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¿Qué compañía genera más confianza en el mundo? Microsoft

En una encuesta entre líderes de opinión mundiales, realizada durante el último Foro Económico Mundial, se hizo esta pregunta: ¿Qué empresa genera más confianza en el mundo?, informa The Wall Street Journal.

Ciertas compañías obtienen altas calificaciones en sus mercados locales: Toyota Motor en Japón, Samsung Electronics en Corea, Siemens en Alemania e IBM en EEUU. Pero la reputación de una empresa está en auge en todo el mundo: Microsoft. ¿Microsoft?

¿La misma compañía que fue declarada culpable de prácticas anticompetitivas en tres continentes? ¿La compañía a la que 3,6 millones de webs se refieren como el imperio del mal? La naturaleza depredadora de Microsoft ha sido tan criticada que se ha vuelto material de sátiras. “Microsoft le compra la maldad a Satán por 700 millones de dólares”, titulaba un artículo publicado en el sitio de humor BBspot hace ya varios años.

Si se puede creer a la encuesta de la empresa de relaciones públicas Edelman (y vale la pena mencionar que Microsoft es uno de los clientes más grandes de esa firma), la mala reputación de la firma es cosa del pasado.

Otros estudios parecen apoyar esta teoría. La empresa de investigación de medios Delahaye, que revisa artículos en periódicos para encontrar menciones positivas, da a Microsoft la calificación más alta en su último índice de reputación corporativa.

Una encuesta hecha por Burson-Marstellar en diciembre encontró que Bill Gates es el presidente ejecutivo más admirado del mundo. Es especialmente sorpresivo, ya que Gates no ha sido presidente ejecutivo de la compañía desde enero de 2000, cuando se hizo arquitecto jefe de software y dio a Steve Ballmer el título de presidente ejecutivo.

¿Y qué importa todo esto? En parte, esas encuestas simplemente reflejan el tamaño y alcance de Microsoft. Además, según Edelman, Microsoft se beneficia del efecto aureola que le otorgan la Fundación Bill y Melinda Gates, que funciona independientemente de la compañía.

Es difícil que alguien parezca malvado cuando entrega 6.000 millones de dólares de su propio bolsillo para combatir las enfermedades en todo el mundo, incluso si ese dinero se obtuvo mediante prácticas anticompetitivas.

Pero Microsoft también ha cambiado. Sus críticos todavía tienen quejas sobre sus duras prácticas de negocios. Sin embargo, la compañía ha llegado a acuerdos en la mayoría de las demandas en su contra y ha aplacado a muchos críticos, aunque en algunos casos gracias a su dinero.

También ha perdido algo de su arrogancia, en parte, quizás, porque la computación se ha trasladado desde el escritorio a la Web, un ámbito en el que Microsoft es menos dominante.

Además, la compañía ha llevado acabo lo que, en ciertos aspectos, parece ser una campaña política, contando con los consejos de Mark Penn, un asesor de Bill y Hillary Clinton. En junio de 2002, Ballmer envió un e-mail a los empleados de la compañía anunciando un cambio en la misión corporativa.

El mensaje enfatizaba los valores y hablaba sobre su responsabilidad con clientes, socios, accionistas, empleados y comunidades en las que vivimos y servimos. A partir de entonces, la compañía comenzó a centrar su atención en programas que sirvieran a otros intereses, como los centros de tecnología creados para educar en el manejo de PC a más de 300.000 niños de barrios pobres de Bogotá, Medellín y otras ciudades de Colombia.

Sin embargo, una buena reputación no garantiza buenos resultados. El precio de las acciones de Microsoft está estancado, pese a la mejora en su percepción. Pero la reputación puede ser especialmente importante a la hora de reclutar y retener a los empleados.

Además es de mucha ayuda cuando una empresa tiene que lidiar con accionistas activistas, organizaciones no gubernamentales o gobiernos intervencionistas. “Las repercusiones de la reputación son mucho más grandes hoy de lo que solían ser”, dice Alan Towers, un ejecutivo de relaciones públicas.

Microsoft espera que la mejora de su imagen le ayude en su pugna con las autoridades antimonopolísticas de Europa. Enfrentada a la posibilidad de multas de más de 2 millones de dólares diarios por no cumplir con una decisión antimonopolio de 2004, la compañía ha tomado el inusual paso de publicar una respuesta confidencial que ataca a las autoridades europeas por presentar cargos injustos y falsos.


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