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Négone revoluciona la industria mundial del ocio

Un vídeojuego en el que se pone a prueba la capacidad física e intelectual de los participantes ha venido a revolucionar la siempre dinámica industria del ocio. Se trata de un nuevo proyecto empresarial de Négone en Madrid bautizado como La Fuga, en el que se han invertido 16,3 millones de euros.

Négone es una factoría de entretenimiento que produce, explota y distribuye conceptos de ocio basados en alta tecnología y en los que se combinan experiencias virtuales con otras reales. Négone nació en 2002 gracias a una idea de Silvia y Jorge Juan García, empresarios de amplia experiencia en compañías como Netjuice, Kelkoo o SportArea y que ahora han vuelto a demostrar su capacidad para innovar en un país, España, donde tan difícil parece hacerlo.

La Fuga se sitúa en pleno centro de Madrid, en la calle Capitán Haya 1. Con sus más de 4.000 metros cuadrados, se trata del local de ocio más grande dentro del casco urbano de la capital, y abre sus puertas al público todos los días de 11:00 a 2:30 horas en diferentes tramos horarios, según edades.

Los creadores del juego, un equipo multidisciplinar formado por más de treinta ingenieros industriales, de telecomunicaciones e informáticos españoles, han diseñado una tecnología pensada para el funcionamiento de juegos interactivos, situados en diferentes ubicaciones físicas y capacidad para personalizar los juegos por idioma, dificultad, trayecto y edad.

Tecnología punta

La dinámica del juego consiste en superar pruebas físicas y retos intelectuales de manera casi simultánea e ininterrumpida. Los jugadores se convierten en reclusos de esta prisión de máxima seguridad, un espacio siniestro e hipertecnificado, gobernado por un ordenador central. Hay enigmas que los participantes deben resolver a través de las distintas pantallas que se sitúan en todos los escenarios que componen el recorrido -laboratorio, biblioteca, vertedero orgánico, etc-.

¿Las pruebas físicas? Pues por ejemplo encontrar la salida de un intrincado laberinto, o atravesar una red de rayos láser sin ser detectado. Conforme avanza el juego se van ganando puntuación y herramientas, mientras los retos se van sofisticando. Eso sí, el tiempo de juego es limitado y depende de las habilidades de cada uno. Todos los datos quedan registrados en una consola que el jugador lleva colocada en la muñeca.

Además de la consola, hay que llevar una tarjeta con un alias y una clave de acceso que permite configurar la aventura elegida en la consola cada vez que se empieza a jugar. También se hace entrega a los participantes de un CD con un archivo autoejecutable que instala el juego en la Red, quedando la interfaz gráfica en el ordenador.

La aventura sigue en Internet

Los ganadores serán aquellos que consigan llegar al final de la aventura venciendo al ordenador central -fácil no es; se estima que sólo un 5% de los participantes lo conseguirá en su primera partida– habiendo conseguido dos objetivos: el genérico, que es escapar; y el determinado para cada aventura concreta. Los que no consiguen fugarse terminan en una celda de castigo y reciben una herramienta para continuar el reto en Internet.

El plan de negocio de Négone contempla abrir más locales en lugares de referencia del planeta; de hecho, prepara ya el desembarco en pleno Manhattan (Nueva York), previsto para fines de 2006 y que requerirá nuevas inversiones valoradas en 15 millones de euros. Los Ángeles -finales de 2007-, San Francisco, Berlín, Hong Kong y Singapur son otros de los sesenta locales que se abrirán durante los próximos diez años.

La compañía prevé que en el primer año de vida de La Fuga en Madrid se reciban en torno a 100.000 visitantes, que jugarán unas 200.000 partidas. Esto daría una facturación de unos 4 millones de euros.


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