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Patrullero Gadget y el espía que le amó

Hollywood ha sido uno de los mayores inventores de gadgets, sobre todo cuando afrontaba el género de espías o el de ciencia-ficción. La saga de James Bond, que celebra en estos momentos su cuarenta aniversario (“Dr. No” se estrenó en 1962), ha sido sin duda en la que más protagonismo han tenido estos chismes.

Algunas veces se anticiparon a lo que luego veríamos en el mundo real (como el teléfono para el coche de “Desde Rusia con Amor”, de lo más moderno en 1963), sirviendo incluso de fuente de inspiración de los auténticos desarrolladores de cacharros. Pero desgraciadamente, la mayor parte de ellos nunca llegaron a existir, quedando anclados para siempre en la simulación y el cartón piedra, y en los sueños de los gadgetófilos de bien.

007, 40 años de gadgets

Sin duda Ian Fleming era un gran amante de los avances tecnológicos. La saga de películas protagonizadas por James Bond ha sido la más prolífica en inventos. Este tipo de cacharros son tan propios del espía al servicio de su graciosa majestad, como las hermosas mujeres o los emplazamientos exóticos.

Precisamente la presentación de los nuevos chismes, presente en todos los títulos de la serie, es una de las partes favoritas de todos los aficionados a los gadgets. Además Q (interpretado en casi todas las entregas por el actor Desmond Llewelyn) probablemente sea el creador ficticio de gadgets más famoso del mundo, y más desmoralizado por tener que entregar sus últimos ingenios a alguien que acabará destrozándolos casi con toda seguridad.

Nada de lo que portaba 007, o de lo que le transportaba, en sus misiones ha sido lo que parecía. Cinturones que permitían hacer ráppel (“Goldeneye”, 1995), encendedores que se convertían en granadas de mano (“El mañana nunca muere”, 1999), pitilleras (“Moonraker”, 1979) o gafas (“El mundo no es suficiente”, 2000) con rayos X, plumas que disparan (“Goldeneye”) o pasta de dientes que explota (“Licencia para matar”, 1989) son sólo algunos ejemplos.

Tampoco los relojes se libran de esta múltiple personalidad. Los más destacados, aunque ha habido muchos, han sido un Rolex magnético que aparecía en “Vive y deja morir” (1973), un Seiko explosivo y localizador que utilizó en “Octopussy” (1983) y “Moonraker”, un Omega con láser y detonador remoto que cumplió su cometido en “Goldeneye” y otro que iluminaba los lugares oscuros y lanzaba ganchos en “El mundo no es suficiente”.

Hablando de relojes, en la página oficial de Bond, conmemorando el 40 aniversario, se subastarán una serie limitada de relojes Swatch 007 entre aquellos internautas capaces de contestar correctamente a un cuestionario sobre todas las películas protagonizadas por este agente secreto.

También resulta curioso observar como la serie se ha ido adaptando a los avances tecnológicos que se van introduciendo en la sociedad. En uno de los últimos episodios (El mañana nunca muere), Pierce Brosnan contaba con un teléfono Ericsson capaz, entre otras cosas, de emitir una descarga eléctrica de 2.000 voltios Resulta impensable que algo así estuviera en manos de Sean Connery.

Claro que, teniendo en cuenta como avanzan los auténticos gadgets, los guionistas lo van a tener cada vez más difícil para sorprender al respetable. Últimamente parece que la realidad le está ganando la carrera a la ficción.

Sitios como Q’s Department o James Bond\’s Gadgets son de visita obligada para aquellos que deseen ahondar en la extensa colección de gadgets que pueblan el universo del agente secreto más famoso del mundo. Tampoco hay que olvidar la página oficial de James Bond, que esconde una sección en la que se puede acceder a pequeños fragmentos de vídeo en los que se pueden ver en acción todos los cacharros más destacados de la saga.

Un paseo por Spy-Fi Archives

Aquellos que, como el Patrullero Gadget, sumen el amor por los cacharros y la cinefilia, disfrutarán paseando por los Spy-Fi Archives, alojados sorprendentemente en el nodo de la CIA, y que albergan todo tipo de objetos relacionados con películas o series de televisión míticas.

En esta colección se puede observar y saber más de, por poner algunos ejemplos, el zapatófono de Maxwell Smart (célebre Superagente 86 y estupenda parodia del propio James Bond), el sombrero de John Steed, integrante de Los Vengadores o el arma oculta de James West, el inventor de Wild Wild West.


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