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Publicar en Internet

Este artículo de Baquía.com es una única página web, un archivo html que el servidor ha enviado hasta su módem y que ahora aparece en su pantalla. No hay sólo texto, sino gráficos, menús de navegación, enlaces a otros artículos, publicidad, etcétera.

Como esta, en Baquía hay varios miles de páginas. Evidentemente no hay un diseñador encargado de componerlas a mano tecleando código HTML. En Baquía, como en casi todos los sitios de la Web con una cantidad grande de información, el sistema es más o menos automático.

La aplicación asesina

La idea es muy simple: cada artículo se introduce en una base de datos, separando el titular, el cuerpo del texto, introducción, imágenes, etcétera. Entre medias, un programa se encarga de extraer esos campos de la base de datos y componer con ellos una página HTML. Este programa es el sistema de publicación. El resto no es tan simple.

Los sistemas de publicación en la Web, que unen bases de datos con servidores de páginas, es lo que EEUU llaman una killer app. Y ciertamente lo es, en más de un sentido. El desarrollo e implantación de una plataforma de publicación Web puede acabar con la salud del departamento técnico, la del resto de los empleados, el balance, y en el caso extremo, llevar a la empresa a la ruina.

Lo fabrico o lo compro

Es el dilema al que se enfrentan las empresas que quieran poner sus contenidos en Internet. La primera opción implica contratar su propio equipo técnico para desarrollar el sistema adaptado a sus necesidades y desde cero. La alternativa es comprar un sistema comercial de publicación.

Aparentemente, ambas soluciones presentan ventajas e inconvenientes. Contratar un equipo técnico especializado es caro y con la escasez actual, difícil. Pero sólo así se tiene la libertad de incluir cualquier modificación o ampliación que sea necesaria, y se puede hacer sin ayuda ni desembolso adicional.

Por otra parte, los paquetes comerciales de publicación prometen reducir el tiempo de desarrollo y las necesidades de personal, a cambio de un sustancial agujero en la cuenta bancaria del cliente y la tranquilidad que da el dejar el problema en manos de otros.

Después de unos años de experiencia en la web y varios fracasos, la balanza se empieza a inclinar hacia un lado.

La fama cuesta

La historia de cNet es un ejemplo de cómo conseguir lo mejor de los dos mundos, accesible, ¡Ay!, sólo a los más grandes. Decidieron convertir su propio sistema de publicación en un negocio, Vignette, y venderlo bajo el nombre de StoryServer. Con clientes como Chicago Tribune o Wired, Vignette tiene la fama, pero la fama cuesta. En concreto, alrededor de 650.000 dólares.

\”Con un paquete estás encorsetado, hay cosas que tienes que hacer como ellos digan y no puedes salirte de lo que te ofrecen\”, dice Raúl Rivero, director técnico de El Mundo.es.

Además, muchas de estas plataformas están ligadas a otros productos comerciales. Este es el caso de la base de datos Oracle. \”No es que te lo impongan, pero si te decides por otra base de datos o servidor de aplicaciones te das cuenta de que no hay soporte\”, añade.

Para Rivero, la libertad para crear sus propias soluciones a medida es importante, como también la posibilidad de elegir software libre: servidor de páginas web Apache, base de datos MySQL, y el resto del sistema desarrollado por su equipo en los lenguajes Perl y PHP. \”El software libre lo pagas, sobre todo en contratar más gente y en tiempo, pero al final el ahorro es importante.\”

Pero si la aplicación es grande, los sistemas comerciales no ahorran tiempo precisamente, y en ningún caso ahorran dinero. Al coste del producto hay que sumar el de la personalización para adecuar el sistema a las necesidades de cliente, realizada por carísimos consultores durante interminables horas/hombre.

Mucho dinero, mucho tiempo

Al calor de la burbuja de Internet y sus millones, las plataformas de publicación se vendían en demostraciones privadas a los ejecutivos de las puntocom. \”Lleva mucho tiempo convencerlos de que lo que oyen en la publicidad es basura\” se quejaba un director de tecnología hace pocos meses en Inside. En ocasiones, sin tomar en cuenta los aspectos tecnológicos, se compraba la plataforma.

BroadVision en uno de estos costosos ejemplos.

Lo que ofrece BroadVision es el tan cacareado Marketing One-To-One. Es decir, la posibilidad de personalizar el contenido para grupos de usuarios. Algo que tiene cierto sentido en una web de comercio electrónico, como la de una línea aérea, ya que se pueden aplicar descuentos y promociones a clientes habituales, por ejemplo.

Pero la gestión de contenidos con BroadVision es una pesadilla. \”El sistema sólo es un gestor de base de datos, y bastante malo\” dice Retiario.

Retiario es director de tecnología de un portal español y prefiere ocultar su identidad. Tiene a sus espaldas seis portales de noticias y más de diez de comercio electrónico. \”Cuando te venden BroadVision, te dicen que es un 80% de marketing y un 20% de programación.\”

Tal afirmación convierte las pupilas de los ejecutivos en sendos símbolos de dólar. Los ejecutivos firman la factura (unos 300.000 dólares, sin contar Oracle, la única base de datos con la que se entiende y que cuesta otro tanto) y dejan el asunto en manos de su departamento técnico. O si todavía no han gastado bastante, en manos de consultores externos.

\”En realidad BV es un 99% de programación. En marketing deciden aplicar un descuento y el programador tarda dos horas en crear una regla de negocio. Introducir contenidos es una pesadilla para los redactores. Las páginas se crean dinámicamente, así que cada una tarda un minuto completo en cargarse. En cuanto sube el tráfico, deja sin recursos al servidor\” comenta Retiario, que atravesó personalmente ese calvario. \”Si realmente fuera necesaria una herramienta One-To-One, se podría desarrollar en PHP en mucho menos tiempo\”

Los clientes de BroadVision son en su mayor parte páginas corporativas. Su buque insignia de comercio electrónico, American Airlines, tras serios problemas, decidió empezar de nuevo dejando BV atrás. Otras compañías con menos recursos que la línea aérea pueden encontrarse en la ruina, sin dinero para seguir manteniendo el sistema ni para cambiar de plataforma.

¿Y Microsoft qué dice de todo esto?

Microsoft tiene un lenguaje de programación para la publicación dinámica en la Web llamado ASP, empleado por bastantes páginas de contenidos y comercio electrónico. Incluida, claro está, la propia Microsoft. Hay herramientas de desarrollo, servidores de páginas web y un sistema de base de datos potente: SQLServer.

Pero ASP tiene sus limitaciones, debidas sobre todo al sistema operativo Windows NT/2000. Un sistema que sólo funciona en plataformas Intel, de menor rendimiento que las equivalentes de Sun Microsystems. En general, el sistema no es famoso por su estabilidad, lo que obliga a duplicar todos los servidores, ni su capacidad para gestionar grandes volúmenes de tráfico. Por no hablar de su seguridad.

A medio camino

Retiario emplea ahora ColfFusion para uno de sus proyectos, algo a mitad de camino entre la programación pura y dura y los sistemas comerciales. Se programa con un lenguaje parecido a HTML, admite diferentes bases de datos y ampliaciones. Por 5.000 dólares, es bastante asequible.

Aún así, la mejor solución sigue siendo el desarrollo propio. \”Pero siempre que lo hagas bien\” dice Raúl Rivero. \”Si te equivocas hay que volver a empezar, y eso es caro\”. La planificación del contenido parece ser la clave para desarrollar sistemas que se puedan ampliar en el futuro. También es un gasto importante, que conlleva la contratación de expertos en usability, algo que no siempre se incluye en la hoja de gastos.

Una cosa es cierta: cada vez más empresas de la red deciden crear su propio sistema: The Washington Post, El Mundo, La Netro o, modestamente, Baquía.com, son algunos ejemplos. Si tiene curiosidad por saber cuál es la plataforma de su página preferida, use Netcraft y diviértase. Pero eso no quiere decir que esa solución sea la mejor.

Los extremos humanos

En ambos extremos de la creación de contenidos en Internet, hay un ser humano: por un lado el escritor y por otro el lector. Se dedica mucha atención al sistema tecnológico que posibilita el intercambio, pero muy poca a las personas implicadas.

\”Los sistemas de publicación no tienen en cuenta al periodista\” dice Retiario. Personas sin formación técnica se ven obligadas a introducir código HTML, pelearse con sistemas de bases de datos y en general, trabajar en un entorno incómodo que no ha sido diseñado para que sean productivos ni felices. Los lectores por su parte se ven obligados a esperar mientras interminables cálculos tienen lugar en una máquina remota que tarda una eternidad en responder.

Al final, las horas perdidas en la lucha de los usuarios con el sistema pasan factura a la empresa en dinero y en paciencia al lector. Como decían los Clinton, debe haber una forma mejor.

¿Dónde está el Photoshop de la publicación web?

Photoshop es una gran herramienta de diseño y tratamiento de fotografías. No es sencilla de aprender, pero los diseñadores la aman por su flexibilidad: permite hacer casi cualquier cosa con las imágenes.

Con Photoshop, el diseño gráfico es democrático. No hace falta ser una gran empresa. El precio es razonable tanto en el programa como en las máquinas que se necesitan para ejecutarlo. Comparado con Photoshop, cualquier sistema de publicación es un producto burdo, imperfecto y muy caro.

El mercado espera la llegada del producto equivalente para la publicación en Internet. Algo que sin duda tendrá serias repercusiones sociales, ya que incluso empresas pequeñas podrán publicar con calidad y capacidad suficiente en la Red.

Quizá sea esa la causa del retraso.

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