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Políticos e Internet: ser, no ser, ¿serán?

Faltan algo más de tres meses para que se celebren las elecciones municipales y autonómicas en España. Para las presidenciales en Estados Unidos queda bastante más tiempo, casi veintiún meses. Sería lógico deducir, por tanto, que en España los partidos y dirigentes políticos ya deben estar mucho más metidos en la faena electoral que sus colegas estadounidenses. Puede que eso sea cierto, pero desde luego, no en Internet.

Un repaso a la presencia en la Red de los principales candidatos y partidos políticos en España y EEUU nos recuerda que todavía estamos a años luz en la forma de entender e incorporar la Red a nuestras vidas. Mientras que en Estados Unidos los políticos ponen cada vez más énfasis en Internet en general, y en las redes sociales en particular para llegar a los votantes, se diría que (en general) para nuestros políticos Internet parece el cuarto trastero, el cajón desastre, la última de sus preocupaciones. Todo indica que todavía tenemos por delante muchas inauguraciones, mítines vociferantes y “pegadas” de carteles como pilares de la estrategia de comunicación de nuestros políticos.

Obama, el revolucionario

Empecemos dando un repaso a los dos candidatos demócratas de EEUU: Barack Obama y Hillary Clinton. Al margen de la web del partido, ambos poseen un dominio propio, algo de lo que pocos políticos españoles pueden alardear. La web de Obama se relanzó hace unos días con multitud de novedades. Obama aspira a ser el primer presidente negro de los Estados Unidos, y se presenta como un adalid del cambio generacional: consecuentemente, no podía descuidar algo tan importante como las redes sociales, un vehículo idóneo para hacer llegar su mensaje a los votantes menos tradicionales, y de las que espera obtener multitud de apoyos. Por eso, no es casualidad que la apariencia de su web recuerde a una página personal de MySpace o Facebook.

Claro que ello no quiere decir que se haya descuidado el contenido, como a menudo sucede en esos sitios. Todo lo contrario. En la web podemos comprar diferentes objetos, conocer las actividades más recientes de Obama, lo que se cuenta de él en las noticias, su calendario de actividades (recordemos que es la web del candidato, no la del partido) o los puntos principales de su programa electoral. Por supuesto, no falta el blog que va narrando la peripecia electoral, ni se han olvidado del soporte estelar, el vídeo, con su propio canal, Barack TV, al margen de una notable presencia en YouTube; por último, su podcast es uno de los 20 más populares en iTunes.

Pero además, se ha prestado especial atención a la interacción y la participación de los usuarios. Cualquiera puede registrarse para adaptar la web a su perfil personal: puede crear un blog, una red de contactos, grupos alrededor de un tema concreto o recaudar fondos para la causa. En la primera semana de funcionamiento de la web ya había 4.000 blogs activos, 2.400 grupos y 3.000 páginas solicitando donaciones. No está mal para empezar: recordemos que la red tiene por delante más de año y medio para expandirse.

Pasemos a la otra candidata demócrata, Hillary Clinton. En este caso, la apariencia es más formal, más clásica, acorde al perfil de la candidata (y probablemente de sus potenciales votantes). El contenido es lo que prima, pero falta “el componente 2.0”. Encontramos noticias, eventos, recortes de prensa, artículos… Y su propio canal de vídeo, Hillary TV, y un blog abierto a las aportaciones de los lectores. También es posible apoyar en la campaña organizando eventos o recaudando fondos, aunque previamente hay que registrase rellenado un farragoso formulario que sólo no desanimará a los más entusiastas. Aunque más tímidamente, Hillary también ha hecho uso de alguna herramienta 2.0: aparece en YouTube (de forma un tanto más descuidada que su rival) y ha utilizado el servicio Yahoo! Answers solicitando ideas para mejorar el sistema sanitario, donde recibió más de 38.000 respuestas.

Por último, echemos un vistazo al candidato republicano Mitt Romney, que también ha apostado por una apariencia más tradicional: ausencia de blog, frase grandilocuente en la cabecera, contenidos ordenados en un ortodoxo menú superior. La única innovación es una roll con historias relacionadas con el candidato, al que se puede suscribir mediante RSS, y -como no- un canal de vídeo que –erróneamente- se abre en un pop-up, por lo que será liquidado por muchos navegadores. La versión en español, por cierto, muy pobre.

En cualquier caso, al margen de diseños, contenidos o apariencias, una cosa queda clara: los políticos norteamericanos saben que tienen que estar en la Red. Y vaya si lo cumplen.

Luces (pocas) y sombras (muchas) en España

Empecemos el análisis en nuestro país por la web del PSOE. Se ha optado por un diseño despejado, en el que prevalecen las imágenes sobre el texto. A pie de página se nos informa que la web cumple los estándares Doble-A de Conformidad con las Directrices de Accesibilidad del W3C, lo que demuestra un grado de compromiso y preocupación por la apariencia y usabilidad de la web.

Los contenidos, dispuestos un tanto confusamente en la portada, oscilan entre las noticias y las “versiones oficiales”. Entre las aportaciones novedosas podemos destacar un agregador de RSS, un directorio de blogs escritos por personas con diferente grado de relación con el partido, y un canal de televisión definido como un “Canal de comunicación interactivo”, aunque en la práctica más orientado a contrarrestar las acciones de su principal rival político.

La web también tiene algún punto flaco. Por ejemplo, en la página de “candidatas y candidatos” (sic) para las elecciones 2007 encontramos, a tres meses vista de éstas, este mensaje:

“En breve en este apartado se podrá encontrar las webs de las candidatas y los candidatos del PSOE a las elecciones autonómicas y municipales de 2007”

Obviamente, tampoco están disponibles las propuestas de los candidatos. Pero en general, la experiencia resulta aceptablemente satisfactoria.

La cosa cambia de pleno al visitar la web del Partido Popular. La página está saturada de imágenes y textos, los menús laterales son ilegibles, la taxonomía de contenidos resulta difícil de comprender… Nadie diría, visitando esta caótica página, que estamos a tres meses de unas importantes elecciones, pues no hay mención alguna a este evento. Los únicos elementos ligeramente innovadores son, también, un agregador RSS, una zona de encuentros digitales y una sala multimedia en la que los contenidos (sin actualizar) se presentan en formato pdf o se abren directamente en el reproductor Windows Media. En conjunto, francamente pobre.

Tampoco es demasiado satisfactoria la experiencia en la web de Izquierda Unida. Falla claramente la actualización de los contenidos, la home está colapsada por dos columnas laterales de texto e imágenes, la navegabilidad es bastante pobre, y una vez más es difícil encontrar referencias a las inminentes elecciones. Un botón destaca la sección Programa electoral, en el que no encontramos tal, sino una especie de manifiesto de intenciones. Por último, un canal audiovisual se limita casi exclusivamente a recoger las apariciones en televisión del líder del partido.

Para cerrar el cuarteto de los principales partidos nacionales, echemos un vistazo a CiU, que parte con el grave hándicap de estar disponible sólo en catalán (¿sabrán en CiU que los residentes extranjeros tienen derecho a voto en estas elecciones?). Entre los programas electorales no se ha incluido todavía el de mayo, y el canal de vídeos también se rige por la máxima de culto al líder. Deficientes son un listado de blogs desde el que no hay ningún enlace para volver a la página principal y una página que anima a la participación solicitando un montón de datos personales sin informar de su destino. En definitiva: poca chicha.

En conclusión, lo dicho: Internet y los políticos españoles, una relación (casi) inexistente.


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