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O2O, la nueva fórmula mágica

El baile de siglas que uno puede observar en listas como la del FirstTuesday es impresionante; que si el famoso B2C, que si ahora se lleva montar B2B, el B2E, el C2C, E2E… Al final uno no sabe si está hablando de comercio en la Red, jugando a los barcos o presenciando una apasionante final de ajedrez entre Kasparov y el último PDA de IBM.

O2O parecer ser el término que se aplica a las empresas que desde el mundo offine, deciden tanto reconvertirse a la nueva economía digital como simplemente abrir un departamento y/o empresa paralela que conjugue sus decenas de años de experiencia con las nuevas tecnologías.

Dicho más suavemente… que El Corte Inglés o Crisol se pongan a vender los productos de sus centros comerciales en Internet. Pero por aquél entonces a nadie se le ocurrió denominarlas como empresas O2O.

Ya hemos hablado sobre estas empresas en otros artículos, pero siempre desde un punto de vista del observador externo que dice lo que ve, o lo que le apetece ver. Percibirlo desde dentro una empresa O2O (hasta ahora denominadas "tradicionales"} le hace a un replantearse muchas cosas.

Aunque se asemeja en muchos puntos a una startup, las O2O parten con la ventaja de poseer una empresa matriz que les provee del conocimiento que les confiere el llevar tantos años dedicados a su tipo de negocio en particular.

Es habitual que estas empresas contraten a gente que proviene de todo tipo de startups para aprovechar su experiencia (escasa depende de como se mire) en el nuevo medio y aprovecharla para hacer del proyecto un líder del mercado.

Hasta aquí todo suena muy bien, pero la realidad suele ser un poco diferente (si alguien conoce alguna empresa donde todo sea idílico al 100%, que me escriba para mandarles un CV).

La parte de congeniar con los jefes, el consejo de administración y tus jóvenes y también recién contratados compañeros, es la más fácil del proceso, y aquí es donde generalmente se baja la guardia ante un espectáculo que no hace presagiar nada malo en el futuro.

Es cuando empiezas a conocer a la gente, a generarse un buen ambiente de trabajo; cuando por primera vez tienes contacto con las personas que la empresa matriz ha asignado al proyecto para que aporten sus conocimientos y sobre todo, sus contactos en el mundillo que ahora tratas de pasar a la Red.

Comenzando por el Director Comercial, ya entrado en años pero no con los suficientes como para jubilarse antes de que te vuelva completamente loco, hasta el Director de Marketing, un creativo de los años 60 que sigue viviendo en esa época a juzgar por su atuendo. Para no tener que hacer un esfuerzo mental: camisa de seda amarilla, corbata de marca extremadamente ancha y de un llamativo color rosa, pantalones blancos no demasiado opacos y unos curiosos calzoncillos de tipo slip en un asombroso tono rojo chillón.

En un primer instante, todo son buenas palabras, sonrisas y apretones de manos… demasiado bueno para ser real.

Pasados unos días, y tras una reunión con desayuno incluido donde presentar a los equipos de estos dos personajes el proyecto, uno se entera de que la idea inculcada en estas gentes es la de que las nuevas tecnologías que íbamos a "atacar", abocarían al fin a la parte tradicional de la empresa.

Resultado: casi dos meses más tarde, el equipo creativo sigue en su mundo sin hacerte ni caso (cosa que visto lo visto casi es de agradecer) y el equipo comercial sigue sin vender nada de nada, y esto sí que es un poco preocupante, aunque la solución es bastante sencilla.

¿Y cómo quitarles el miedo a estas personas tan enraizadas en la cultura económica tradicional? Pues o bien les amenazas con recortes en sus comisiones o bien te buscas a gente que conozca el medio y los mandas a hacer el mismo trabajo para diferente finalidad.

El tratar de explicarles que esta situación es la mismo que cuando apareció la imprenta y se pensaba que aquello acabaría con la cultura, que la televisión acabaría con la radio o Internet con los periódicos… es como vaciar el océano con una taza de café; imposible.

Y sólo estamos hablando del comienzo. Dentro de algún tiempo retomaremos este tema para ver cómo evolucionan las cosas y si todo sigue tan caótico como parece, o por el contrario la gente abandona sus viejos hábitos y vicios para adaptarse a la nueva economía, o por lo menos se jubilan.


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