BAQUIA

Tiempos de Economía IP

La \’Nueva Economía\’, como no se cansan de recordar los representantes de la ‘Vieja\’, ha muerto. Muchas empresas, es cierto, ya no están; el que no sepa aguantar una broma, que se vaya del pueblo, que decía el gran humorista español Gila; y muchos se han marchado ya, de vuelta a las seguras aguas de la economía de toda la vida. Algunos han elegido seguir en la Red desde empresas con solera. Y aún otros perseveramos.

Pocos defienden ya la idea de \’Nueva Economía\’ con la que ha caído (y recemos por que no vuelva a caer). Sobre todo teniendo en cuenta los daños que ha causado, no ya en los bolsillos de sus principales protagonistas, sino en los del inversor de a pie; los capitalistas aventureros siempre caen de pie. Por lo cual es obligatorio abjurar, una vez más, de la \’Nueva Economía\’, de sus tesis y de sus defensores; rechazando ideas como el fin de los ciclos económicos, el infinito aumento de la productividad y por tanto el crecimiento indefinido y \’ainflacionario\’ de la economía. Cosa que Baquía.com ha hecho en el pasado. Aunque también defendemos ideas perjuras, como la necesidad de que existan empresas en la Red, para lo cual la rentabilidad y las mejores prácticas de la economía de toda la vida son vitales.

Pero eso no significa que las cosas sigan como antes. Muy al contrario: todo ha cambiado ya, de modo irreversible. Es cierto que el ciclo económico no ha desaparecido; pero también lo es que las masivas inversiones en IT lo han hecho irreconocible, al mejorar el control de inventarios. Es cierto que los índices de productividad no crecen como la espuma, pero también lo es que hay dudas sobre su precisión en un mundo de servicios. Sobre todo, tras poco más de cinco años de Internet, el papel de la información y de su flujo en la economía ha cambiado drásticamente, y no deja de hacerlo.

La verdadera revolución es el hecho de que cualquier persona pueda publicar lo que desee con la posibilidad de alcanzar a una audiencia mundial. Esto supone una serie de cambios en cadena que han afectado primero a los negocios basados en el control (diferencial) de la información, y está empezando a afectar al flujo informativo dentro y en la vecindad de todas las empresas. Según acelere este proceso modelos de negocio completos desaparecerán, y se generarán otros nuevos. Habrá empresas, y hasta oficios, que simplemente dejarán de tener sentido; al igual que hoy no existen piconeros no porque las botellas de gas licuado se diseñasen para acabar con su negocio, sino porque lo hizo innecesario. La Red ha sacado a la luz hasta qué punto las empresas de hoy dependen de la información y su flujo. La aparición de un método nuevo de mover datos supone por tanto mucho más que la aparición de nuevas compañías (por mal gestionadas o hinchadas en valor que estén). Se trata de una nueva manera de hacer negocios que es a la vez mucho más y mucho menos que una \’Nueva Economía\’.

Mucho menos puesto que las reglas de toda la vida no desaparecen: las empresas deben tener beneficios, para lo cual deben controlar sus gastos y deben generar ingresos, para lo cual deben mimar a sus clientes. Hacen falta pues gestores eficientes que conozcan sus mercados y que no tengan la cabeza llena de fantasías de salidas a bolsa y sí de experiencia. Hay que mantener un férreo control de los inventarios, hay que analizar con cuidado cualquier inversión desde el punto de vista de su rentabilidad, hay que mantener satisfechos a los clientes… en fin, todo lo que el dueño de la tienda de la esquina tiene (por muy buenas razones) en común con Jack Welch y Bill Gates.

Pero también mucho más, porque las empresas van a tener que digerir una serie de conceptos nuevos nacidos de la existencia de Internet. Cosas como que las jerarquías y las disciplinas rígidas no van a funcionar; que hay que ser en parte medio de comunicación, además de empresa; que el mercado es transparente e inmisericorde, por lo que competir sólo en precio va a ser cada día más complejo; que a los empleados tienen que ser copartícipes del proyecto para que aporten todo lo que tengan dentro; que la competencia es un socio potencial y que tus socios pueden desintermediarte en cualquier momento…

La \’Nueva Economía\’ del infinito crecimiento ha quedado desmentida por los hechos, pero la economía del siglo XXI se parece muy poco a la de finales del XX, y sigue cambiando. Está surgiendo una nueva manera de hacer tratos, una de las formas básicas de relación entre personas, y con ella una economía verdaderamente nueva, situada donde se cruzan las realidades eternas del comercio y la producción con las economías de la Atención y del Conocimiento. Una vez más, la invención y propagación de una herramienta técnica está cambiando la economía y en paralelo la sociedad. En este caso, adecuadamente, se trata de una herramienta impalpable: el protocolo IP, la base que hace posible la Red. Estamos presenciando la llegada de una verdadera economía nueva, sin mayúsculas ni comillas: la Economía IP. En las próximas semanas exploraremos qué significa y hacia dónde nos está llevando, análisis que culminará en nuestro Congreso Tendencias de la Economía IP, en Madrid a finales de mayo. Les invitamos a unirse a nuestra búsqueda.


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