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Publicación digital, camino del neofeudalismo

Javier Echevarría, filósofo, experto en cibernética y profesor de investigación del Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y escritor, reflexiona sobre los cambios en las relaciones de poder generados por la Sociedad de la Información, un año y medio después de la publicación de su libro \’Telepolis y el Tercer Entorno\’.

La telemática (convergencia entre comunicaciones e informática), ha generado, según Echevarría, no sólo un nuevo espacio para la publicación, sino un nuevo espacio social. El debate sobre si el acercamiento del conocimiento los individuos es real, si ha de ser un entorno abierto o cerrado, los cambios que conlleva colgar algo en Internet, la posible publicación de contenidos falsos no contrastados o la mediación que implica cualquier objeto del espacio Red, son algunas de las preocupaciones fundamentales de nuestro tiempo. Así, para Echevarría, estos ámbitos de difusión están determinados por los \’señores del aire\’, que controlan la tecnología, los contenidos o los hábitos de usuarios.

Un nuevo entorno para la acción

El ser humano tiene actualmente tres entornos: el natural, el urbano y otro telemático. Este último ha creado un nuevo cosmos donde la edición online es un espacio social que no sólo transforma el espacio público, sino que crea una capacidad de expresión para los ciudadanos de \”a ratón\”, lo que es una significativa novedad. Cualquier persona puede convertirse en editor o escritor, es decir, puede potencialmente publicar online. Y de hecho, muchos lo hacen.

Pero el universo telemático no es sólo para la comunicarse, sino también para la actuar, y su paradigma es el acceso remoto, es decir, la posibilidad de hacer cosas en un espacio para la acción, sea del tipo que sea. Este nuevo trazado transforma lo íntimo, lo público pero también lo privado. Actúa sobre la Nueva Sociedad Civil de la Información y se convierte en mucho más que un mero medio de comunicación.

Redes y personas, personas y redes

La Red ha creado una nueva posibilidad de relación privada, cuyo mayor ejemplo es el correo electrónico, al que acompañan los chats y otras herramientas derivadas como los foros o los grupos de noticias, aunque sin duda el rey es el e-mail. La vida transcurre entre las personas; y éstas usan Internet para hablar.

Pero además hay un mercado, una especie de plaza donde se intercambian cosas; pero lo principal son las relaciones que surgen en torno a las personas. El correo electrónico conecta a personas entre sí, en una relación que origina una nueva especie de idea que podría sonar contradictoria como es la \”publicación privada\”, ya que cualquier documento particular es susceptible de aparecer en la WWW, lo que amplía el número de medios de interrelación entre las personas.

Las Nuevas Tecnologías permiten aunar textos, imágenes, etc.; incluso ya se está experimentando con olores o sensaciones táctiles e incluso los virus son parte del universo internauta que posee casi vida propia, por lo que se podría concluir que las tecnologías multimedia contribuyen a ampliar el ámbito de las relaciones. Pero también tienen cabida rumores, falsedades, calumnias, etc.; que en Internet cobran una potencia espectacular, sobre todo por la transnacionalidad, característica que asimismo supone un enorme cambio con consecuencias directas respecto a la regulación de la Red, ya que la misma sobrepasa la de los propios estados.

Con la propiedad hemos topado

Esta facilidad de publicar en Internet, plantea pues muchos problemas legales. Publicar falsedades o calumnias y amplificar la difusión de las mismas es mucho más fácil y a la larga planteará muchos problemas. Asimismo la capacidad de apropiarse de lo publicado y de poder publicarlo de nuevo con suma facilidad bajo otra autoría, es un problema. La facilidad que ofrece la Red para capturar algo que esté en Internet, bien sea música, un libro, un artículo, una obra de arte en un museo virtual, etc. es muy grande, es más, algunos la defienden como su propia esencia.

Pero la propiedad intelectual hoy en día se considera como un bien no renunciable. Se puede publicar cobrando o sin cobrar (entendiendo publicar en sentido amplio). Todo el mundo conoce el fenómeno de Napster, donde han confluido hasta 60 millones de usuarios al olor de la gratuidad de la música. El efecto de Napster es claramente un efecto-Red, que no hubiera podido tener lugar en otros espacios. Cualquier objeto publicado en la Red deja de ser privado y pasa a ser público. La novedad es que cualquiera puede apropiarse del mismo y republicarlo, bien tal cual o bien retocada, con ejemplos típicos como las bases de datos.

Otro problema se plantea en la apropiación en la publicación electrónica científica, ya que no sólo publican los escritores o periodistas. La cultura o espacio electrónico ha facilitado enormemente la investigación científica, ya que este colectivo utiliza Internet para sus investigaciones desde su inicio. La cuestión es relevante porque el tema de fondo versa sobre la propiedad de los contenidos. ¿El conocimiento es un bien público o privado?

¿Ha de ser la Sociedad del Conocimiento una sociedad abierta o cerrada? A Phillip Zimmerman, experto en seguridad (Pretty Good Privacy) le costó más de un disgusto con la ley el hecho de trabajar con sistemas de seguridad y encriptación, al ser consideradas la privacidad y criptología secreto de estado en Estados Unidos.

Ser digital: algo peculiar

Pero las publicaciones telemáticas tienen sus propias características, y han de tener unos requisitos, ya que publicar en el espacio electrónico no es lo mismo que publicar en otros medios. En primer lugar, los objetos requieren de una digitalización (es decir, reducción a ceros y unos del contenido a publicar en la Red), lo que conlleva la creación de un nuevo lenguaje digital.

Y como no todo está digitalizado, pues hay que aprender a operar con bits, lo que asimismo genera una nueva modalidad de escritura. Asimismo, para que los contenidos puedan moverse por el tercer entorno, las máquinas han de estar conectadas, lo que implica la creación de una estructura de redes, que asimismo requieren de una tecnología multimedia. Todo ello configura el entorno digital como algo más que meramente la WWW, sino que conforma una estructura compuesta por redes, Internet, elementos periféricos, etc.

El poder de publicar, camino del neofeudalismo

Para publicar en el espacio electrónico, han de mediar siempre las tecnologías, y esto está controlado por los \”Señores del aire\”, que controlan la tecnología, controlan los contenidos, los hábitos de los usuarios, etc. Y aquí es donde se genera la nueva modalidad de poder.

Toda la información sobre los perfiles de los usuarios, la huella digital que deja cualquier internauta, la posibilidad de cruzar diversos datos que ayuda a segmentar mercados, etc.; puede ayudar a definir un perfil de la Sociedad de la Información, que refleje aficiones, perfiles, perversiones y otros datos de los usuarios que permiten dominar la Sociedad de la Información y a sus ciudadanos. Lo que implica que habrá una especie de regresión; para publicar se volverá a necesitar el privilegio del \”Sr. del aire\” y los que publiquen cosas contra los intereses generales, conocerán nuevas formas de censura digital.


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