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Tecnología, realidades o promesas

La tecnología en Internet es eso misterioso, el oculto engranaje que hace que todo funcione. A menudo llegan ecos de una serie interminable de siglas que, según dicen, significan más y mejores servicios. A pesar de la aparente complejidad, dos hechos deben ser transparentes para el público en general:

  • La tecnología de Internet y telecomunicaciones avanza sin cesar
  • Muchos de los avances anunciados todavía no han llegado

Así, mientras se anuncian ADSL, servicios WAP, páginas XML, se pide paciencia, porque todavía no están al alcance de todos, ni con todas sus posibilidades. No obstante cuando un servicio tiene aceptación su desarrollo puede ser tan explosivo como el de la propia Internet. Los usuarios, al final, tienen la última palabra. Y los usuarios cada día son más exigentes.

WAP

Este ha sido el año del comienzo de los ilimitados servicios WAP, pero puede que también sea el de su prematuro final. Los operadores prometen que desde el teléfono móvil será posible acceder a Internet, con mayúsculas, y esperan obtener enormes beneficios.

Por el momento, los que decidan realizar el desembolso adicional de un terminal WAP se encontrarán sólo con ciertos servicios (cotizaciones de bolsa, predicciones meteorológicas, noticias cortas, algo de comercio) a menudo patrocinados por el operador. Teóricamente, también se puede acceder a cualquiera de las páginas WAP disponibles en la red.

Pero toda cara tiene su cruz. El acceso es lento e inestable. La información reducida a cinco líneas de texto es necesariamente escueta. La navegación mediante dos teclas, incómoda. Consultar la cartelera puede llevar un cuarto de hora. Teniendo en cuenta que se carga por minuto y al precio normal de una llamada desde el móvil, es fácil comprender por qué los operadores se empeñan en anunciarlo tanto.

Para colmo de males, las páginas públicas preparadas para WAP no funcionan en todos los terminales, hay diferencias entre unos y otros. Como señaló el gurú de la ergonomía Jakob Nielsen, pervierten una de las principales virtudes de la Red: la compatibilidad. El número de páginas escritas en WML, un primo del lenguaje HTML diseñado para WAP, es de unos pocos miles.

La salida de este callejón se encuentra en el desarrollo de nuevas tecnologías, como GPRS (transmisión de datos sobre GSM) y UMTS, la tercera generación de telefonía digital, que permitirán mayores velocidades de conexión, y el de nuevos terminales, híbridos de organizador personal y teléfono móvil que, sobre todo, tendrán una pantalla más grande.

Los únicos que parecen tener ventajas en este campo son los japoneses, que disponen de su propio sistema de acceso a Internet. Se trata de imode, de la compañía NTT DoCoMo, que puede llegar a convertirse en una amenaza para los sistemas WAP.

Según las previsiones, si se dan las condiciones adecuadas, en cuatro o cinco años el acceso a Internet por medio de dispositivos móviles superará al de PCs. A partir de este momento será posible el desarrollo de nuevos servicios, comercio electrónico y un acceso completo y ubicuo. Mientras tanto, los comienzos no podían ser más desalentadores.

UMTS

He aquí la tecnología que viene a salvar móvil del síndrome de Babel al mundo de la telefonía. Tiene todas las posibilidades de convertirse en el sistema de telefonía digital global. Si consigue ser rentable.

En EEUU la situación actual es de convivencia de una tecnología analógica, AMPS, y dos digitales, TDMA y CDMA. En Europa, aunque siguen existiendo redes analógicas, se ha impuesto de modo general la tecnología digital GSM, que hace funcionar a la mitad de los teléfonos móviles del mundo. Todos estos sistemas digitales forman la segunda generación, y pronto quedarán obsoletos.

La ITU (International Commmunications Union) y la Comisión europea, junto con una organización independiente llamada UMTS Forum, impulsan el proyecto IMT-2000 para la implantación de la tecnología UMTS o telefonía móvil de tercera generación (3G), un sistema universal que unificaría las redes de Europa, EEUU y Japón.

El sistema UMTS está basado en CDMA y ofrece una calidad de sonido superior y con capacidad suficiente para permitir transmisiones de datos a 2 Mbps. Esto haría posible disponer de acceso a Internet, contenidos multimedia y videoconferencias en el teléfono móvil.

El principal obstáculo para la implantación de la tercera generación proviene de una disputa tecnológica. Las compañías europeas capitaneadas por Ericsson y Nokia se han puesto de acuerdo en un estándar denominado W-CDMA. Por su parte la estadounidense Qualcomm, propietaria de la patente original de CDMA, impulsa su propio sistema, CDMA-2000, y en su día acusó a europeos y japoneses de violar la patente.

La lucha sobre las patentes con Motorola y Ericsson se ha dirimido con el pago de las regalías y un intercambio de licencias sobre otros productos entre ambas compañías y Qualcomm, pero no con la unificación de los estándares.

En cuanto a las frecuencias, la FCC está asignando bandas para la tercera generación en EEUU, mientras que en el resto del mundo los gobiernos ya han subastado las licencias.

El negocio es tan mayúsculo que en los países europeos donde los gobiernos han subastado las licencias de UMTS, el botín obtenido de los operadores les ha resuelto el déficit anual. Por el momento Alemania tiene el Récord con 50.000 millones de euros.

La enorme factura del desarrollo de los servicios, que ya han empezado a pagar aquellas operadoras que pujaron por una licencia, puede convertirse en un tremendo agujero. Si no se consigue atraer a nuevos usuarios, decepcionados con servicios como WAP, la tecnología puede quedar obsoleta antes de implantarse, como ocurrió con RDSI.

XML

El famoso lenguaje HTML, empleado para la creación de páginas web, se basa en un principio simple y eficaz: el contenido está separado del formato. Dentro del documento se encuentran los tags o etiquetas HTML, que el usuario no ve, y que indican cosas como el tipo y tamaño de letra, situación de las imágenes, ancho de las tablas, etcétera.

Pero el HTML por sí solo tiene muchas limitaciones. Se puede saber cómo se ven los datos, pero no qué son. Por ejemplo, el sistema no distingue entre un precio y una fecha.

El lenguaje XML no es un sustituto del HTML, sino más bien una generalización. Con XML se pueden definir etiquetas personalizadas, es decir, se puede crear un lenguaje que se adapte a las necesidades del usuario, pero a la vez compatible con cualquier otro sistema XML.

Así se podrán crear contenidos con distintos aspectos para distintos dispositivos, por ejemplo, un PC y un teléfono móvil verán una misma página de forma diferente. Esto es posible porque lo que se almacena es la estructura de los datos, no su formato.

El mayor potencial de XML está en el intercambio de información entre máquinas. La base de datos de un fabricante será accesible para el proveedor, aunque sus sistemas sean diferentes. Es la mejor solución para el multimillonario sector del comercio electrónico entre empresas o B2B

Esto ha de resultar evidente para Bill Gates, que ha elegido este estándar como el motor de los nuevos productos de Net. Siguiendo las tesis de Sun Microsysytems, su eterno rival, va a hacer que la Red sea el centro de la experiencia, y el sistema operativo, hasta ahora núcleo duro, pase a un segundo plano. La primera aplicación XML de la dividida Microsoft se llama, como no, BizTalk.

Linux

El sistema operativo fue el centro de los sistemas informáticos durante muchos años, y eso a su vez convirtió a Microsoft en el centro del negocio en todo el mundo. Más del 80% de los PCs utilizan un sistema operativo MS. Pero las cosas van a cambiar.

Linux es el proyecto del entonces estudiante finés Linus Torvalds, un sistema operativo basado en UNIX, que se extendió por la red bajo una filosofía revolucionaria: el código abierto u open source.

En pocas palabras, Linux es gratuito, y se puede descargar de la Red. Cualquier programador del mundo puede añadir componentes o desarrollar aplicaciones para Linux, siempre que se mantenga la libre distribución del producto.

El resultado es un sistema operativo robusto y permanentemente actualizado. El negocio de las compañías del mundo Linux se basa en crear una versión propia del sistema, llamada distribución, que de por sí es gratuita, y vender la asistencia técnica, como hacen Red Hat y Cygnus. Hay otras como VA Linux, que fabrica computadoras específicas para este sistema.

El código abierto todavía no ha llegado a las masas, pero en el campo de los servidores Web es diferente. Aquí el programa Apache es el ganador absoluto por delante de Sun o Microsoft. No se trata sólo de que Apache sea gratuito. Es fiable y funciona en un sistema operativo gratuito como Linux. Los costes de una empresa de Internet pueden reducirse drásticamente con esta combinación.

La asignatura pendiente de Linux son por tanto los usuarios domésticos y empresariales. El mayor obstáculo es la facilidad de uso e instalación, todavía por debajo de la de Windows. Además, los dos entornos gráficos disponibles, Gnome y KDE no son compatibles entre sí. Esto hace que los programadores tengan que decidir para qué plataforma desarrollan, y los programas disponibles todavía no alcanzan el nivel necesario.

Las grandes compañías amenazadas por la posición dominante de Microsoft están invirtiendo en Linux. Fabricantes de PCs como HP o Dell disponen de equipos con Linux instalado. Sun Microsystems adoptará una versión de Gnome para su sistema Solaris, basado en UNIX, y su paquete de ofimática StarOffice puede convertirse en un serio competidor de las aplicaciones Windows.

Pero todo esto no servirá de nada si Linux no sobrevive al momento crítico que atraviesan sus compañías en la bolsa, donde se duda de la rentabilidad del modelo. Sus ventajas, en el mundo del dinero, pueden convertirse en sus principales inconvenientes.

En cuanto a Linus Torvalds, no se ha quedado quieto. Su empresa Transmeta descubrió este año el procesador Crusoe, que funcionará con Linux en dispositivos avanzados para acceder a Internet y ya se encuentra disponible en algunos PCs portátiles.

IPv6

En un caso único de longevidad, el protocolo IP lleva 25 años gobernando el intercambio de datos en Internet. Pero con el crecimiento explosivo del número de usuarios, pronto llegará a su límite. El sustituto se llama IPv6.

En una red, el protocolo es el lenguaje que hablan las máquinas entre sí para transmitirse información. El que se utiliza hoy en Internet se llama IPv4. Asigna un número único, llamado dirección IP a cada una de las máquinas de la red. El problema es que la lista de números se acaba.

Con IPv4 sólo el posible disponer de algo más de 4000 millones de direcciones distintas, y en diez años se habrán terminado. Como ocurrió en el caso del efecto 2000, la polémica se ha desatado entre los alarmistas y los despreocupados.

Los detractores de IPv6 dicen que las ventajas no justifican el alto coste de implantación del nuevo sistema y pretenden arreglar el problema con parches de la versión 4, como direccionamiento dinámico o traductores de direcciones. Sin embargo de este modo se pierden las ventajas del nuevo protocolo: mejor gestión de la seguridad y privacidad, mejor soporte para dispositivos móviles y sobre todo, que seguirá funcionando en el futuro.

Por el momento las grandes compañías están trabajando en el asunto. Microsoft incluye soporte para IPv6 en el nuevo sistema operativo llamado Whistler, que sustituirá a Windows 2000. Operadores como WorldCom y Sprint ya están realizando pruebas con el nuevo protocolo.

Todavía está por ver si la implantación será efectiva, hasta el año que viene, cuando los fabricantes como CISCO comiencen a incluirlo en sus productos para redes.

Malos tiempos para el entusiasmo

La zozobra del sector de la tecnología ha llevado a un segundo plano las preocupaciones sobre tecnología, y previsiblemente ralentizará la implantación de las novedades en el futuro cercano.

Los nuevos procesadores, como el Pentium 4, tienen unas prestaciones decepcionantes, comparadas con los avances producidos en años anteriores. Los sistemas operativos de Microsoft no pasan de ser meros parches sobre sus (malos) sistemas anteriores. Windows 2000 presenta una aceptación muy lenta, y en general, es mucho más difícil que el usuario se entusiasme con las nuevas tecnologías.

Al mismo tiempo se puede constatar una mayor implantación y madurez de tecnologías como la telefonía móvil o la propia Internet, que hace muy poco eran nuevas, y que ahora, como la economía, han dejado de usar ese adjetivo para incorporarse, para bien o para mal, a la vida cotidiana.

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