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Spam, ese enemigo invencible

Los correos electrónicos no deseados (y molestos) se extienden como un virus a pesar de las numerosas iniciativas legislativas nacidas para erradicar esta práctica aborrecible. Según Gartner, ahora hay 16 veces más spam del que padecíamos hace dos años. Jupiter MMX afirma que en 2001 los internautas recibieron una media de 571 mensajes comerciales no solicitados, cifra que llegará a 1.500 diarios en 2006 si nadie lo remedia.

La razón principal es que la basura en el correo crece a medida que lo hace la propia Red, con los spammers encontrando un caldo de cultivo entre las numerosas listas de correo, nuevas oportunidades para copiar direcciones de correo electrónico desde los foros y más sitios para esconderse desde donde bombardear misivas.

El spammer tiene a su disposición muchos sitios desde donde \’atacar\’ a los internautas, y le resulta sencillo mudar de piel, cambiar de dirección de correo constantemente, lo que hace prácticamente imposible trazar la ruta de los envíos masivos.

La cocina llena de cucarachas

Una solución radical sería acabar con el correo comercial, pero las compañías de email marketing se levantarían en armas. Ahí, precisamente, radica el problema con el que se topan las legislaciones: dónde establecer la marca entre lo que es el uso lícito del correo electrónico para el marketing y la publicidad y lo que constituye \’delito de spam\’. En principio, es tan fácil como proscribir todos los mensajes no deseados, pero, sin embargo, hay innumerables matices sobre dónde, cuándo y cómo un internauta da su permiso para recibir mensajes.

En la letra pequeña de muchos sitios web está implícito el derecho de la empresa \”y afiliados\” a hacer campaña contra el usuario que se registre para cualquier cosa. Así, si alguien da su dirección de correo en una página para entrar en un sorteo para optar a un viaje a Las Maldivas, se puede encontrar al día siguiente con una decena de \’ofertas irresistibles\’, pero nada del viaje.

Acabar con los spammers es \”como pisotear cucarachas en la cocina\”, describe con acierto el vicepresidente de Gartner Joyce Graff; \”puedes deshacerte de algunas, pero siempre salen más de debajo de algún sitio\”. Además de su fácil y barata distribución, Graff apunta que el spam viene en cuatro variedades distintas —pura basura (correos ofensivos, fraudes, remitentes falsos…); mensajes en cadena, leyendas urbanas y falsos virus; honestos propietarios de pequeños negocios que se buscan la vida; y el spam de los colegas—, y un par de esas categorías incluyen correos que muchas compañías consideran útiles.

La maza de goma de los jueces

La batalla judicial se enfrenta también con la ausencia de fronteras en el ejercicio del spam Si bien en EEUU ya hay 19 Estados que han aprobado leyes para erradicar esta práctica, son difíciles de aplicar fuera de su demarcación, desde donde proviene la mayoría de los mensajes no solicitados. A escala nacional, el Congreso tiene entre manos la Unsolicited Commercial Electronic Mail Act, propuesta en 2001, y el Senado está trabajando en una versión revisada de la Controlling the Assault of Non-Solicited Pornography and Marketing (CAN SPAM) Act, que trata de imponer estándares para controlar los envíos masivos, definiendo el spam como el email que no incluye la dirección del remitente y no ofrece la posibilidad de \’darse de baja\’. Este proyecto de ley, que obliga a los mensajes no solicitados estar bien etiquetados (remitentes, asuntos y encabezados correctos) e incluir instrucciones para darse de baja fácilmente, permite a los ISPs, que no a los individuos, demandar a los infractores, sobre los que pueden caer multas de hasta 500.000 dólares y un año de prisión.

A diferencia de ésta, le legislación que maneja el Congreso, sí que legitima a los particulares exigir reparación de daños (por hasta 50.000 dólares) si son \’espameados\’. Esta iniciativa, que ya ha pasado los filtros de las subcomisiones de Internet y Telecomunicaciones y de Comerio y Energía, ha encolerizado a la Direct Marketing Association, que piensa que se deja en manos de los ISPs establecer sus propias reglas.

Y además siguen pendientes la Anti-Spamming Act (para enmendar las leyes sobre el cibercrimen incluyendo la prohibición tanto los correos con remitentes y \’asuntos\’ falsos como el software \’esmapear\’ anónimamente), la Netizens Protection Act (que también obliga a incluir el nombre del remitente, su email y dirección física) y la Wireless Telephone Spam Protection Act (para erradicar el spam entre las redes inalámbricas).

Mientras sigue las leyes se enfangan en su largo proceso, la maza de los jueces hace poco ruido al golpear la mesa. Muchos togados, a su pesar, se han visto obligados a \’soltar\’ a la Red a spammers que habían sido expulsados por los ISPs porque no sabían a qué texto acogerse.

La FTC toma cartas en el asunto

En vista de que Ley no es capaz de acabar con el spam y de que éste se utiliza además de para molestar para cometer delitos, la las autoridades federales de EEUU, que ya llevan tiempo advirtiendo de su intención de actuar contra los spammers, han comenzado a moverse. Recientemente, La Federal Trade Commision (FTC) acusó a siete individuos de poner en marcha una cadena de mensajes en los que prometían hacerse rico en dos patadas (consiguiendo 46.000 dólares desembolsando sólo cinco).

El presidente de la FTC, Timothy Muris, ha anunciado que tiene a los spammers en su punto de mira: \”Vamos a por el correo no solicitado y a por la gente que lo envía; queremos el spam fuera de la Red\”. Y el director de la Oficina para la Protección del Consumidor del mismo organismo asegura: \”Lo que estamos apunto de hacer por primera vez es lanzar un ataque sistemático contra el correo engañoso y fraudulento\”,

El organismo regulador del comercio tratará de encontrar los escondrijos legales donde se ocultan los spammers para evitar el castigo, como en los casos en que se supone que el usuario da su consentimiento (opt out), cuando lo que en realidad hace al tratar borrarse de una lista es confirmar al remitente que ha acertado con un correo activo.

Los correos buenos

Si para algo sirve erradicar el spam, además de para dejar de perder tiempo o para liberar espacio mal utilizado de las redes, es para devolver al correo electrónico su importante papel como medio de comunicación. Encontrar correos que esperamos entre el vertedero del buzón se hace cada día una tarea más ardua.

Por eso, junto a las iniciativas gubernamentales, las empresas afectadas por el mal uso del email se unen para formar un frente común. La asociación sin ánimo de lucro Truste, con la ayuda de la consultoría tecnológica ePrivacy Group, anunció el lanzamiento de un servicio para ayudar al usuario a identificar a los spammers. Los correos electrónicos enviado por las empresas \’amigas\’ contendrán un certificado donde se especifica que acatan las reglas de privacidad establecidas por Truste. Compañías como Microsoft, DoubleClick y otras relacionadas con el marketing directo ya han anunciado que apoyarán el proyecto.

Por su parte, queriéndose alejar lo más posible de la infección social en que se está convirtiendo el spam, las empresas de marketing son las más interesadas en delimitar la diferencia entre su trabajo y el del spammer. La Direct Marketing Association (DMA) va ha introducir cambios en regulación del email comercial, que incluirá la expulsión de los miembros (5.000) que no acaten los estándares impuestos por el grupo: deberán advertir a los usuarios, así como darles la opción de rechazarlo, antes de enviarles correos electrónicos o vender (o compartir) sus datos con terceros. También exigirá a sus asociados identificares claramente y describir exactamente el asunto del mensaje.

España, \’en vanguardia\’

En España la LSSI, en tramitación parlamentaria, establece que \”queda prohibido el envío de comunicaciones publicitarias o promocionales [spam] por correo electrónico u otro medio equivalente que previamente no hubiera sido solicitado o expresamente autorizado por los destinatarios de las mismas\”. Esta prohibición tajante ya ha levantado ampollas entre los email marketers. La Asociación Española de Comercio Electrónico (AECE) está elaborando varias enmiendas al proyecto de Ley, ya que considera que la Ley de la Sociedad de la Información va incluso más allá que la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales (LOPD), que establece que para recibir publicidad es necesario el \”consentimiento inequívoco e informado\” del titular, mientras que la LSSI sólo habla de \”consentimiento previo y expreso\”.

Las quejas de la AECE se enmarcan dentro de un sentimiento común en el sector: la LSSI sobra; no aporta nada (lo poco que porta es negativo) y todo a lo que afecta podía ser regulado por leyes existentes. Las numerosas trabas legales que llegan con la nueva ley harán todavía más difícil la actividad de las tiendas online. Los empresarios del sector reclaman que el spam sea controlado por la LOPD, que ya esta ahí para proteger al usuario y establecer sanciones (entre 60.000 a 600.000 euros).

Pero lo que todo el mundo quiere dejar claro, desde los negocios online hasta las empresas de email marketing, es que no está a favor del spam. \’Si se mantiene el texto del actual proyecto de ley, se está equiparando el dato del comercio electrónico con los datos relativos a la salud de las personas, la ideología o los de la religión, que tienen un mayor nivel de protección en la LOPD\”, afirma Iñaki Uriarte, director de Relaciones Jurídicas de la AECE.

Según los últimos datos de NetValue, en España uno de cada cinco emails recibidos es promocional (incluido el spam), y eso que estamos a la cola de Europa, con lo que lo peor está por llegar. En diciembre de 2001, 1,4 millones de internautas recibieron alguno de los 15,5 millones de correos electrónicos promocionales enviados en España.

En Europa —en el Reino Unido se recibieron 12,5 correos promocionales por internauta/mes (frente a los 8,6 recibidos por los españoles) y en Francia 12,2— donde el problema sólo es menos grave que en EEUU por la menor penetración de Internet y el menor desarrollo de estas \’técnicas comerciales\’, tampoco se debe pensar que la Ley vaya a acabar con el spam. De hecho, para la aprobación por parte del Parlamento Europeo del paquete de medidas para regular las telecomunicaciones, se dejaron de lado los conflictivos puntos que hacen referencia a spam y a la retención de datos.

La Ley puede ayudar a sentar las bases para yugular el problema, e incluso puede asustar a los spammers menos comprometidos, pero sólo el ánimo de cada internauta y su deseo porque le respeten pueden de verdad enterrar la dichosa palabra.

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