados secundarios

El actual desarrollo de mercados secundarios de capital inversión (secondary private equity) puede tener efectos muy deseables tanto para los inversores (mayor liquidez, así como una mayor exactitud a la hora de valorar sus activos) como las propias empresas (les facilita el acceso a recursos financieros). Una inversión en estas jóvenes empresas a una valoración más baja que la inicial puede ser muy lucrativa.

Muchos inversores se han percatado de que el péndulo de los mercados financieros ha oscilado excesivamente a la baja. Estiman que una inversión en una empresa con buenos directivos y en un sector prometedor puede ser muy rentable. Así, el financiero David Rubenstein, cofundador del Carlyle Group, un fondo de private equity de Washington, señalaba recientemente que las mejores inversiones en private equity fueron efectuadas en tiempos de recesión e incertidumbre.

En los mercados bursátiles este tipo de inversor ha dado en llamarse ‘value investor’ o inversor que cree que la valoración de una acción es excesivamente baja. En los mercados privados es más difícil acceder a este tipo de empresa. Sin embargo, en los últimos años, y sobre todo a raíz del pinchazo de la burbuja tecnológica, el interés de las grandes instituciones financieras por este tipo de inversión ha aumentado mucho.

Una parte pequeña del pastel

Según Assetalternatives, una compañía especializada en el mercado de private equity de EEUU, \”el mercado secundario sigue siendo una parte relativamente pequeña del sector del private equity\”. \”Cinco empresas levantaron 1.600 millones de dólares para compras de tipo secundario en 1999, comparado con las seis empresas que levantaron 2.000 millones de dólares el año anterior\”, señalan los autores del estudio. Sin embargo, estos especialistas afirman que los inversores en \’fondos de fondos\’ —fondos que exclusivamente invierten en otros fondos de private equity en lugar de hacerlo directamente en empresas— también son una fuente importante de capital para el mercado de private equity secundario. Al contrario que los inversores en capital riesgo, que invierten en proyectos nacientes, estos fondos de fondos pueden evaluar el desempeño operativo de las empresas en las que ha invertido el fondo de private equity, a la hora de tomar la decisión de invertir en él o no. En promedio, suelen asignar un 20% de sus activos en inversiones de carácter secundario.

El protagonismo de los ‘fondos de fondos’ ha aumentado mucho en los últimos años. En 1999, 43 fondos de fondos levantaron 14.900 millones de dólares, un 33,7% más que los 11.100 millones levantados por 39 gestores en 1998.

Aves de rapiña que, en el fondo, ayudan

Los inversores en el mercado secundario de empresas que no cotizan en bolsa (private equity) son conocidos como ‘vultures’ (buitres). Esta connotación negativa es algo engañosa. No nos olvidemos de que estas transacciones siempre son el resultado de la libre voluntad de ambas partes (comprador y vendedor).

En Europa, el private equity secundario también está adquiriendo una mayor importancia. Una de las transacciones de mayor relevancia es la venta a principios de este año de la cartera de private equity de Royal Bank of Scotland a un grupo de inversores liderados por Coller Capital (Reino Unido) y Lexington Partners (EEUU) por 1.000 millones de dólares. Jeremy Coller, director de Coller Capital señala que \”con la compra de un fondo de capital riesgo adquieres una visión\”. Sin embargo, en el private equity secundario \”se toca y siente lo que se adquiere; no hay sorpresas escondidas\”, afirma Coller. No es para menos, a través de la compra de la cartera de private equity de Royal Bank of Scotland, Coller y sus socios se hicieron con participaciones en 292 pequeñas y medianas empresas.

La posibilidad de salir antes de tiempo

Estas transacciones dan la posibilidad a los inversores originales de vender sus inversiones antes de tiempo. Según el Centre for Management Buy-Out Research, el número de operaciones de exit (salidas) en el año 2000 aumentó a 268, frente a 242 en 1999.

El actual mal estado de los mercados bursátiles, poco receptivos a OPVs, ha empeorado las perspectivas de muchas inversiones de private equity que anteriormente esperaban salir a bolsa. La escasez de recursos financieros en muchos sectores también ha dificultado la financiación de ventas de empresas a compañías del sector. Por ello, actualmente una de las soluciones principales consiste en la venta, generalmente a una valoración más baja, a un comprador financiero. Según un informe del centro de estudios Initative, este tipo de transacciones ‘secundarias’ han aumentado mucho recientemente. En el año 2000 el número de transacciones fue de 57, en su gran mayoría en el Reino Unido, Irlanda y Francia, frente a las 49 realizadas en 1997. Asimismo, el informe destaca que el valor de estas transacciones se incrementó en un 850% en el segundo semestre de 2000 comparado con el primer semestre de 1997.

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