BAQUIA

Plan Marshall para la banda ancha

El desarrollo y utilización de la banda ancha es crucial para que muchos sectores tecnológicos se recuperen de la fuerte bajada en la actividad en la que se encuentran inmersos. La mayor utilización de banda ancha supondría un auténtico bálsamo para los fabricantes de computadoras, muchos vendedores de software y varias compañías fabricantes de electrónica de consumo.

No es para menos: AOL-Time Warner espera aumentar sus ingresos mediante la venta de música y vídeos en línea; Intel basa una parte importante de su futuro en la fabricación de chips para banda ancha; Microsoft Xbox, asume que los aficionados a los juegos ya disponen de conexiones de banda ancha. También RealNetworks ha adaptado su oferta de contenido a la banda ancha. La japonesa Sony tiene estrategias comerciales similares. En España, Terra lleva ya tiempo lanzando ofertas para promover su ADSL, con contenidos específicos (radio, juegos, música, vídeos…) para consumidores de Internet a alta velocidad.

Un nuevo, y bienvenido, Plan Marshall

Tanta es la desesperación por la escasa popularidad de la banda ancha que en EEUU, que se habla de que la banda ancha necesita de un Plan Marshall. Lo cierto es que sin una mayor utilización de conexiones de DSL, módem de cable o banda ancha a través de telefonía móvil, muchísimas compañías de tecnología tendrán que cerrar sus puertas. A pocos les debe de extrañar que el Plan Marshall de banda ancha cuente con el apoyo de gestores de capital riesgo como John Doerr de Kleiner Perkins, Caufield & Byers y ejecutivos de Dell e Intel.

Uno de los planes para incentivar el uso de la banda ancha, respaldado por grupos de presión de Silicon Valley como TechNet, el Computer Systems Policy Project y la revista de tecnología Red Herring, tiene como objetivo de proveer de banda ancha de 100 Mbps a 100 millones de hogares estadounidenses y pequeñas empresas hasta el año 2010. Las medidas para incentivar la adopción de la banda ancha consistirían en deducciones fiscales para aquellos que se abonen a estos servicios, desregulación de sectores de nuevas tecnologías para incentivar la I+D, así como una mayor financiación pública para el desarrollo nuevas tecnologías de transmisión de datos.

Exceso de oferta…

Las compañías de telecomunicaciones estadounidenses gastaron más de 90.000 millones de dólares en la última década para construir redes de fibra óptica nacionales, internacionales, e, incluso, intercontinentales. El resultado de tan febril actividad ha sido el exceso de capacidad actual.

…frente a una demanda de tráfico de datos menos fuerte de lo que se preveía…

De momento, el tráfico de datos no tiene, ni mucho menos, un volumen lo suficientemente alto como para llenar la capacidad de estas redes. De hecho, entre 1997 y 2001 se estimaba que el volumen de tráfico de datos se doblaría cada tres o cuatro meses, cuando en realidad el tráfico estaba aumentando a una tasa de entre un 100% y un 200% por año.

El exceso de oferta se ha reflejado en la acusada bajada de los precios de banda ancha. Así el precio de una conexión T-1 entre Nueva York y Londres bajó de 10.000 dólares al mes en 1997 a 1.000 dólares al mes en el presente año. Muchas de las recientes quiebras (Global Crossing, McLeod USA, PsiNet, etc.) y dificultades de compañías de telecomunicaciones (Qwest, WorldCom, Level 3…) están relacionadas con la sobre oferta de fibra óptica.

…y la apatía del consumidor final…

El enorme esfuerzo de la creación de redes no se ha reflejado en un alto interés de los consumidores por la conexión final (\”la última milla\”) de banda ancha hacia las viviendas. Menos del 10% de los hogares estadounidenses disponen de acceso a Internet a través de banda ancha, a pesar de que más de la mitad podría abonarse si así lo quisieran, ya que sus viviendas cuentan con la infraestructura de acceso (cable o DSL).

En resumidas cuentas, hay 10 millones de hogares de Estados Unidos que consumen acceso a Internet mediante banda ancha (5,3% cable, 3,5% DSL y el resto mediante o conexiones inalámbricas y televisión por satélite), mientras que 58 millones de hogares tienen una conexión de banda estrecha (dial-up). Uno de los obstáculos que aducen las telefónicas para la propagación del ancho de banda es que los costes de instalación de conexiones de DSL y módem de cable siguen siendo relativamente altos.

…que quiere más contenido, pero Hollywood no se siente seguro en la protección de derechos de propiedad intelectual

¿Por qué la llegada de una tecnología tan conocida y alabada de cara al consumidor ha provocado tan poco demanda? Una parte de la respuesta puede estar en el relativo escaso volumen de contenido (películas, espectáculos y concursos de televisión, juegos interactivos, etc.) disponible en Internet. Estas aplicaciones ricas en imágenes exigen el acceso de banda ancha, mientras que la mayoría de los websites, cuyo principal componente es el texto, pueden ser visitados con conexiones de 56kb y capacidades incluso inferiores.

Internet aún no contiene mucho contenido de banda ancha. Evidentemente los encargados de vender estos productos (la industria cinematográfica de Hollywood y los estudios de televisión) aún no disponen de la suficientes garantías como para confiar en que sean productos rentables.

¿Qué garantías? Estamos hablando de derechos de propiedad intelectual (copyright). Hollywood está tratando de que el entusiasmo de la administración estadounidense por promover el acceso a la Red mediante banda ancha se traduzca en una mayor protección legal de sus derechos de propiedad intelectual sobre sus productos digitales (películas). Ante todo, los ejecutivos de los estudios de cine (Disney, AOL-Time Warner, Metro-Goldwyn Mayer, etc.) quieren que las leyes de propiedad intelectual les den más garantías a la hora de licenciar sus productos a otras compañías que tengan presencia en la Red.

Pero, ¿quieren los internautas realmente ver películas por Internet en vez en TV por cable o en el cine?

Cliff Lynch, director de la \”Coalition for Networked Information\”, una ONG estadounidense que estudia cuestiones relacionadas con las telecomunicaciones, duda sobre si la posibilidad de acceder a más películas (video on demand) y espectáculos a través de Internet realmente motivará a los consumidores a abonarse a servicios de banda ancha, cuya suscripción cuesta más del doble o el triple que la conexión telefónica normal (AOL cobra 23 dólares mensuales por la banda estrecha). ¿Son realmente las películas una \”killer application\” (aplicación de éxito) que hará que los consumidores acepten en masa la banda ancha? Muchos observadores lo dudan.

¿O prefieren dedicar tiempo a los juegos interactivos en línea?

Hay otras aplicaciones interactivas, y por tanto más en sintonía con las características únicas de Internet, que sí requieren de ancho de banda para ser disfrutadas totalmente. Se trata de los juegos en línea. El tema estrella del último E3, el más importante evento del sector, y en el que están a punto de hipotecarse muchas compañías, por ejemplo Sony, Nintendo y Microsoft (ésta última con un ambicioso proyecto llamado Xbox Live y valorado en 2.000 millones de dólares).

Cliff Lynch afirma que algunos sitios web afrontan una demanda de centenares de miles de personas que están dispuestas a pagar entre 10 y 20 dólares al mes para participar en juegos en entornos virtuales que sólo pueden ser realmente disfrutados mediante conexiones de banda ancha. En 2001, según otro estudio de la Digital Software Association, el 31% de los aficionados a los videojuegos ya jugaba online, cuando el año anterior era el 24%.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios