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P3P: no es oro todo lo que reluce

La Plataforma para las Preferencias Personales (P3P), considerada por muchos como la herramienta tecnológica que ha de permitir a los usuarios disponer de un mayor control sobre la información personal que diseminada en el ciberespacio, también tiene sus detractores. Según un estudio publicado por la Internet Law Journal, el P3P puede dar a los usuarios una falsa sensación de seguridad y en cualquier caso no ha de ser visto por el legislador como un sustituto de la legislación federal en materia de privacidad.

En esto último coinciden algunos otros expertos, que aseguran que el P3P es la excusa para que el legislador se inhiba de sus funciones. Desarrollado por el World Wide Web Consortium (W3C), el P3P permite a los usuarios establecer límites a su intimidad, que luego son integrados en los navegadores. De esta forma, el navegador podrá leer de forma automática la política de intimidad de los nodos en los que se navega, alertando al usuario en los casos en los que los nodos se vuelvan excesivamente \”curiosos\”.

Sin embargo, también existen posturas más conciliadoras. Sin ser perfecto, el P3P, que irá instalado en el nuevo navegador de Microsoft, mejora en mucho lo ya existente. Los congresistas que con más ardor defienden esta tecnología también piensan en leyes protectoras de la intimidad de los usuarios. Por eso hay que verlo como lo que es, un paso adelante.