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¿Poderoso el chiquitín?

Tras varias idas y vueltas, y mientras en el exterior ya se rumorea sobre una fusión entre el Nasdaq y su equivalente europeo Easdaq, en nuestro país finalmente se aprobó la creación de un panel de cotizaciones para empresas de tecnología en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), conocido en el ambiente inversor como \”Nasdaquito\”.

De esta forma, Argentina sigue los pasos de los mercados internacionales permitiendo la posibilidad de sumarse a la bolsa a compañías del rubro informático, aunque todavía no se sabe cuántas empresas locales estarían interesadas en participar del nuevo panel, ya que hoy los entusiasmos vuelan bajo si se tienen en cuenta la deprimida situación de la economía nacional y el tendal de víctimas que dejó el Nasdaq el año pasado.

Sin embargo, la “Sección Tecnológica” de la BCBA estaría lista para comenzar a operar durante el primer trimestre del 2001, con requisitos no tan rigurosos como los que se exigen a las compañías que cotizan en la Bolsa tradicional.

Del nuevo panel va a poder participar cualquier empresa constituida en el país o en el exterior vinculada al rubro de la nueva economía, como las firmas punto com, o al desarrollo de productos y servicios de alta tecnología, ya sea comunicaciones, comercio electrónico o actividades relacionadas.

Para cotizar, la sociedad tiene que acreditar que está en actividad. En un prospecto, debe describir su objeto, la composición de sus accionistas y management, su estructura de capitales y definir cuál es su proyección y planes. También, tendrá que enviar a la Bolsa informes trimestrales sobre su estructura patrimonial y sus movimientos de fondos y, luego, un balance anual que sintetice esos datos periódicos. Además, tendrá la obligación de comunicar cualquier noticia que pueda influir en el curso de las cotizaciones.

Según Edgar Jeloche, director general de la BCBA, “los requisitos están adaptados a la realidad de estas compañías. No se trata de un panel light, con pocas exigencias, para ofrecer cualquier cosa y tentar a la suerte, porque ese no es el negocio de la Bolsa. Pero, si le vamos a pedir a las nuevas sociedades que están surgiendo lo mismo que a las grandes empresas ya consolidadas, como Siderca, Repsol o Perez Companc, entonces ninguna vendría a cotizar”.

A la expectativa

La idea de abrir un segmento para compañías de tecnología en la Bolsa surgió hace un año y medio atrás, cuando la situación y las expectativas del mercado eran muy diferentes. Los valores en el Nasdaq se disparaban día tras día y las empresas dotcom en Argentina se multiplicaban como hongos, creando una particular efervescencia en los fondos de capitales para invertir en esas compañías.

En ese clima, parecía apropiada la presencia en la Bolsa local de un panel donde se pudiera sacar provecho del gran negocio que se despertaba en el mundo. La Comisión Nacional de Valores (CNV) evaluó el proyecto y había dado el OK al reglamento de la nueva sección tecnológica en junio del 2000, pero luego cambió el directorio de la entidad y se prefirió reconsiderar algunas políticas y normas.

Fuentes de la BCBA señalaron que, en su momento, había entre 10 y 15 empresas interesadas en sumarse al nuevo panel de cotizaciones. Pero como la idea cayó en el freezer durante mucho tiempo, las conversaciones no siguieron y hoy no se sabe con exactitud cuántas volverían a considerar la posibilidad de ingresar a la Bolsa en lo inmediato.

Las aventuras bursátiles en el Nasdaq de muchas empresas nacionales no han sido del todo felices. Durante el año pasado, las acciones de Impsat cayeron de US$ 41 a US$ 4,37, y las de El Sitio se desplomaron de US$ 39,8 a poco más de US$ 1.

Considerando la experiencia de los grandes, muchas pequeñas y medianas compañías del ramo no verían oportuno lanzarse a cotizar en la flamante sección tecnológica. Incluso firmas con mucha experiencia en la Bolsa tradicional tienen dudas sobre el futuro del panel.

“Creemos que es un poco temprano para el lanzamiento exitoso de un nuevo mercado”, opina Pablo Talamoni, gerente de comunicaciones externas de Telecom. “La cuestión es saber si existen empresas suficientes como para componer un panel y si las mismas se encuentran preparadas para cumplir con todos los requerimientos formales y atender a los inversores con calidad”.

Telefónica, otras de las firmas que cotizan desde hace más de 10 años en la BCBA, ve con agrado el surgimiento de la sección, aunque también guarda sus recaudos. “Todas las medidas que tiendan a fortalecer el mercado de capitales son bienvenidas para cualquier empresa privada. Pero habrá que ver cómo se desarrolla en el tiempo ese índice, que seguramente va a estar relacionado con la evolución macroeconómica del país”, señala Andrés Alcaraz, gerente de comunicaciones corporativas de la empresa.

Más allá de las incertidumbres, la actitud de la BCBA parece la de “probar para ver qué pasa”, y esperar que las cotizaciones en el segmento informático representen, en un futuro cercano, la misma importancia que hoy tienen las obligaciones negociables o los Certificados de Depósito Argentinos (CeDeAr) en el volumen de negociaciones.

“Lo importante es tener la sección armada y las condiciones bien claras para mostrar a los interesados”, señala Jelonche. “Primero hay que generar las oportunidades y los instrumentos, y después las necesidades de la práctica los irá llevando. La evolución de los negocios, que siempre es cambiante, dirá si en el futuro hay interés de los socios capitalistas”.

Con más expectativas que certezas, los próximos meses confirmarán cuál es el destino de este “Nasdaquito” que sueña con ser grande.

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¡No me digan \”Nasdaquito”!

El simpático nombre con el que parte del periodismo bautizó a la futura sección tecnológica no es visto con buenos ojos por los miembros de la Bolsa de Comercio.

La razón está en que la denominación “Nasdaquito” puede confundirse con un sitio web homónimo que, según directivos de la BCBA, no estaría autorizado para realizar ofertas de valores públicos.

De acuerdo a Edgar Jelonche, director general de la entidad bursátil, el sitio ha sido intimado por la Comisión Nacional de Valores para cesar con esa actividad. “Queremos descartar el uso de la expresión ‘Nasdaquito’ para nuestro panel, porque el público puede confundirse con la labor de ese sitio que está siendo investigado y sumariado por la CNV”, comenta el directivo.

En su página web, el sitio explica que es “un sistema privado de negociación de papeles emitidos por compañías en forma privada, que no constituyen oferta pública debido a que las transacciones se realizan en una comunidad privada”.

Sin embargo, en el site no figura quiénes componen la empresa, ni detallan alguna dirección o teléfono de contacto. Sólo hay un formulario para enviar por correo preguntas o sugerencias.


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