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¿Qué pasa con las sociedades de gestión?

Las sociedades de gestión de los derechos de los autores también han sido puestas en entredicho en los últimos tiempos. En la mayoría de los casos se han convertido en entidades exclusivamente recaudatorias y que se mueven solamente por intereses comerciales.

Todo artista tiene derecho a que se reconozca y a recibir una remuneración por su obra, pero no se puede permitir que las sociedades de gestión se conviertan en controladores de los artistas, apoyando siempre a los más conformistas e ignorando y menospreciando a los más críticos y comprometidos.

Las sociedades de gestión, a pesar de que cuentan con los derechos de millones de autores, sólo ayudan a difundir a los autores de las grandes obras comerciales buscando sólo el beneficio y la rentabilidad económica. El 90% de lo que recaudan las sociedades de autor va a parar solamente al 10% de los artistas (Joost Smiers. Le Monde Diplomatique. Septiembre 2001).

Muchas de ellas han sido cómplices del expolio cultural que se está haciendo en el tercer mundo y en nuestro mundo rural, silenciado los comportamientos en este sentido.

Es importante hacer una reflexión sobre este tema, como dice Smiers -“el objetivo debería ser crear un nuevo sistema que garantice a los artistas de los países occidentales y a los del Tercer Mundo mejores ingresos, que abra al debate público sobre el valor de la creación artística, que se preocupe del mantenimiento del aspecto público cultural y que rompa el monopolio de las industrias de la cultura que viven de los sistemas de derecho de autor”.

La SGAE

En nuestro país la nula política cultural del Estado, ha llevado a la SGAE a ocupar espacios y parcelas abandonados por la administración. Nuestro aspecto crítico sobre el tema de gestión de los derechos de autor, no debe interpretarse como un apoyo o complicidad con los ataques continuos que sufre la SGAE. Todo lo contrario nuestro planteamiento es aumentar la democracia en la gestión de esta sociedad de gestión.

Es muy importante que se inicie una reflexión sobre el tema de la recaudación. En nuestro país en uno de los lugares donde el tanto por ciento que se recauda por los derechos de autor es más elevado, es necesario que en los derechos de autor se descuenten sólo aquellas cantidades que tienen que ver con la propia obra y no con otras que nada tienen que ver con la misma.

La transparencia de los ingresos y el reparto de los mismos deben existir siempre como un ejemplo y talante democrático. Al mismo tiempo la utilización de los fondos y las ayudas deben tener criterios lógicos y democráticos, y deben ser iguales para todos los asociados. Para nada pueden existir discriminaciones por motivos ideológicos o personales.

La supresión de ayudas a giras ha sido una de las grandes noticias negativas, ya que va a mermar de manera importante la difusión de artistas y espectáculos que necesitaban de esas cantidades para poder difundirlas más ampliamente. Los grandes perjudicados son aquellos productos más independientes. La SGAE se convierte en cómplice del estrangulamiento de nuestra pequeña industria.

La creación por parte de la SGAE de una serie de espacios para difundir nuestra cultura, debe estar acompañada por una gestión transparente y democrática en la utilización de los mismos, para no caer en el amiguismo o porque sólo puedan ser utilizados por unos pocos.

La labor discográfica de la SGAE debería ir encaminada a productos con poca proyección discográfica y a recuperar parte de nuestro legado cultural histórico, para que no desaparezca. En ningún caso debe ser utilizada como competencia a los sellos discográficos existentes, casi siempre independientes y pequeños, menos valorando el trabajo de estos, como a veces ha ocurrido.

Las SGAE nunca debe hacer una política seguidista de las grandes multinacionales del disco. Debe mantenerse en criterios independientes y plurales.

Apoyamos la creación de la Academia de la Música y se deben crear las bases para que funcione democráticamente y en la que todos los sectores de la música estén correctamente representados.

La música en directo

La música en directo ha cobrado un importante incremento en los últimos años. En el año 2000 se celebraron 71.045 conciertos, lo que supone un 25% más que el año anterior según el anuario de la SGAE. Acudiendo a los mismos más de 22 millones de espectadores y recaudándose más de 22.400 millones de pesetas. Cataluña (16,4%), Andalucía (15,3%) y Madrid (10,4%), son los lugares con más espectadores, Ceuta-Melilla (0,2%), Cantabria (1,4%) y Murcia (1,5%), los que menos.

Muchos de esos conciertos han sido gestionados por miembros de ARTE. La pluralidad y la capacidad de gestión de los miembros de nuestra asociación nos permite garantizar la pluralidad musical existente. Un colectivo tan amplio es muy difícil de manipular por la gran industria musical. Por ello no ha de extrañar que desde esta última se esté fomentando la creación de nuevas asociaciones que sirvan sólo a los intereses de las grandes compañías y de los grandes medios de comunicación. Desde ARTE denunciamos estas pretensiones que tienden a unificar toda la música en sólo unas pocas manos que limiten la libertad artística y la de los consumidores.

Una rápida lectura del tipo de conciertos organizado nos permite definir dos grandes bloques. En el primero incluiríamos a los estilos de música más difundidos y apoyados (baladistas, pop, rock, new age, música disco, rap, heavy) y por otro la menos difundida (cantautores, canción española, flamenco, rumba, latinoamericana, folklore, infantil, jazz…). El resultado nos dice que los conciertos organizados dentro de las músicas del primer grupo, las más difundidas, han cubierto el 35,7% de los conciertos totales, mientras que los conciertos incluidos en el segundo grupo ascienden a 52,5%.

La realidad nos dice que más del 50% del total de los conciertos organizados tienen que ver con las músicas menos difundidas. Esa es nuestra realidad, pese a quien pese, evidentemente los asociados de ARTE tienen mucha responsabilidad en esa realidad ayudando a difundir todo tipo de músicas. Los datos oficiales de la SGAE ponen de manifiesto que el 59,9% de los conciertos de música popular celebrados en el año 2000 fueron promovidos por promotores privados, seguidos de un 30,5% que fueron promovidos por los ayuntamientos.

Pero debemos pedir más apoyo a la música en directo, apoyar a las salas y locales que la promueven, con la pretensión de que poco a poco se cree una red importante de salas que ayude a mantener la música en directo durante todo el año y sean lugares desde donde se puedan desarrollar nuevos proyectos y artistas. No lo decimos de forma corporativa o interesada. La música popular ocupa un papel predominante en nuestro país, a pesar de las pocas ayudas que se reciben.

Volviendo a los datos de la SGAE correspondientes al año 2000 podemos observar, lo siguiente: la música clásica, -la mayoría de las veces subvencionada-, realizó 17.704 conciertos, a los que asistieron 5.255.583 espectadores y una recaudación de 4.705.940.000 Ptas. Aumentando el número de espectadores en un 3,2%. La música popular aumentó en el mismo periodo un 11,2% de espectadores, realizando 71.045 conciertos y recaudación de 7.627.318.000 Ptas. Una buena parte de estos conciertos no recibieron ninguna subvención.

Cuando pedimos ayudas a la música popular, las pedimos por justicia democrática. No puede haber unos artistas de primera y otros de segunda, por la importancia que tienen y por la aceptación que les dispensan los ciudadanos, sin olvidarnos de la cantidad de puestos de trabajo que genera. Sirva de ejemplo que los conciertos de música clásica se realizaron en 2.579 espacios diferentes y los de música popular en 10.094 lugares. También exigimos esas ayudas por responsabilidad. Las actuales cortapisas que se van introduciendo a salas y organizadores pueden hacer peligrar muchos puestos de trabajo.

Estas cifras deberían servir para que la administración tome cartas en el asunto y deje de ver la música popular con indiferencia o desprecio.

El papel de arte

Debemos ocupar el papel que nos merecemos por la responsabilidad y el nivel de gestiones que tenemos.

Debemos ayudar a la formación permanente de sus miembros.

Debemos garantizar nuestra independencia, como uno de nuestros grandes valores.Se debe crear un código de comportamiento entre sus miembros.

Se debe impulsar la descentralización, creando delegaciones en la diferentes CC.AA.

Se debe procurar el acercamiento a nuestra asociación de otros colectivos independientes relacionados con la música (periodistas, salas de conciertos, coordinadoras de músicos…).

Se debe dar un impulso a nuestra presencia externa.

Debemos estar presentes en todos los forum que sobre la música existan, y relacionarnos con entidades similares en otros países.

Debemos fomentar un gran debate nacional sobre la música, para lo cual organizaremos jornadas, conferencias… y desde aquí hacemos un llamamiento a instituciones, medios de comunicación, administración… sobre la necesidad de celebrar un gran Encuentro o congreso sobre nuestra música.

Más detalles sobre el papel de ARTE


A.R.T.E. (Asociación de Representantes Técnicos del Espectáculo) es una organización profesional de ámbito estatal, constituida el día 25 de marzo de 1983, que agrupa a la gran mayoría de los agentes artísticos representantes y managers españoles, que a su vez representan a la práctica totalidad de los artistas españoles y extranjeros que trabajan en España, e intervienen en más del 90% de todos los contratos artísticos que se celebran en nuestro país.


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