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Pingüinos hasta en la sopa

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Una ley para el software libre

El código abierto corre como un reguero de pólvora por los pasillos de los organismos del Estado. A quienes gestionan el dinero público se les exige estirar lo más posible el presupuesto y los embajadores del open source han ido a contarles cómo sería un mundo sin dolorosas licencias de software.

A parte de que funcionen mejor o peor y ahorren costes, los sistemas \’libres\’ —como afirmaron programadores y representantes del gobierno chino presentes en LinuxWorld Conference and Expo— permiten garantizar cierta independencia tecnológica. En España, el pingüino ya está en marcha, y lo mismo puede decirse en países como Italia, Francia, Reino Unido, Alemania o Argentina y Brasil. La Comisión Europea recomienda en un reciente informe (PDF) que las administraciones compartan el software como se hace en las licencias open source, para poder hacer frente unos gastos en tecnología de la información que está previsto que crezcan un 28%, hasta 6.6000 millones de euros, este año. Se puede decir que ya existe un movimiento gubernamental dentro del software libre.

En California, los abogados del código abierto han propuesto una ley, denominada \’Digital Software Security Act\’, para prohibir a su Estado comprar software de Microsoft o cualquier otra compañía que no abra el código fuente de sus programas y su política de licencias. De salir adelante la iniciativa, los organismos estatales sólo podrán adquirir software de empresas que no restrinjan el acceso al código, y después serán libres de \”crear y distribuir copias del software\”.

La intención de la legislación, respaldada por empresas como Red Hat, IBM, MandrakeSoft o Linux Internacional, es que \”para que el software sea aceptado por el Estado [California], no es suficiente que sea capaz de realizar una tarea, sino que las condiciones contractuales de compra y/o licencia deben satisfacer una serie de requisitos…\”. ¡Microsoft prohibido por ley en California!

Pero los de Redmond están detrás de la Initiative for Software Choice, lanzada sin mucho ruido el pasado mayo, y respaldada por la Computer Technology Industry Association (CompTIA), que agrupa a más de 8.000 empresas que no van a dejar a un pingüino pasarles pase por encima. Microsoft y la CompTIA argumentan que las licencias open source suponen que el software no se puede comercializar, mientras que sus partidarios muestran los casos de IBM o Apple, como ejemplo de empresas que han integrado software libre en productos comerciales.

Bruce Perens, creador del sitio web Sincere Choice, cree que Software Choice es una campaña falaz que intenta cerrar las puertas del sector público al open source: \”Su política está diseñada para mantener injustamente la posición del software propietario en el mercado\”. Y el ejemplo está en Perú, donde Microsoft ha utilizado todas sus armas para acabar con un proyecto de ley para implantar el software libre en la Administración.

Marcha libre

Hay dos problemas que tiene enfrente el software libre para abrirse paso sin trabas en las tripas de las máquinas gubernamentales. Una de sus grandes virtudes —se desarrolla gracias a una gran comunidad de entusiastas que aportan granitos de arena—, se convierte en un problema a la hora de crear estándares. Otro lastre es la falta de preparación en este tipo de programas por parte de los informáticos de la administración, acostumbrados a bregar con sistemas propietarios. Sendas cuestiones tampoco se olvidaron en LinuxWorld.

Aprovechando el evento, el Open Source Software Institute (OSSI) y el Linux Professional Institute (LPI) anunciaron la formación de una alianza para formar a los profesionales IT que trabajan para la administración en el entorno Linux y otros programas open source y así \”conducir a los EEUU y otros países al siglo XXI\”. Por su lado, los expertos agrupados en el Cyberspace Policy Institute pretenden impulsar Linux para que adquiera el grado de estandarización requerido por EEUU y otros países para que pueda ser utilizado en delicadas aplicaciones gubernamentales.

LinuxExpo tuvo su parte reivindicativa: los fans del software libre marcharon por las empinadas calles de San Francisco para defender la idea de que Linux y otros proyectos open source sirven para prevenir los abusos cometidos por compañías como Microsoft, que atan a sus clientes con software propietario. Un pequeño pero entusiasta grupo de seguidores del pingüino reclamaron libertad para la propiedad intelectual a la vez que ensalzaron las virtudes del software libre para que tomen nota legisladores y votantes.

A la cabeza de la manifestación, Michael Tiemann, jefe de tecnología en Red Hat, quiso destacar la hipocresía del Estado, que ralentiza el proceso antimonopolio contra Microsoft a la vez que sus programas hacen funcionar las computadoras de sus oficinas: \”Mientras gastan dinero demandando a los monopolistas, los alimentan con la otra mano\”.

Tú decides

La batalla del software libre tiene lugar, pues, tanto a las puertas de las empresas como en la esfera política. Lo principal en esta historia es que exista una verdadera libertad de elección, por encima de intereses políticos o comerciales. Que el mercado ofrezca más de una alternativa siempre va a ser positivo para empresas y usuarios.

Microsoft deberá defenderse con su trabajo de la amenaza de \”los otros\”; si es el que mejor lo hace, seguirá dominando el mercado. \”Puedes pagar más por los productos de Microsoft, pero creemos que una plataforma fácil de poner en marcha y con asistencia completa es una inversión rentable a largo plazo\”, afirma Peter Houston. Porque claro, además de hacerlo bien, Microsoft debe demostrar que es rentable pagar por algo que se puede conseguir mucho más barato.

LinuxWorld no sirve para testar objetivamente el ánimo de programadores y empresas hacia Microsoft; saldría injustamente demasiado malparado. Sin embargo, un reciente estudio de Yankee Group confirma el gran afecto del mundo empresarial hacia Linux. El informe asegura que el interés hacia las alternativas al sistema operativo de Microsoft está al mayor nivel en una década. De las 1.500 compañías consultadas, el 40% se mostraba tan indignado con el nuevo plan de licencias de Microsoft que estaba buscando activamente otras opciones.

Esas alternativas son las que se han puesto sobre la mesa en LinuxWorld.

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  • Linux for the Enterprise (Especial Internetnews)
  • Anatomía de un pingüino Baquía.com

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