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Perspectivas para la domótica

La domótica es uno de los campos de batalla tecnológicos que nunca acaban de despegar, tal vez porque a veces no es sencillo conocer qué es exactamente la domótica y se suele confundir con otros términos más amplios, como el hogar digital.

Podemos entender por domótica como la integración y control de distintos tipos de servicios dentro del hogar: seguridad personal y patrimonial, iluminación, ventilación, confort, etc. Es por tanto la unión de muchas tecnologías y fabricantes diferentes, en gran medida completamente diferentes e incompatibles y esa es por tanto históricamente su principal debilidad.

Podría decirse que comenzó a hablarse de domótica y de su potencial en los principios de los noventa, aunque ya existían componentes domóticos independientes desde los años 70, basados en el control del suministro eléctrico de los aparatos domésticos. Es complicado hablar de cifras, pero lo cierto es que la industria ha sufrido una evolución importante en los últimos cinco años, que de seguir con el mismo nivel de crecimiento superaría los 1.200 millones de euros en el año 2007. De la misma forma, el porcentaje de viviendas con instalaciones domóticas ha pasado de apenas un 3% en el año 2003 a estar cerca del 4.5% en este 2004. En 2007 esta cifra podría alcanzar un 8.5%, de acuerdo a las previsiones del Ministerio de Industria.

Un sector muy jugoso…

Es lógico que con el potencial de estas cifras muchos actores de diferentes sectores estén interesados en hacer negocio en diferentes eslabones de la cadena de valor del hogar digital para obtener el máximo control posible. Así tenemos empresas de telecomunicaciones, seguridad, energía, construcción, fabricantes de componentes e integradores al acecho de este sector. En España, empresas como Telefónica, Vodafone, Iberdrola, Gas Natural, Seguritas Direct, Siemens, Simon, Phillips, Samsung, Nozar, Ferrovial, etc., están ofreciendo productos domóticos cubriendo uno o varios eslabones de la cadena de valor del hogar digital.

Para posicionarse en la cadena de valor los jugadores empiezan a crear alianzas entre ellos para ofrecer soluciones completas. Un ejemplo de esto son los diferentes acuerdos del fabricante Samsung con Disney, Sanyo o Microsoft para ofrecer diferentes soluciones para el hogar digital. Otro ejemplo es el acuerdo entre Necso (Acciona) y Telefónica para proveer hogares digitales, incluyendo desde el sistema de seguridad hasta las telecomunicaciones y el confort.

… ¿Pero hay mercado?

Pero si la oferta ya se está posicionando desde hace varios años, ¿qué sucede con la demanda? En la actualidad las soluciones domóticas están siendo utilizadas principalmente por el grupo de “innovadores”, que se caracteriza por querer estar siempre a la última sin prestarle mucha atención al precio. Este grupo no es muy significativo y es necesario que comience a aparecer un grupo más numeroso que valore el valor añadido que ofrecen las soluciones domóticas.

Las principales barreras que están conteniendo a la demanda las podemos centralizar en la baja cultura tecnológica de los usuarios, las dificultades de integración y la falta de servicios realmente atractivos. Otras son ya una realidad, como el acceso “barato” a redes de banda ancha o al menos de conexión permanente a la Red.

En los últimos años, la generación nacida en los setenta ha sido la primera en tomar contacto con la informática, y hoy en día son estos los principales impulsores de la informática tradicional: tienen un PC, conexión en casa, etc. En gran medida, se les puede considerar la parte de la población de mayor edad (alrededor de los 30-40 años) con la cultura tecnológica más avanzada, pero la domótica ha llegado tarde para ellos como consumidores masivos, por lo menos en una primera etapa.

La generación de los ochenta es la que ha crecido con el móvil o las consolas, y se les puede considerar usuarios con una cultura tecnológica mucho más avanzada. Es esta generación, de los nacidos entre finales de los ochenta y principios de los noventa, la que demandará en mayor medida servicios más avanzados en su día a día, y por tanto en su hogar.

¿Qué esperamos, entonces?

En relación con las dificultades de integración y la falta de servicios atractivos, la introducción de redes domésticas baratas a través de tecnologías inalámbricas o basadas en cables permitirá, de forma gradual y a través de un sencillo gateway, la incorporación paulatina de un nuevo grupo de servicios para crear el hogar digital (entretenimiento y ocio, teletrabajo, etc.)

En la medida que estos servicios sean atractivos para los usuarios, la domótica se irá incorporando a nuestras vidas, aunque no como actor principal, como se esperaba en un principio, sino en un papel secundario, aunque habrá salvado al menos la puerta de entrada. Todos los fabricantes de equipos domésticos podrán introducir de forma paulatina, y como valor añadido, el control de sus dispositivos a través de la Red. La posibilidad de recibir alertas por mal funcionamiento, por ejemplo, ante un corte eléctrico, o monitorizar y programar el comportamiento de un aparato de forma remota no son más que algunos ejemplos de lo que estará a nuestro alcance.

Por tanto, durante los próximos cinco años se habrán dado las condiciones para que la domótica sea por fin una realidad. Se habrán eliminado las barreras de entrada, y sólo falta saber quien proporcionará los servicios, si se identificarán los servicios más necesarios para los usuarios entre todos los posibles y si los promotores inmobiliarios podrán detectar este potencial.

José Ramón Vega (Executive MBA del IE)
Elena Yndurain (Executive MBA del IE)


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