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Proyecto Virtual MAP, el secreto está en la pasta

Las administraciones públicas son el mayor comprador de software de los países occidentales, en el que se deja anualmente miles millones de dólares en licencias de software.

Si en vez de emplear software propietario adoptaran programas open source, un tipo de software que aunque tiene autor, no tiene costes de licencias, estas cantidades astronómicas de dinero podrían destinarse a personalizar esos sistemas y a disponer de un mejor soporte técnico. Eso sin contar otras posibilidades ajenas a la propia implantación como, por poner un simple ejemplo, incrementar el presupuesto de I+D.

Además de ser mucho más caro que el software libre, el propietario es menos flexible, genera costes de actualización, provoca dependencia del proveedor inicial y es menos compatible con otros sistemas, además de adolecer de una serie de problemas de seguridad, ya que al no verse el código deja abierta la posibilidad de que existan puertas traseras.

Teniendo esto en cuenta, cada vez están surgiendo más voces, procedentes de todo tipo de individuos, empresas y organizaciones, exigiendo que la Administración acuda al software libre. La última iniciativa partió hace muy pocos días de la veterana revista online española de seguridad informática y criptografía Kriptópolis, que siempre ha abogado por ello.

Afortunadamente las cosas están cambiando favorablemente, aunque más lentamente de lo que sería deseable. El ejemplo más representativo en España de que el viento está empezando a soplar en otra dirección ha sido la valiente incursión del Ministerio de Administraciones Públicas (MAP) en el mundo del open source de la mano de la empresa española Ándago con el Proyecto Virtual Map.

Cuestión de presupuesto

Pese a que hay un buen puñado de razones para defender la adopción del software libre, se esgrimen sobre todo dos: la seguridad y el precio de las licencias. Es difícil decidir cuál es la más importante.

Para Kriptópolis, que lanzó recientemente la Primera Campaña por la Implantación del Software Libre en la Administración, el problema es más la seguridad y la privacidad que el ahorro.

Pero pese a que es vital que la información que manejan los gobiernos no se pierda o caiga en otras manos, de momento parece que la mejor manera de convencer a la Administración Pública para que emplee software libre es el abaratamiento de costes. Por eso lo están adoptando los organismos más \’pobres\’ como el MAP, que gracias a su escasez de recursos se ha convertido en uno de los ministerios más avanzados.

José María Olmo, presidente y fundador de Ándago: \”El MAP es un ministerio un tanto extraño. Todas aquellas cosas que no dependen de las comunidades autónomas, sino de la administración central, y no saben dónde colocarlas, se las encasquetan al Ministerio de Administraciones Públicas. Constantemente les llegan nuevos departamentos: de aduanas, de extranjería, de objeción de conciencia… Y el problema es que esos departamentos prácticamente no tienen presupuesto de informática\”.

¿Qué es el Proyecto Virtual MAP?

Muy sencillo. El Ministerio de Administraciones Públicas se vio obligado a actualizar todos sus sistemas y, ante los elevados costes de las licencias, decidió apostar por Ándago, que diseñó a la medida de las necesidades del ministerio una solución basada en una distribución de GNU/Linux llamada Virtual MAP.

Con Virtual MAP se enlazaron satisfactoriamente más de 4.000 computadoras y 400 servidores en 200 edificios diferentes para interconectar todos los organismos del Ministerio de Administraciones Públicas: delegaciones y subdelegaciones de gobierno, servicios periféricos como oficinas de extranjería, industria, sanidad, puestos de inspección fronteriza, centros de objeción de conciencia y Protección Civil.

\”El Proyecto Vitual MAP nació porque en aquel momento no tenían dinero, necesitaban una empresa que se lo pudiera hacer, y allí estábamos nosotros aprovechando la oportunidad. Firmamos con ellos en 1997 y ya hemos desarrollado desde entonces 7 subproyectos\” asegura José María Olmo. \”El primero surgió porque no tenían recursos para renovar los unos terminales de registro donde se apuntan las incidencias de los usuarios, por ejemplo la introducción de denuncias. Tras comprobar que el software libre era una solución efectiva y barata, se plantearon de esta manera la informatización de toda su red de delegaciones y subdelegaciones de gobierno, y luego de los puestos de inspección fronteriza, luego los de extranjería… Para nosotros cada una de las fases ha sido un nuevo proyecto\”, termina.

Algunos números enormes

Un puesto de trabajo con un sistema operativo y un paquete ofimático, sin personalización alguna, supone entre 200.000 y 450.000 pesetas en licencias. Según el Consejo Superior de Informática del MAP, en la Administración Pública Española hay 310.000 computadoras personales. El resultado está claro: suponiendo una media de 300.000 pesetas por equipo, el gasto total en licencias asciende a 93.000 millones de pesetas.

Evidentemente estas cifras son matizables por que no tienen en cuenta las ofertas de equipos con software preinstalado, los descuentos por volumen o el software pirata, que como las meigas, haberlo haylo en todas partes; también en la Administración pese al riego que entraña la BSA. En cualquier caso, si se emplease un sistema operativo GNU/Linux, con un escritorio como Gnome o KDE y Star Office (por poner un ejemplo), el coste en licencias sería mucho más fácil de calcular: cero.

José María Olmo reconoce que \”la suma de los 7 subproyectos del Proyecto MAP deben haber supuesto unos 150 ó 180 millones de pesetas. No es que hayamos ganado mucho dinero, pero hemos conseguido una tarjeta de visita espléndida\”.

El éxito de este proyecto, que se ha convertido en un ejemplo a tener en consideración por las administraciones públicas de todo el mundo, también ha reavivado el debate y ha contribuido a que otras áreas de la Administración estén estudiando acogerse a los sistemas open source.

Antes, durante y después

Pero pese a manejar estas cantidades, es extremadamente difícil convencer a los gestores de la Administración Pública de qué es exactamente el software libre y que beneficios aporta. Aunque como puntualiza José María Olmo, las cosas han cambiado mucho en menos de dos años, \”mucha gente de los ministerios ya empieza a entender lo que es Linux, conoce el Proyecto MAP, empieza a concienciarse de que estamos financiando a las empresas de tecnología de Estados Unidos y quiere que ese dinero quede en casa\”.

Aunque cada vez hay más personas dentro de la Administración que conocen la conveniencia de implantar el software libre y sus características, sigue habiendo muchos escollos que sortear.

\”Ahora mismo estamos definiendo 6 ó 7 proyectos con diferentes ministerios para sacarlos a concurso, y uno de los problemas que nos encontramos es que no saben cómo comprarnos. En algún ministerio me han dicho que dividamos el coste total del proyecto por el número de terminales para poner un precio de coste por unidad, eso es seguir presupuestando en modo licencia, cuando esto ya no funciona así\”, dice el presidente de Ándago.

Pero si es complicado convencer de la asunción de este software, lo es mucho más persuadir a los gestores de la conveniencia de devolver a la comunidad el software que han desarrollado a su medida. Por mucho que se les explique que acoger sus desarrollos a la licencia GPL es beneficioso, porque habrá mucha gente mejorándolo y vigilando los posibles errores, muy pocos proyectos revierten en la comunidad.

\”En los proyectos de ingeniería tenemos cierto éxito, la gente entiende que les puede revertir beneficiosamente, pero es cierto que generalmente convencerles de liberar lo que les has hecho es tremendo. Pero si no estás hablando con un director de tecnología, si el cliente es un director de marketing o comercial, lo normal es que no entienda la GPL ni le importe. Le hablas de liberar y te dice \’¡qué vas a liberar! ¡para que lo pille cualquiera!\’\”, afirma Olmo.

Evidentemente esto no es lo más deseable, y junto con la mezcla de software propietario, genera numerosas críticas entre la comunidad del software libre. \”A veces tienes que romper la filosofía; no queda más remedio. Para poder comer hay veces que tienes que mezclarte con lo propietario, con Sun o con Windows. Cuando parte de la comunidad nos critica porque no somos puros, yo les contesto que al menos somos la punta de lanza que estamos llevando el open source a la Administración y a las grandes empresas\”, concluye José María Olmo.


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