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SCH estudia la viabilidad de Patagon

Hace aproximadamente un año y medio que el actual Santander Central Hispano (SCH) anunciaba a bombo y platillo la compra de Patagon con el objeto de potenciar su apuesta de banca por Internet, OpenBank. Mucho ha llovido desde entonces, pero aún el futuro es difuso y no se termina de entrever si a Patagon, o mejor dicho, al grupo del que depende, le salen las cuentas. Por eso se han marcado un plazo para decidir sobre el futuro del banco: enero de 2002.

Patagon por su parte asegura que será rentable en 2003, pero no se sabe si la rentabilidad llegará tarde o, si el banco online, aprobará el examen con lupa al que será sometido por el SCH. Pero no es extraño que un inversor quiera saber sobre el destino de sus fondos o el estado de sus empresas y menos cuando lleva gastados más de 1.000 millones de euros, cifra que ha invertido hasta la fecha el SCH en Patagon.

Según fuentes de Patagon España, con la actual campaña promocional que ofrece depósitos al 7%, el banco por Internet ha conseguido captar 26.700 nuevos clientes en menos de dos meses. Esta cifra sitúa el total de clientes en algo más de 220.000 a finales de diciembre de 2001. Pero lo que realmente se cuestiona la directiva del grupo es la rentabilidad del proyecto en su conjunto. Las oficinas de Miami reducirán la plantilla a la mitad y asimismo en Argentina, Brasil y Méxicose han despedido a 44 trabajadores; despidos a los que hay que hay que sumar los de España, que se contabilizan en 100 personas desde octubre de 1999. La entidad justifica estas salidas de personal como consecuencia de la duplicidad de la plantilla provocada por la unión de OpenBank y Patagon.

Pero para lo bueno y para lo malo, las cifras hablan por sí solas. De la memoria de la entidad bancaria en la Red del ejercicio pasado se desprende que el coste de Patagon en España y Estados Unidos ha sido de 729 millones de euros. Cifra a la que hay que añadir los 273 millones de euros de la última ampliación de capital llevada a cabo en septiembre, cuyos principales destinos fueron, de un lado, hacer frente a las pérdidas por valor de 91 millones de euros que con antelación registraba la entidad; y de otro, financiar las licencias bancarias de Brasil, Argentina y México.

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