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“Napster fue un gran servicio público”

Alaska está agotada. Su cara denota el cansancio lógico que emerge tras casi 24 horasde entrevistas con los medios de comunicación. El motivo para el que estabaconcertada la charla –la presentación del nuevo single con Fangoria, Hombres–ha derivado en un escrutinio para conocer las ideas de la cantante sobre lapiratería.

Sinpretenderlo, Alaska fue noticia destacada en periódicos, radios y televisionesde media España por un asunto alejado de su faceta artística. El martes pasado,la Asociación Nacional de EmpresasDistribuidoras de Discos (ANEDI) dio la orden de retirartodos los discos de Fangoria. El boicot cobró relevancia por formar partede la ANEDI establecimientos tan relevantes como Madrid Rock, las tiendas Tipo,Maci Rock o Discos Castelló.

El veto duró apenas unamañana, tiempo suficiente como para que la noticia llegara a las redacciones delos medios de comunicación. A primera hora de la tarde, un representante de lastiendas Madrid Rock reconocía a Baquía.com que la situación había vuelto a lacalma y los discos de Fangoria repuestos en las estanterías.

La medida de presión ejercidapor la ANEDI se adoptó como respuesta a unas declaraciones realizadas porOlvido Gara que se salían del discurso único que impera en la Industriadiscográfica, ya sea entre directivos, editores o artistas.

Una semana antes, Alaska había denunciado el“abusivo” precio de los CDs. “No es de recibo que se cobre por uno de ellos21 euros cuando su precio de coste es de 3”, expresó sin saber la que se le ibaa venir encima. En vez de quedarse en la mera denuncia, la cantante proponíaalternativas. A su juicio, aplicar un precio de 9 euros sería la cantidad justaa cobrar.

A diferencia de su compañeroManu Chao –que reconociócomprar discos piratas y alabó el negocio de los CDs ilegales a pesar degrabar para una gran discográfica como Virgin–, Alaska es coherente con susideas. Sus discos se venden a 10,8 euros, un precio bastante más asequible quelos 18 euros que cuesta, por término medio, un disco en las tiendas de música.

Discurso policial

Peor que las alternativaspuestas encima de la mesa por Olvido Gara, sentaron en la ANEDI declaracionescomo que no entendía ni soportaba “eldiscurso policial de la SGAE y demuchos artistas respecto a la venta ilegal de discos”. Palabras mayores parainstituciones que hasta hace nada eran intocables.

“Yo quería montar nada”, advierte Olvido con cierta gesto deresignación. “Simplemente quería defender mis derechos. Considero que no se mepuede amenazar, prohibir o censurar, sea cual sea mi opinión, más aún cuando se hanmalinterpretado mis palabras”, añade.

Para comprender mejor ciertascircunstancias no hay nada mejor que recurrir a las comparaciones. Alaska echa manode este recurso para argumentar que su situación sería como si al novelistaJosé Saramago, que publica en un mercado globalizado, “se le retiraran suslibros porque denuncia, precisamente, el mercado y el capitalismo”.

Las consecuencias derivadasde sus declaraciones no estaban previstas ni por la propia artista que nopensaba “que fuera a armarse todo esto”. Tras conocerse la medida adoptada porla ANEDI, muchas personas se pusieron en contacto con la afectada paratransmitirle su apoyo. “Afortunadamente me he sentido muy acompañada por genteque, a pesar de no gustarle mi música, considera que mi opinión es coherente.También ha habido muchas personas que, sin apoyar mis tesis, no comprenden cómohan podido retirar mis discos de la tiendas”, apunta.

Tampoco es que lo que hasucedido a Alaska sea nuevo. Ella misma señala que muchas personas sufrensituaciones similares todos los días. “Lo que ocurre es que nodisponen de acceso a los medios. Existe otro tipo de censura más soterrada, comolos programas en los que te vetan porque no les gusta lo que dices. Pero deesto nadie se entera”.

A Alaska le gustaría disponer de más espacioy tiempo para detallar sus ideas sobre las alternativas para combatir lapiratería. Pero carece de espacio y tiempo. “Me pongo a escribir sobre el temay me salen cinco hojas. ¿Qué periódico puede publicarlo? Ninguno”, se lamenta.

Una pirata más

Indiferente a las nuevas críticas que lepueden llover, Alaska reconoce haber utilizado programas de Internet que permitenconseguir canciones gratuitamente. Napster fue uno de ellos. Y no ahorraalabanzas a esta plataforma online ya desparecida: desde su aparición, opina,han desempeñado “un gran servicio público”, fundamentalmente porque permiten obtener muchosdiscos descatalogados.

Reconoce ser una coleccionista de discos ylibros, tenerlos a la vista en estanterías y no desprenderse de ellos a ningúnprecio. Su pasión le lleva a comprar dos veces un mismo CD o novela sólo porquesu portada es diferente. Pero hay un buen número de ejemplares imposible de localizar. “Ahoraestoy estudiando y hay muchos libros que no puedo encontrarlos en las tiendas.La opción que me queda consiste en ir a las bibliotecas, pero por la forma enla que estudio necesito ese libro al menos seis meses, así que lo tengo quecopiar”.

Internet se lo pone más fácil, ya que puedeconseguir las canciones con una facilidad pasmosa. Alaska no sólo es lo que lasdiscográficas denominan una pirata, sino que defiende a los usuarios queutilizan estas plataformas. “No creo que haya mucha gente que se baje músicasin ton ni son, sino que la mayoría compra discos y luego recurre a Internet para hacerse con esa joyita que lefalta en su discoteca”.

Hay otros, sin embargo, que no buscan esacanción perdida, sino que les puede el ansia por escuchar un disco antes de quesalga al mercado: “Conozco mucha gente que se ha bajado el nuevo discos de losPet Shop Boys. Generalmente lo hacen porque no ha salido a la venta, pero eldía que llega a las tiendas se tiran como locos a comprarlo”.

Muy al contrario dela retractación que la ANEDI exigió comocondición para reponer sus CDs en las tiendas de música, Olvido Gara insiste enque el precio actual de los discos es desorbitado. “No todos los discos puedentener el mismo precio. Es lo mismo que pasa con los libros: compras uno dearte, con láminas en color, y te cuesta mucho más que uno de bolsillo”,sostiene.

El lanzamiento desu nuevo single con Fangoria ha quedado eclipsado por la polémica. La cantantese levanta de la mesa con gesto de cansancio. Dentro de dos horas tiene que ira la radio para denunciar, una vez más, los excesos que han cometido contra supersona únicamente por expresar sus ideas libremente.


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