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Star Wars sólo en Internet

Si estos días ha recibido un vídeo de algún amigo puede que sea ese que representa a un joven, ligeramente gordo, que con una pala de remar hace su propia secuencia de lucha a lo Star Wars. Ha sido un éxito de tal calibre que, si hubiera estado programado con publicidad, hubiera podido recaudar más de 100.000 euros en su primera semana en la red. Eso contando únicamente las descargar de los sitios web que hemos podido seguir.

Según Wired, sólo de uno de los Blogs de los que colgó dicho vídeo tuvo más 1.100.000 descargas. Es pues muy probable que, a estas alturas, hayamos visto el vídeo (algunas secuencias del cual pueden ustedes ver en la URL anterior) más de 50 millones de personas en todo el mundo.

Es decir, el marketing viral de una \”gracia\” es un arma increíblemente poderosa por Internet. Curiosamente, dos de los divertidos usuarios del vídeo han decidido organizar una colecta por Internet con el fin de comprar al actor improvisado un ordenador y alguna cosa más. Según ellos, el haberse reído de su personaje les ha creado la necesidad de hacer algo por el mismo.

Creemos que estamos ante un fenómeno social poco comprendido en el que, con frecuencia, las promociones menos comerciales hubieran resultado las mejores en cuanto a resultados. Eso nos lleva a otra consideración en cuanto a la música: ¿qué estaría dispuesto a hacer un músico novel si creyera que 50 millones de personas iban a escuchar y/o ver un vídeo suyo, siempre que éste fuera lo suficiente gracioso o fuera de lo común?

Seguimos tratando Internet como un medio más de comunicación y aplicando teorías propias al mercado físico. Cuando vemos el resultado de algo como el vídeo del personaje descrito, nos preguntamos si no es ya el momento de reinventar la forma de acercarnos al cliente por Internet.

Una pregunta que se plantea es: ¿quién tiene los derechos de autor del vídeo? ¿El personaje mismo que en un momento de euforia se quiso grabar? ¿Sus comilitones que pensaron en ponerlo en Internet? ¿Kazaa, que lo distribuyó en millones de discos duros de todo el mundo? En realidad, un fenómeno mediático sin precedentes no tiene padrino y es fruto de la casualidad y una serie de coincidencias.

Fuera de la red de Kazaa, el vídeo hubiera terminado en los mails de una docena de amigos que conocían al improvisado intérprete, sin los amigos usuarios de Kazaa no hubiera sido conocido a nivel mundial. Sin embargo, el efecto, incluso consiguiendo gente dispuesta a iniciar una campaña para conseguir fondos, es a la vez una demostración del poder del marketing viral y de la importancia que tiene en Internet la falta de ánimo de lucro. Cómo combinar ambos en un producto sustitutivo o complementario de la publicidad tradicional es cosa de otra noticia.


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