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Periodistas en la Red: Trolas, ética y cintas de vídeo

Lo que le faltaba a la tantas veces desacreditada Red. La supuesta carencia de ética de algunos periodistas, tanto fuera como dentro de Internet, supone un nuevo desprestigio para el mundo de la información online.

Ahora -dejando el tema de la Red para más abajo- la polémica se centra en la revista Newsweek, que donde dijo digo dice ahora Diego: publicó que los responsables de Guantánamo tiraron copias
del Corán a los retretes para molestar a los presos musulmanes, pero se ha retractado afirmando que no pudo confirmar la fuente original de la noticia y mostrando sus condolencias hacia las quince víctimas de la violencia generada por el artículo. Grave el tema, muy grave. Y el Gobierno de EEUU que no se conforma y pide más. ¿Rodarán cabezas?

Otra movida: la protagonizada por Michelle Delio, una colaboradora habitual de Wired que, según una investigación realizada, parece que se ha inventado docenas de nombres (necesita registro) en sus artículos del último año y medio: no hay forma de locallzar a docenas de personas que ella había mencionado en sus escritos.

Curiosamente, casi todas estas personas, citadas por Delio en sus trabajos como fuentes, tenían nombres y ocupaciones demasiado comunes y, como no, vivían en grandes ciudades. Además, estas supuestas fuentes no aportaban nada esencial a los reportajes, sino solamente meros detalles complementarios.

La periodista se defiende asegurando que la investigación no ha demostrado que se haya inventado nada, y que todas las fuentes de información originales pueden ser contrastadas. No entiende que su carrera y credibilidad se pongan en juego por una serie de fuentes menores acerca de historias que escribió hace ya bastante tiempo. Pero sigan leyendo, porque llueve sobre mojado.

\”Los cazadores llegaron en 300 barcos y dispararon sus arpones sobre las crías de ballena mientras el hielo y el agua se teñían de rojo. La mayoría de las ballenas tenían menos de seis semanas de edad. Si todo va como está planeado, 220.000 ballenas, la cuota del gobierno federal para la caza en Newfouland, serán asesinadas en menos de un día o dos. El límite de este año está en 320.000. Otras 90.000 fueron asesinadas recientemente durante una cacería en el Golfo de San Lawrence\”.

El párrafo anterior fue redactado por la escritora Barbara Stewart, colaboradora del Boston Globe. Era una historia acerca de la caza de crías de ballena en Newfoundland (Canadá), y el problema es que la cacería no empezó el día señalado… sino que fue retrasada por el mal tiempo, como reconoció posteriormente el editor del Globe. Esto ocurrió hace menos de un mes, y no en Internet, sino en papel.

En 2003, dos altos cargos de The New York Times, Howell Raines y Gerald Boyd, dejaron el periódico después de que se descubriera que su reportero Jayson Blair falsificaba hechos, se inventaba cosas y plagiaba artículos sacados de Internet. En fin: CBS, The Washington Post, NBC, CNN, New Republic, USA Today… La lista de escándalos periodísticos es, desgraciadamente, bastante larga.

Quizás por ello, The New York Times ha elaborado un decálogo para incrementar su maltrecha credibilidad. Y -volviendo a la Red- más de 300 bloggers reunidos en Nashville (EEUU) están tratando de demostrar a las voces críticas que su trabajo no es ni malo ni poco fiable. Uno de sus argumentos más consistentes es que lo que hacen ellos es proporcionar enlaces a los lectores para que puedan acudir directamente a las fuentes de información primarias.


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