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Pink Sheets: a cotizar a galeras

Es la tercera división de los mercados de valores estadounidenses, los bajos fondos de la bolsa. Pero los Pink Sheets son la única salida que les queda a cientos de empresas de Internet después de ser expulsadas del Nasdaq porque su cotización ha caído por debajo del dólar durante más de 30 días.

Este mercado ni siquiera está controlado por la SEC y los analistas le dan de lado, pero tras el estallido de la burbuja tecnológica se ha convertido en punto de encuentro de empresas otrora tan admiradas como eToys (que en su día cotizó a 80 dólares), Iridium, North Point Communications o Lernout & Hauspie.

Los analistas dan de lado a estas empresas

\”Es como tener que mudarse de una casa de Beverly Hills a una en un polígono industrial\”, lo definía recientemente Marc Beauchap, director de la Asociación Norteamericana de Administradores de Mercados. \” No quieres estar allí, pero no es el fin del mundo\”, añadía.

Lo peor de todo es que esta plaza de negociación, copada hasta ahora por compañías desconocidas, está a punto de tener que dar entrada a empresas que hace unos meses lo significaban todo en Internet. Garden.com, DrKoop.com, EMusic.com, Pets.com, TheGlobe.com, Women.com, Barnesandnoble.com o Xpedior, entre otras muchas, podrían salir en breve del Nasdaq. Eso sí, aunque todas ellas resulten familiares, el riesgo de invertir aquí es tan alto que no es recomendable para particulares poco experimentados.

Un mercado no apto para cardiacos

Si el Nasdaq es considerado como el mercado de alto riesgo por excelencia, las Pink Sheet, o sábanas rosas como lo denominan los inversores, son el sumum. Las compañías que aquí cotizan no reúnen los mínimos para hacerlo en los mercados convencionales (Nasdaq o Down Jones) y la Security Exchange Commision (SEC) ni siquiera las supervisa. Por ello, no están obligadas a dar información periódica como se hace en los otros mercados, aunque algunas lo hacen.

Las Pink Sheets son para analistas e inversores el reino del obscurantismo. Poco se conoce de la mayoría de las empresas que aquí cotizan y es difícil encontrar información sobre ellas. Así, invertir se convierte en muchos casos en un acto de fe, pero una revalorización de un centavo en empresas que cotizan a valores de risa puede llegar a suponer unas ganancias del 100%.

La falta de liquidez es enorme en este mercado

Otro de los problemas es la falta de liquidez. No son muchos los inversores que se atreven a entrar en un mercado tan opaco y a veces puede resultar complicado vender las acciones compradas. Además, hasta finales de los años 80 los fraudes a los inversores por parte de los brokers que operaban allí estaban a la orden del día.

Muchos de estos problemas han cambiado en cierta medida desde 1999. En esa fecha Internet se introdujo en las Pink Sheets y se creó un mercado informatizado (PinkSheets.com). En él se muestran las cotizaciones en tiempo real y se ofrece información sobre algunos valores. Esto, no sólo ha aportado algo más de transparencia, sino que se ha conseguido dar un poco más de liquidez. El volumen de negociación se ha cuadruplicado en los últimos cinco años.

Orígenes variados

Pero no todas las compañías que están presentes en el mercado de las sábanas rosadas lo hacen tras haber sido expulsadas del Nasdaq. Entre sus aproximadamente 20.000 miembros hay de todo.

En algunos casos se trata de empresas que quieren tener una parte pública pero sin que un organismo como la SEC las controle, en otros son sociedades que no alcanzan la capitalización o la negociación necesaria para estar en otras bolsas, no tienen el número de accionistas que exige la ley o están en bancarrota. A veces se trata de compañías familiares en cuarta o quinta generación cuyos dueños quieren vender para comprarse, por ejemplo, una casa, y en ocasiones son empresas que intentan recomprar las acciones que un día sacaron al mercado.

Un poco de historia

Aunque resulta algo desconocido para los no iniciados, las Pink Sheets tienen una larga historia. Este mercado, que recibe ese nombre porque en un principio las cotizaciones aparecían impresas en grandes hojas color rosado, nació en 1904, cuando ni siquiera existía el Nasdaq. En ese momento, la Oficina Nacional de Cotizaciones estadounidense (NQB) comenzó a publicar unos boletines que ofrecían los precios de compra-venta de todas las acciones del país que no estaban en mercados convencionales. Las hojas rosas eran para las acciones y las amarillas para los bonos.

En los últimos años, la estructura del mercado de los Pink Sheets ha cambiado bastante. La NQC, que es un organismo privado, ha pasado por manos de varias empresas editoriales. En 1997 la adquirió un grupo de tecnología que puso en marcha su transformación al mundo de Internet.

La compañía, además, cambió su nombre por el de sus conocidas Pink Sheets y puso en marcha el portal financiero PinkSheets.com con información sobre estos valores. Así, se ha convertido en un proveedor vital que ofrece en tiempo real las cotizaciones de estas compañías estadounidenses.


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