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Primer blogger en la Casa Blanca: Las sillas son peores que en los cines de 2ª categoría

El joven de 23 años de edad Garrett Graff, redactor de un diario digital, tuvo que realizar treinta llamadas telefónicas y pedir alguna que otra intervención de altos cargos para que le dejaran a la cotidina rueda de prensa en la Casa Blanca. Lo consiguió, marcando un hito para el movimiento blogger (es el primero que logra la acreditación).

Sin embargo, el chico ha quedado decepcionado. No le ha gustado nada: ni la habitación que acoge la sala de prensa, ni los armarios, ni la sala de reuniones… Un facaso total para sus expectativas.

Pero el caso es: ¿Por qué Graff ha tenido que batallar tanto para conseguir su pase? Aparte de la natural tendencia a la desconfianza del poder, tendríamos que remontarnos al caso Jeff Gannon, que ha levantado ampollas en el gabinete de prensa de la Casa Blanca. El supuesto periodista Gannon pasó dos años poniéndole preguntitas en bandeja a Bush y otros miembros del Gobierno, con objeto de que éstos lo tuvieran fácil para fustigar a los demócratas.

Sin embargo, un grupo de bloggers descubrió que Gannon se llama en realidad James Guckert, empleado de un turbio portal, Talon News, financiado por un gran donante de Texas y que curiosamente ahora está absolutamente fuera de servicio y tratando de justificar lo injustificable.

Hay más historias de esta índole: el Departamento de Educación pagó al periodista conservador Armstrong Williams unos 240.000 dólares para que alabara un proyecto educativo. Williams lo hizo, \”no por el dinero, sino porque me parecía realmente bueno\”.

Otra columnista de tendencia republicana, Maggie Gallagher, recibió 21.500 dólares del Departamento de Salud por escribir dos artículos sobre el matrimonio como valor supremo.


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