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Napster, el ídolo caído regresa como un zombi

Napster regresa con cara de zombi e intención de hacer negocio (por fin) con la venta de canciones a través de Internet. Han transcurrido seis meses desde que el programa que permitía intercambiar ficheros musicales en formato MP3 de forma gratuita se viera obligado a cerrar sus puertas por mandato judicial. Medio año, una revolución y varios retrasos después regresa con un nuevo cambio de imagen y una modificación fundamental, según ha detallado Jonrad Hilbers, CEO de Napster: sólo se podrá utilizar la plataforma previo pago de una cuota mensual aún sin determinar, pero que rondará entre los cinco y los diez dólares por descargarse un máximo de 50 temas al mes. Se une así a las iniciativas lanzadas hace apenas un mes por MusicNet, PressPlay y Rhapsoy. A corto plazo, la música gratuita en la Red no dejará de ser pago, pero aquellos defensores a ultranza pueden ya bajarse canciones sin rasgarse las vestiduras.

Hablando en puridad, el nuevo Napster sigue utilizando la tecnología Peer to Peer (P2P) para el intercambio de ficheros musicales que hayan recibido, previamente, el visto bueno de las discográficas. El cambio de mayor enjundia se produce en el formato de los ficheros que se intercambian: pasará a ser \”.nap\” en vez de \”mp3\”. Se trata de un archivo de seguridad que no puede reproducirse en dispositivos mp3, lo que obligará a que las canciones por las que se paga sólo puedan escucharse en el ordenador.

¿Dónde escucho la música?

Este asunto no es baladí: el usuario está dispuesto a dejarse parte de su sueldo en una plataforma de música, pero no a reproducirlas en un PC. Es incómodo, se pierde calidad de sonido y no se puede escuchar, por ejemplo, en el CD del coche. Napster sale del paso aduciendo que con ello sólo pretende respetar los tan manoseados derechos de autor y asegura que, siempre que la Industria (léase la RIAA) se lo permita, se incluirán archivos en MP3.

Segundo fallo: el programa será incapaz de reproducir temas de baja calidad. Perfecto, pensarán muchos. Una estafa, concluirán otros. Ambos tienen razón: en al antiguo Napster y en sus actuales clones no es raro descargar una canción que se corta, no reúne la calidad de sonido mínima o está grabada con un viejo radiocassette. Pero también es cierto que muchos usuarios buscan en este tipo de programas rarezas como canciones piratas, maquetas o grabaciones en directo que nunca han sido editadas. Aquellos que quieran descargar un concierto jamás editado deberán irse buscando otro programa (todos los clones disponen de canciones de este tipo). Con Napster no será posible. Napster, en fin, renace cojo.

Tanteando a las cinco grandes

En los primeros días sólo podrán acceder a la versión beta 20.000 usuarios registrados de los dos millones que lo solicitaron. El archivo musical del que podrán echar mano estará compuesto por 110.000 canciones de discográficas independientes como Vitaminic y Orchard. Una cifra ridícula si se compara con los varios millones de temas que se podían trapichear en los días de gloria del programa creado por el joven Shawn Fanning, cuando contaba con más de 60 millones de usuarios.


Nueva imagen de Napster

La escuálida oferta con la que se lanza ha obligado a la compañía a tantear a las cinco mayores discográficas del mundo Sony, Warner, BGM, EMI y Universal (que se reparten el 80% de los ingresos que genera la música en todo el mundo) para integrar su archivo musical en la oferta que se lance definitivamente. \”La marca no es suficiente para triunfar\’\’, ha señalado P.J. McNealy, analista de Gartner G2, quien considera imprescindible que ambas partes se fumen la pipa de la paz.

El primer paso ya se dio el pasado junio, cuando Napster alcanzó un acuerdo con MusicNet (plataforma musical en la que participan EMI, Time Warner y BMG) que le garantiza el acceso a los temas de estas discográficas y al de la independiente Zomba music. Pero para obtener un acuerdo completo todavía se debe resolver el juicio que colea desde hace más de un año. Jonrad Hilbers, CEO de Napster, aseguró en una rueda de prensa celebrada este miércoles que espera concluir el proceso \”a finales del primer trimestre del año, posiblemente en las próximas semanas\”. En caso de que ambas partes se den la mano definitivamente, Napster obtendría la libertad para centrarse en lo que realmente le importa ahora: conseguir el mayor número de canciones para hacer atractiva su oferta.

Diez en conducta

Napster entra de lleno, así, en la senda de la legalidad, un camino del que se alejó en su primera época, lo que provocó la denuncia de la Industria musical comandada por la RIAA. A su juicio, el programa atentaba contra los derechos de autor, ya que los usuarios podían intercambiarse canciones sin soltar un céntimo. La denuncia provocó el cierre de la compañía el pasado mes de julio.


Así aparecerán las canciones en el nuevo programa

Ahora Napster renace de sus cenizas con la intención de atraer a un buen número de sus antiguos 60 millones de fieles. Lo malo es que una gran mayoría ha encontrado en los clones que surgieron a raíz del programa creado por Shann Fanning el sustituto perfecto para seguir fabricándose discos sin pagar un euro.

A pesar de contar en su día con el mayor número de usuarios registrados de la historia de Internet, liderar una revolución musical y generar una devoción que no se ha vuelto a conocer, Napster es consciente de que tiene enfrente una serie de contrincantes a los que les resultará muy complicado vencer. No sólo en cuestión de calidad, sino por porque la gente se sigue mostrando terriblemente reacia a pagar por un servicio que puede encontrar gratis con un sólo golpe de clic. Los responsables de la compañía se lo toman con filosofía, tal y como recoge la frase que cuelga de su nodo: \”Sabemos que siempre existirán un montón de alternativas. En último lugar la decisión estará en tu mano, pero nosotros creemos que las plataformas de intercambio de archivos musicales que respetan los derechos de autor prevalecerán\”.


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