BAQUIA

NOTA ENTER – Cloud computing: ¡un futuro brillante! (y II)

(Viede de la primera parte)

Aplicaciones de consumidor final, empresariales non mission critical y de PYMES

Para las aplicaciones de consumidor final el modelo cloud computing resulta ideal; permite el lanzamiento rápido de servicios, el acceso a los mismos desde cualquier lugar, facilita su difusión y publicidad, es capaz de absorber crecimientos rápidos y picos de carga, facilita la integración con otros servicios, etc.

Estas aplicaciones son cada vez más numerosas e incluyen, entre otras: ofimática, correo y mensajería electrónica, calendarios y agendas compartidas, búsquedas, mapas y navegación, telefonía y comunicación, pagos, banca y finanzas personales, inversiones, social networking, espacios online compartidos en tiempo real, ticketing, suscripciones, alertas, etc. Algunos de los servicios disponibles han sido construidos con el modelo cloud computing y su éxito es bien conocido a pesar de su relativa novedad en el mercado.

Para las empresas medianas y pequeñas, como se ha indicado antes, es una solución muy atractiva.

En las grandes empresas, no todas los sistemas tienen los mismos requerimientos. Las aplicaciones non mission critical siguen creciendo en número y habitualmente se ven relegadas, dado que tanto el presupuesto disponible como la atención del Departamento de Informática se focalizan en las mission critical. Para ellas, la alternativa cloud computing es una buena solución.

Clouds privados

Pero incuso para las aplicaciones mission critical la arquitectura cloud computing resulta atractiva, como mínimo a medio plazo. Por ello, se está viendo cómo grandes empresas globales están comenzando a constituir clouds privados que operan dentro de su propia red privada y que prestan servicio a la propia empresa y a un grupo reducido de business partners.

Podría transformar profundamente la industria informática

El modelo de negocio tradicional de la industria es la venta de hardware y software a sus clientes, con su correspondiente mantenimiento, pero no la venta de hardware y software como servicio y el cobro por uso. ¿Cómo reaccionarán los fabricantes de hardware y software a la interposición entre ellos y sus clientes de operadores de gran tamaño y gran capacidad de negociación tanto en precio como en las características técnicas de los productos?

La mayoría buscan posicionarse en los servicios de cloud computing y, desde luego, querrán preservar la relación directa con los clientes, por lo que prestarán también estos servicios, si bien intentarán minimizar su impacto en su negocio tradicional y retrasarlo en el tiempo lo más posible.

Lo que seguramente no se podrá evitar es un mayor foco en el uso (hardware y software vendido como servicio), con o sin cloud computing, en lugar de la adquisición y la gestión de la tecnología por el cliente.

Por otra parte, existen desde hace muchos años en el sector dos tendencias claras: la concentración de fabricantes, tanto de hardware como de software y la externalización de la operación informática y del desarrollo, instalación y mantenimiento de software.

Con respecto a la tendencia a la concentración, las economías de escala de los grandes datacenters favorecerán la concentración entre los cloud operators, por lo menos en infraestructura. No obstante, dado que la mayoría de los nuevos operadores no serán fabricantes (Google, Amazon, las operadoras de telecomunicaciones, etc. no lo son) se producirá un aumento del número de competidores, al menos en la provisión de infraestructura.

En cuanto a la tendencia a la externalización, los servicios de cloud computing suponen un paso más de gran importancia en esa dirección, en la que el sector ya se está moviendo hoy, y una mejora en su competitividad en costes, precios y variedad de oferta.

Otra área de gran interés es el impacto cruzado entre cloud computing y el llamado software libre, usado al menos de forma parcial por bastantes de los cloudsdisponibles hoy y previsiblemente también por parte de los nuevos entrantes.

También es una cuestión interesante el impacto de los proveedores de servicios informáticos de países emergentes. Su influencia en el mercado ha sido importante en los últimos años, sobre todo en los Estados Unidos y previsiblemente lo será también en los servicios de cloud computing.

El desarrollo de lo indicado en los párrafos anteriores será un proceso que requerirá bastante tiempo pero que sin duda tendrá un impacto profundo en el sector.

¿Facilita o dificulta el cloud computing la innovación?

La innovación ha sido el motor del desarrollo de la informática, mucho más que cualquier otro factor, y este sector es bien conocido por su alta tasa de innovación y rápida superación de cada generación de productos por la siguiente.

Se ha planteado si un cambio de modelo hacia el cloud computing podría ralentizar la innovación y ello se argumenta en lo siguiente:

– Los operadores estarían interesados en servicios estandarizados de gran volumen para múltiples clientes y en el cobro por uso de los productos y tendrían menos interés en desarrollar innovaciones que justifiquen la venta de la siguiente versión o de nuevos productos.

– Los clientes contarían con menos recursos informáticos propios y tendrían menos capacidad para innovar. Además, ¿cómo innovar cuando los sistemas están en manos de un tercero interesado en prestar servicios estandarizados de gran volumen a múltiples clientes?

Ninguno de estos argumentos parece muy sólido. Con respecto al primero, el cambio de modelo plantea nuevos requerimientos que están incentivando respuestas innovadoras. Por ejemplo, en el hardware y software de infraestructura, las redes de grandes datacenters plantean una serie de requisitos en términos de eficiencia, virtualización, seguridad, monitorización, etc., que están incentivando innovaciones y mejoras en estas áreas. La presión competitiva en el sector mantendrá los incentivos a la innovación.

En cuanto al software de aplicación, se encuentra en un proceso de evolución a arquitecturas orientadas a servicios (SOA), lo que supone una mayor facilidad para integrar módulos de software de diferente origen que con las aplicaciones monolíticas tradicionales. Ello supone que:

– Los clientes podrán plantearse integrar módulos aplicativos procedentes de distintos fabricantes en mayor medida que en la actualidad.

– Las empresas de software podrán comercializar sus productos en unidades más pequeñas que las grandes aplicaciones o suites monolíticas actuales.

Todo ello favorece, obviamente, la innovación. En el contexto de cloud computing, esto tiene dos implicaciones muy importantes:

Los clientes tendrán mayor facilidad para integrar servicios provistos por diferentes operadores.

Las empresas de software podrán comercializar su software como servicio sobre datacenters de operadores que provean la infraestructura informática en modo de pago por uso, como los ejemplos anteriormente indicados de Amazon EC2, Google Apps Engine y otros, lo que abre una nueva vía de comercialización al software innovador.

En cuanto al segundo argumento, los clientes, no por tener más recursos informáticos internos innovan más. De hecho, actualmente dedican la gran mayoría de sus recursos informáticos al mantenimiento y operación de sus sistemas y muy poco a la innovación. Una vez que una parte importante de la gestión del día a día esté contratado con tercero podrán dedicarse más a innovar y si lo hacen o no será más visible.

Respecto a la forma de realizar las innovaciones, será una combinación de módulos de software desarrollados a medida (véase lo indicado antes en el apartado ‘Servicios estándar o a medida’) e integración de servicios provistos por varios operadores.

Por ello, no debe esperarse que el cloud computing ralentice la innovación sino más bien lo contrario, que actúe como un revulsivo que genere un importante flujo de innovaciones.

¿Cuál es el papel del CIO en este nuevo entorno?

En primer lugar, es importante resaltar que las empresas mantendrán un modelo mixto, informática interna y cloud computing, durante mucho tiempo.

En relación al cloud computing, el papel del CIO sigue siendo el mismo, asegurar que la empresa utiliza la tecnología de la información de la forma más beneficiosa posible y que los riesgos tecnológicos están adecuadamente gestionados.
Aunque hay muchas tareas de tipo operativo que asume el operador, la gestión del CIO realmente no cambia, simplemente la realiza con un porcentaje de contratación externa mayor y, desde luego, la gestión a alto nivel sigue siendo absolutamente esencial y su responsabilidad directa:

– Estrategia y planificación informática.

– Selección y contratación de los servicios.

– Gestión de riesgos y planes de contingencia.

En este contexto, cobran especial relevancia:

– La monitorización y seguimiento del nivel de servicio prestado por cada operador y de los problemas que surjan.

– Integración de los servicios prestados por varios operadores (véase lo indicado anteriormente respecto a esto en el apartado relativo a la innovación).

Todo el trabajo relativo a los usuarios, definición de necesidades, identificación de oportunidades de uso de la tecnología, diseño y/o selección de soluciones, conversiones y despliegue de aplicaciones, etc. no sufre grandes cambios y continúa siendo esencial.

De hecho, una vez liberados de la gestión diaria de los sistemas (aunque no de su supervisión), ello debería redundar en un mayor énfasis en usar la informática de forma más innovadora.

Cloud computing y la globalización

Las empresas operan hoy cada vez de forma menos aislada y cada vez más integradas en una red de clientes, proveedores y business partners de todo tipo que se van reconfigurando continuamente. Por otra parte, las operaciones internas de la propia empresa están sujetas a cambios cada vez más frecuentes. La capacidad de los sistemas informáticos para soportar este tipo de trabajo y responder con rapidez a los cambios es esencial.

Las empresas que operan a escala global necesitan esto en mayor medida que las que lo hacen a escala local y hay una serie de características en el modelo cloud computing que favorece la agilidad para operar globalmente:

– La capacidad para prestar servicios informáticos a distancia y para acceder a ellos desde cualquier lugar con acceso a Internet.

– Facilidad para la integración de sistemas con los de los business partners.

– La capacidad para contratar y poner en funcionamiento rápidamente servicios estándar con operadores especializados.

– La aparición de operadores globales capaces de prestar servicios en todo el mundo.

– La aparición de operadores de servicios de cloud computing en países emergentes.

Por ello, este modelo se ve cada vez como más atractivo, como mínimo a medio plazo y grandes empresas que operan a escala global están planteando adoptarlo gradualmente, incluyendo iniciativas como las indicadas anteriormente en relación a los clouds privados.

Los servicios de cloud computing formarán parte de la infraestructura competitiva

A largo plazo, una parte importante de los servicios informáticos se prestarán en modo cloud computing, por lo que estos servicios formarán parte de la infraestructura competitiva de una región como los transportes, las telecomunicaciones, los mercados, los sistemas de pagos, los servicios administrativos, el mantenimiento y la gestión de infraestructuras, la formación especializada, etc.

Seguir de cerca su desarrollo

En los próximos años vamos a ver un crecimiento rápido de los servicios de cloud computing, algo muy atractivo para muchas empresas, que estarán interesadas en seguir de cerca su desarrollo, entender cómo pueden beneficiarse de las alternativas que ofrece y asegurar que utilizan la tecnología de la información de la forma más beneficiosa posible.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos



Comentarios