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Nuevos directivos puntocom

Es importante haceros llegar, tanto a trabajadores como a gerentes de empresas, que un nuevo tipo de directivos ha surgido con las caídas de tantas puntocom en España y en el extranjero. Son personas de dilatada experiencia (en algunos casos llegan a los 6 meses) en empresas de nuevas tecnologías, y que ahora usan esa experiencia para embarcar en nuevas aventuras de Internet.

La empresa en la que participaron algunos de ellos fue la misma, aunque cada uno de ellos lo hizo en etapas diferentes. Los nombres poco importan (excepto a los que les han fichado supuestamente engañados por sus adornados currículos), la empresa tampoco, ya que en todas las puntocom sucedió lo mismo (se trata de Recol, la Red de los Profesionales) y mi nombre menos, ya que soy uno de tantos damnificados, en paro y con una edad muy difícil para empezar a trabajar en una nueva empresa.

Fase 1
CRECIMIENTO Y CONSOLIDACIÓN (de los bolsillos de los directivos)

Hicieron los directivos primeros una OPS (oferta pública de acciones). Prometieron hasta multiplicar el dinero por 140, se gastaron más dinero del que consiguieron, y se dieron cuenta de que necesitaban más, ya que las deudas de algunos fueron cubiertas con el dinero de todos los accionistas.

Fase 2
ATERRIZAJE DEL CAPITAL

Como no tenían dinero, los directivos primeros tomaron de la mano a otro grupo que aportaba capital. Llegaron alardeando de todo, de coches, de echar a la calle a más gente que nadie, gritando, etc. Una auténtica revolución. Quitaron de sus puestos a gente sin valía (algo bueno tenían que hacer) y se dejaron aconsejar por gente con experiencia offline.

De la Rica les encabezaba (fichó a todos sus amigos), sabía mucho de El País, de la Cope, y así quiso llevar Recol. En marketing puso a un amigo suyo vasco, muy dinámico él, que quería ganar mucha pasta (vendió una enciclopedia a un amigo suyo). Cerró acuerdos con empresa ya hundidas y nada más hizo. Cobraba 30 \’kilos\’ al año y aguantó 6 meses en su puesto. Ahora trabaja en Aranzadi como director de Marketing, y antes de Recol estuvo en Campofrío vendiendo salchichas.

Un francés de origen soriano recaló como director de contenidos (gracias también a De la Rica y Javier Baviano; éste firmó en sus días los acuerdos de fútbol del grupo PRISA). Dedicó su carrera laboral a vender móviles y ahora con aires de superioridad entraba a sustituir a Pablo Navarro (se fue, abrió www.ormigas.com y se arruinó, ahora estará en alguna consultora de poca monta). Sólo dio unos cuantos gritos, también se llevó 30 kilos, y en su nombre trabajaba un chico joven que sabía de qué iba esto, pero al que se le escapaban los politiqueos de alta alcurnia, y que no sabía —o si lo sabía nada podía hacer— que el dinero salía por otros lados.

Fase 3
MANTENIMIENTO DE GASTOS

Los segundos de a bordo, tampoco estuvieron a la altura. En marketing ficharon a un experto en comercio electrónico que cobraba 13 kilos, y con el que nos íbamos a forrar. Aterrizó como segundo de \’el vasco\’. No sabía nada del mundo de Internet: descubrió www.yahoo.com poco antes de ser despedido. Pero claro, ser del Opus y tener un master hace mucho. Ahora está trabajando en www.wanadoo.es. Para mí que a este le trajo Telefónica para ir poco a poco eliminando la competencia.

En contenidos apareció un tipo presuntuoso, que se ganó la confianza de los jefes aprovechándose y pisando el trabajo de los demás (nada nuevo por otra parte). Se benefició de esta confianza para correrse juergas en México, cobró comisiones, mantuvo su trabajo como profesor de enfermería (¡negocio de gran valía para Internet!) y aportó grandes ideas al proyecto (las que robó a otros compañeros). Ahora este personaje está en SEK como responsable de los temas de formación online.

Del resto desconozco el paradero, aunque también los había buenos. Jaime Pasolas, por ejemplo, consiguió vender publicidad online hasta cuando el hundimiento era conocido por todos. Los trabajadores despedidos (en febrero y a lo largo de todo el año pasado), muchos de edades \’difíciles\’ (mayores de 45 años), o están en la calle o trabajando en lo que pueden.

Este mensaje no es para atacar o acusar, es para que los trabajadores de estas empresas sepan quién les gobierna, y el peligro que corren, porque ellos siguen ganando mucho dinero, engañando y hundiendo no sólo empresas sino también familias enteras.


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