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Profesionales latinoamericanos, buenos y mal pagados

From: Joe (Chicago)
To: María (Tucumán)
Subject: Por favor, mándame el nuevo programa informático que hiciste

La adopción de Internet en Latinoamérica representa una enorme oportunidad para la creación de empleo en la región. Muchos países de la zona cuentan con una fuerza laboral con un alto nivel de formación pero que, lamentablemente, es remunerada con sueldos bajos. Este bajo nivel de remuneración supone una gran ocasión para que multinacionales y compañías de otras regiones, atraídas por el coste salarial relativamente bajo existente en Latinoamérica, subcontraten los servicios (programación, tecnologías de la información, procesamiento de datos, generación de contenidos) de profesionales latinoamericanos.

La utilización de la Red, a través de sus nodos y del correo electrónico, puede y debe acercar la oferta profesional latinoamericana con la demanda laboral proveniente de otras zonas del mundo (y viceversa). Casi podríamos decir que la inmediatez en tiempo, la reducción de las distancias, y la transparencia que crea la Red puede ser un importante factor de convergencia entre los países económicamente más desarrollados y aquellos que atraviesan fases de desarrollo menos avanzadas.

Operaciones de arbitraje

Cae de maduro: si la calidad del producto del trabajo es la misma, el factor determinante sobre la rentabilidad de la actividad económica es el coste del trabajo. Es aquí donde las empresas pueden realizar operaciones de "arbitraje laboral".

Un ejemplo fácil de entender: en promedio, un periodista neoyorquino cobra 2 dólares por cada palabra que escribe en sus artículos. Esta remuneración, cuyo nivel dista mucho de lo que cobran los más cotizados periodistas neoyorquinos, provocaría la envidia de la gran mayoría de los periodistas latinoamericanos. He aquí una oportunidad de arbitraje para las empresas editoriales del mercado hispano de EEUU.

En el campo de los contenidos audiovisuales ya hay importantes ejemplos de la realización de operaciones de "arbitraje" de mano de obra especializada latinoamericana que posteriormente es vendida en EEUU. Así el conglomerado de medios mexicano Televisa es la fuente de la gran mayoría de los programas que emite Univisión, la compañía de televisión hispana de mayor audiencia en EEUU Univisión paga a Televisa una comisión del 9% de sus ingresos anuales por la programación. Huelga decir que los gastos en contenido audiovisual son mucho más altos en EEUU; suelen estar en torno al 30% de los ingresos.

Otro ejemplo, en el nivel de la pequeña y mediana empresa, es la compañía suiza Getabstract, que se dedica a la elaboración y distribución de resúmenes de libros de gestión. Esta empresa tiene a un equipo en Ecuador (Quito) encargado de la elaboración de estos resúmenes en castellano. Obviamente, los costes laborales ecuatorianos son una pequeña fracción de los suizos, españoles o estadounidenses.

Multinacionales que se las saben todas

Muchas multinacionales son expertas en encargar trabajos en las zonas en los que éstos son más baratos, notorio es el caso de Swissair cuyas funciones de contabilidad empresarial se realizan en la India. Según datos del Economics Research Institute estadounidense, un contable de una pequeña empresa estadounidense gana, en promedio, unos 45.600 dólares anuales; un administrador de computadoras gana 73.110 dólares y un programador informático obtiene 49.900 dólares.

Para muchos profesionales latinoamericanos, que por lo general afrontan un menor costo de vida que el que existe en EEUU, ingresar un 50% de esas cifras supondría un avance importante. Por tanto, hay margen de mejora tanto para aquellos que demandan el trabajo (empresas) como para los que lo ofrecen (empleados, autónomos).

En el mundo latino también hay ejemplos de multinacionales que realizan estas funciones de arbitraje. "Hace algunos años Telefónica de España encargaba a empleados en su subsidiaria de Telefónica Argentina trabajos de programación que, una vez terminados, eran enviados por correo electrónico a las oficinas centrales de Telefónica en Madrid", decía recientemente a Baquía.com un taxista de Buenos Aires cuya verdadera profesión es la de programador.

La transparencia y la superación de la distancia que crea Internet debería de poder devolver a este taxista porteño a la actividad a la que dedicó varios años de su formación: la programación informática.


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