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Quiero TV: una advenediza sin complejos

Es la octava marca mas conocida de España, según anunció la semana pasada Ildefonso de Miguel, su director general, en la rueda de prensa con motivo del primer aniversario de la compañía. Con una cuota de audiencia del 0,5%, va haciéndose un hueco en los hogares españoles. Sin embargo, hace un año, cuando comenzó a emitir, pocos daban un duro por Quiero TV, que el 18 de junio de 1999 obtuvo del Consejo de Ministros una licencia para la explotación en todo el territorio nacional del servicio público de Televisión Digital Terrestre con difusión codificada.

Y aunque el tiempo parece haberle quitado la razón a sus detractores, todavía hay muchos cabos sueltos y un largo camino por andar. Además de cientos de miles de potenciales suscriptores a los que convencer de las bondades de esta nueva forma de hacer televisión. De pago, faltaba más.

Una nueva experiencia

Gracias a la nueva tecnología de difusión, y después de batallar durante casi un año en el banco de pruebas, Quiero TV entró a competir de un plumazo en mayo de 2000 con las grandes plataformas digitales del país.

Y lo hizo con una lista de ilustres accionistas respaldando el proyecto. Entre ellos, Retevisión (49%), Media Park (15%), Sofisclave (15%), detrás de la cual está el grupo editorial Planeta, y Carlton Communications (7,5%), un grupo británico que participó en la creación de Ondigital, el primer servicio de televisión digital terrestre del mundo.

Con la simplicidad de instalación de su servicio -tan sólo es necesario disponer de un descodificador y de la misma antena utilizada para ver los canales analógicos- y una oferta de servicios innovadores como elementos principales de persuasión, Quiero TV se dispuso a echar al saco de su proyecto a todos aquellos telespectadores aburridos de las cadenas tradicionales o decepcionados ante la oferta digital existente.

Su licencia pública le daba derecho a tres canales y medio de UHF, que gracias a la capacidad de compresión de la tecnología digital terrestre se multiplicaban por cuatro. En total, catorce canales distintos, que Quiero TV fue rellenando con contenido original y también ajeno.

En términos cuantitativos, su oferta era inferior a la de la competencia. Para suplir estas carencias y diferenciarse del resto, Quiero TV lanzó un servicio con el que cogió desprevenidas a todas las plataformas: el acceso a Internet por el televisor y, más importante aún, la integración del contenido televisivo con el contenido de Internet, lo que potenciaba enormemente la interactividad. Para ello fue necesario dotar a sus descodificadores con sistema operativo Open TV, un procesador, un navegador y un módem de 56 kbps.

Actualmente, los usuarios pueden navegar por el entorno de Quiero TV -páginas específicamente adaptadas al formato televisivo-, o bien hacerlo por el resto de la Red, como haría cualquier usuario desde su PC. Todo ello, al tiempo que ven la televisión. Pese a lo novedoso de su propuesta, Quiero TV tropezó con las dificultades propias de todo pionero. La navegación sigue sin ser todo lo rápida que el usuario quisiera -está limitada por la capacidad del módem- y el sistema no es capaz de digerir Flash.

Esa vuelta de tuerca tecnológica, unida a una fenomenal campaña de marketing navideña (seis meses de suscripción por el precio de uno), hizo que su número de usuarios creciera como la espuma y que en los primeros meses del año dispusiera ya de más de 200.000 clientes. Pero no todo fueron buenas noticias: la velocidad en la instalación del servicio no creció al mismo ritmo que la demanda, provocando innumerables retrasos, que aún hoy hacen que haya quien vea sus barbas crecer a la espera de los técnicos de la compañía. Esto, sin ser algo raro en el sector -todas las plataformas viven a expensas de las empresas de instalación-, no es la mejor manera de ganarse el afecto de sus nuevos clientes.

A pesar de estos accidentados comienzos, Quiero TV confía en seguir incrementando su número de suscriptores, estrechando sus lazos con quienes ya disfrutan de su servicio. Aunque su director general no quiso dar cifras en la rueda de prensa de su primer aniversario, el número actual de abonados sigue creciendo, y para finales de año el grupo prevé alcanzar los 300.000.

¿Qué hacemos ahora?

El caramelo con el que Quiero TV espera ganarse el favor del público son sus nuevos contenidos y servicios interactivos. Aunque el anuncio formal de los primeros no se realizará hasta dentro de unas semanas, con sus últimos acuerdos firmados con terceros (LaNetro o el portal futvol.com) Quiero TV refuerza su voluntad de ampliar el universo de información al que pueden acceder sus clientes.


Gran Hermano, una de las principales proyectos interactivos de Quiero TV

En cuanto a los servicios interactivos, la posibilidad de concursar desde casa en programas como 50×15, ver el vídeo musical de tu elección en el canal Emusic o \”chatear\” en el televisor (hasta hace poco sólo en el programa Gran Hermano y ahora también en algunos espectáculos futbolísticos -final de la Champions League- y taurinos) son sólo una muestra del tipo de experiencia televisiva que pronto podrán vivir los espectadores de esta plataforma.

A ello ayudará la nueva generación de descodificadores de Quiero TV, que comenzarán a comercializarse antes del año próximo, justo a tiempo para verse las caras con los productos en los que trabaja la competencia. Estas cajas dispondrán de disco duro, que permitirá grabar hasta 20 horas de programación (también convertirse en cargadores de ficheros MP3), y podrán solucionar muchos de los actuales problemas de compatibilidad -con el permiso de Macromedia, el papá de Flash-, aunque también elevarán la cuota mensual del abonado. Tampoco resolverán los nuevos descodificadores una de las propuestas fundacionales de la plataforma, la anunciada migración de Open TV a MHP (Multimedia Home Platform), un API o interfaz de programación de aplicaciones universal, dado el retraso en la finalización de las especificaciones. Habrá que esperar probablemente hasta finales de 2002 para ver las nuevas cajas MHP.

Pero además de convencer al público, Quiero TV deberá satisfacer a sus accionistas. Y es que para lanzar una plataforma de televisión digital hay que tener los bolsillos repletos. Las necesidades de financiación han comenzado a provocar tensiones en el accionariado y su accionista más importante, el grupo Auna, en el que está integrado Retevisión, ahora parece replantearse su inversión. Sólo este año, Quiero TV necesitará 40.000 millones de pesetas (206,5 millones de dólares). Hasta ahora, sus socios han desembolsado 53.000 (después de la última ampliación aprobada por 12.000 millones), pero en el futuro podrían hacer uso de nuevas fórmulas de financiación con el fin de diversificar el riesgo.

La rentabilidad será el mayor quebradero de cabeza de Quiero TV en los próximos años, como lo será para todas las plataformas digitales. Según el plan de negocio de la compañía, el punto de equilibrio se alcanzará en el año 2004, al tiempo que se consigue el millón de clientes. Para que eso suceda, los suscriptores de Quiero TV, muchos de ellos clientes gracias a fenomenales ofertas, deberán dar antes prueba de su fidelidad a la cadena. Los nuevos contenidos y servicios podrán incitarles a ello.

Pero no va a ser fácil. La competencia es cada vez más enconada. Las otras dos adjudicatarias de licencias de televisión digital terrestre en abierto (VeoTV y NetTV) podrían tener ADSL como canal de retorno antes de finales de año, y Vía Digital, que lanzará su nuevo descodificador el próximo otoño, también. Las compañías de cable prosiguen su trabajo en la sombra y anuncian servicios integrados de voz y datos y una fuerte inversión en interactividad. Pronto todas las cadenas estarán emitiendo en digital -en abril de 2002 las televisiones analógicas comenzarán a simultanear emisión digital y analógica-, algunos de los servicios serán ubicuos y habrá que potenciar el ingenio para diferenciarse del resto.

En esta batalla los que más tienen que ganar son los clientes, que ven como los paquetes \”básicos\” cada vez lo son menos. Lo más difícil para Quiero TV y su competencia será convencerles de que tanta comodidad y maravilla no pueden ser gratis. Trabajo les va a costar…


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