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No me llames al teléfono, llámame al PC

La revista Business Week cree que las compañías de Telecomunicaciones tienen un problema importante con la tecnología Voz sobre IP. En estos momentos, casi el 70% de sus beneficios se generan con las llamadas nacionales. A medida que, con la utilización de Internet, las llamadas se convierten en paquetes iguales a los de datos, el negocio tiende a cero.

Será muy difícil compensar la pérdida de ingresos de las llamadas telefónicas con los servicios de banda ancha -a menos que se invente pronto como utilizar mejor los contenidos multimedia y que las empresas necesiten contratar más este tipo de servicios- o por servicios de valor añadido.

La voz sobre IP permite llamar a cualquier parte del mundo gratis, pagando exclusivamente el acceso a Internet. De hecho, según informa Business Week en su artículo, la mayoría de las mayores empresas del mundo, que ya cuentan con una red de datos a nivel global, están reconvirtiendo éstas para que actúen también como redes de voz. Una medida que les ahorrará millones de dólares, lo que sin duda dolerá a las grandes del sector de Telecomunicaciones que no hayan sabido dar el salto a este tipo de servicios avanzados y recompuesto su organización para ello.

Un dato concreto: el Nasdaq cree haber reducido su factura telefónica un 40% al haber cambiado 15 centrales telefónicas por un solo servicio de voz sobre IP. El ahorro es de 40 millones de dólares. Otro dato: MACs (Moves, Additions and Changes,) la fórmula por la que se calcula el coste del sistema telefónico interno en una empresa estadounidense, se estima en 119 dólares por MAC, y cada empleado supone 0,87 MACs al año. Es decir, una empresa con 1.000 empleados se gasta, sólo en este mantenimiento, 103.530 dólares al año. Con un sistema de voz sobre IP, el coste es 2,81 dólares, con lo que la misma factura representa anualmente tan solo 2.445 dólares.

Pero lo más importante no es el ahorro de costes, que sin duda lo es, sino las múltiples aplicaciones que, al trasladarse al software, se hacen asequibles a cualquier empresa del sector. Se idea un servicio, se prueba en real a bajo coste y los que gustan se escalan. Los que no, se abandonan a un coste marginal.

Es difícil para un CEO de una compañía telefónica tradicional canibalizar sus ingresos con este tipo de servicios, pero cuanto más duden, más competidores aparecerán para ocupar el espacio que dejan libre.

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