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¿Quiere ser el próximo Fernando Espuelas o Wenceslao Casares?… piénselo dos veces

La organización de eventos por empresas como Latinventures, Ideasupply o el propio Conector de Baquía, representan muy saludables iniciativas de financiación de ideas de emprendedores en el sector de la Nueva Economía en el mundo hispano-luso. Frecuentemente Fernando Espuelas, CEO de Starmedia, y sus homólogos Wenceslao Casares (Patagon), y Roberto Cibrian (El Sitio, nuevo Claxon) son citados como ejemplos a seguir para los jóvenes emprendedores que suelen asistir a estos eventos.

¿Podemos hablar realmente de un ejemplo a seguir o se trata simplemente de una frívola frase de marketing para atraer a los participantes?

Indudablemente, los personajes arriba citados son poseedores de una gran visión y un gran talento comercial. Han sido auténticos pioneros de la Nueva Economía latinoamericana. Es más, ellos pusieron a Latinoamérica en el mapa mundial de la Nueva Economía con sus salidas a bolsa en el Nasdaq (Starmedia y El Sitio) y la compra de Patagon por parte de uno de los pesos pesados de la banca mundial, el Banco Santander Central Hispano.

Sin embargo, merece la pena señalar que estos nombres propios hayan llegado prácticamente a la categoría de leyenda no tiene mucha lógica. Ninguna de estas compañías es rentable en la actualidad y su (probable) rentabilidad futura está aun por demostrarse. En cualquier caso, más difícil todavía será llegar a cifras de rentabilidad que compensen las -en algunas casos- altas sumas de capital que se han inyectado en estas empresas. Es bueno recordar que en círculos estadounidenses de capital riesgo la rentabilidad exigida generalmente a los proyectos a financiar es del 35%. En Latinoamérica este umbral tal vez sea aún mayor si se tiene en cuenta que el bono público estadounidense a 10 años rinde a una tasa del 5,5% annual, frente al 9% del mexicano (denominado en dólares) y el 12%-13% del argentino o brasileño.

Claro, siempre se podrá decir que Patagon fue vendido al BSCH por 575 millones de dólares y que esta cifra supone un rendimiento impresionante para los inversores que apostaron inicialmente por el proyecto. Lo mismo se puede decir de aquellas personas o instituciones que vendieron sus acciones poco después de las OPVs de Starmedia o El Sitio. Pero hay que recordar que esto fueron valoraciones obtenidas en la primera etapa de Internet en la que la rentabilidad futura de las empresas no era necesariamente el elemento crítico en la decisión de inversión (Las acciones de Starmedia y el El Sitio cotizan ahora muy por debajo de su salida a bolsa).

En última instancia, la viabilidad de un proyecto, y su incidencia para el bienestar general (inversores, empleados, consumidores, proveedores) es definida por su rentabilidad a medio y largo plazo. Esta rentabilidad es la que debe de tener en vilo actualmente a los ejecutivos de Chase Capital Partners (accionistas de Starmedia) y del BSCH (Patagon).

En esta nueva etapa de mayor racionalidad en el crecimiento de la Nueva Economía el factor determinante es la rentabilidad. Pongamos como ejemplo el caso de Patagon. Un buen referente para este intermediario financiero es Charles Schwab, probablemente el broker online mejor llevado del mundo (aunque tiene un componente offline importante). Schwab obtiene unos márgenes de ganancias netas cercanas al 14%. En la actualidad el rendimiento sobre capital propio (ROE) de Schwab es del 25%, y promedió un 29% durante los últimos cinco años. Son cifras muy buenas, pero están por debajo de las de Microsoft (25% actualmente, pero 34% de media en los últimos cinco años), Cisco (19,8% y 33%) o Intel (29% y 32%).

En otras palabras. Es muy probable que, en el mejor de los casos, la rentabilidad de Patagon, aunque alta, no llegue a cifras exorbitantes.

En conclusión. En muchos casos, los medios han encumbrado (¿se tratará del famoso cuarto de hora warholiano?) a personajes y acciones cuyo desempeño, si bien positivo, debería de haber sido analizado con más detenimiento. Es deseable que en esta nueva etapa del desarrollo de la Nueva Economía en el mundo hispano-luso aparezca una hornada de gestores e inversores que se apoyen más en las exigencias de la economía real que en las enormes, y exageradas, expectativas de la etapa inicial de Internet. Con casi toda seguridad, estos nuevos gestores no tendrán la misma vistosidad mediática ni financiera que sus predecesores, pero su función será crucial para el desarrollo de la tan deseada \”masa crítica\” de empresas dedicadas a la Nueva Economía en el mercado hispano-luso.


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